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Cristalizado por RiriSkull

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Notas del fanfic:

Todos los personajes pertenecen a su respectivo autor Kishimoto Masashi. Si fuera mio hace mucho que le hubiera vendido los derechos a Rankai para que ella nos deleintara con sus increíbles historias 8D.

Notas del capitulo:

¡Hola! La verdad estoy muy feliz, es mi primer fanfic de Naruto, espero en verdad que sea de su agrado e intentaré lo mejor que pueda para no salirme del contexto de las personalidades de cada personaje... salvo que sea necesario para el fic =).

Bueno, sin más que agregar, los dejo con la lectura.

Volteó a verlo, con los ojos negros cargados de una mezcla de sentimientos encontrados que se le dificultaba comprender.  Ambos sabían que sus errores fueron grandes y ahora, estando postrado en una cama, imposibilitado… podría reclamarle cada una de sus incoherentes y poco premeditadas acciones…

 

Sus labios resecos se separaron, y las palabras fueron taladradas en la mente y corazón del otro muchacho que le acompañaba en esa cama blanca e incomoda.

 

-Te quiero fuera de mi vida…

 

Cristalizado

 

Las clases ese día eran terriblemente aburridas, los profesores no se esmeraban en hacer atractivos los cursos y muchos ya pensaban que estarían visitando los extraordinarios para poder aprobar al siguiente nivel. Naruto, un niño rubio de ojos azules, era uno de los que encabezaban esa “Lista Negra” en las materias de Matemáticas e Historia. Bueno en deportes como baloncesto, o atletismo, con altas probabilidades de ser líder en el clubs de Karate al que pertenecía; un pequeño juguetón que no perdía la oportunidad de espiar (junto algunos de sus compañeros) a las chicas en el baño. Naruto era lo que se conocía como un chico normal, con problemas normales, hasta esa mañana de jueves, donde la llegada de un niño pelinegro le dio un giro de 180 grados a su vida rutinaria y con ello a toda su estabilidad mental; algunos llegaron a pensar que Naruto seguramente prefirió quedarse con esos simples problemas que haberse metido en la vida del alumno nuevo…

 

-Silencio todos. –pidió la profesora Kurenai, una mujer castaña. Ella impartía la materia de Historia en la primaria de Konoha.  –Antes de comenzar las clases les presentaré a un alumno nuevo.

 

Naruto, aburrido como era su costumbre, miró con desinterés hacia la puerta del aula a un niño de doce años. Los murmullos y suspiros no se hicieron esperar y las miles de teorías de la estadía del chico en Konoha comenzaron a inundar el salón.

 

-Él es Sasuke Uchiha, y será su compañero de ahora en adelante –comenzó a presentar Kurenai. -, sé que estamos fuera de tiempo y que el curso ya está bastante avanzado, pero estoy segura que si todos ponemos de nuestra parte, el joven  Uchiha logrará ponerse al corriente.

 

Sasuke Uchiha, a Naruto le pareció más que nada un niño con cara bonita, arruinada con ese semblante severo y hasta calculador. No escuchó las ultimas palabras que la profesora Kurenai les dedico cuando se dio cuenta que Uchiha Sasuke caminaba hacia él.

 

-¿Puedo sentarme aquí? –preguntó con voz seca Sasuke. Naruto notó el asiento vacío a su lado y casi como piedra asintió con un encogimiento de hombros. Sasuke dejó caer su mochila tras el banco y se sentó pesadamente. La clase continuó su curso, así como los cuchicheos sobre el nuevo alumno.

 

Para Naruto, quien le miraba por el rabillo del ojo, era un simple chico de cara bonita… sin duda, si hubiera tenido conocimiento del futuro que le aguardaba junto a Sasuke, hubiera negado por completo al pelinegro  el asiento desde un inicio.

 

El timbre del final de la primera hora se escuchó y casi como robots y esperando la salida de la profesora del salón, las chicas se acercaron al asiento de Sasuke para comenzar con el interrogatorio.

 

-Miren eso… apenas entra y ya parece historia de romance barata. –apuntó un castaño de dientes filosos y mirada perruna. Inuzuka Kiba, un muchacho alegre, pero competitivo y demasiado presumido, era uno de los que formaba un circulo de amistad con Naruto.  –Apuesto que en pelea es toda una nenaza que ni rompe un plato.

 

-No lo sé, Kiba… ya ves Shikamaru no es ciertamente un peleonero y vaya que te ha hecho tragar tierra. –burló Naruto mostrando una sonrisa zorruna cargada de ironía. Kiba masculló unas maldiciones y se cruzó de brazos.

 

-Da igual… pasarán unos días para que toda esta euforia por el chico nuevo acabe y regresaremos a nuestro aburrido ritmo de vida. –supuso otro niño de cabellera negra y semblante despreocupado, Nara Shikamaru, inteligente y cuadro de honor del salón junto a Haruno Sakura. –Evitemos problemas de una vez.

 

El día transcurrió con normalidad, para la ultima hora Naruto se había percatado que Sasuke ya era de la mayoría de las chicas del salón, aunque esto parecía ser sólo por el lado de ellas, Sasuke apenas y les dirigía una mirada. ‘¿Qué le pasa? ¿Acaso ninguna es lo suficientemente buena?

 

El profesor en turno, un sujeto de aspecto maduro y de ojos aburridos, impartía la clase de Biología, Asuma Sarutobi. Escribía un par de cosas en la pizarra mientras hablaba sobre algún proyecto para futuros créditos escolares.

Naruto balanceaba la pluma sobre su nariz sin prestarle atención al profesor. Centró su atención en Sasuke, nuevamente. Era un chico muy callado, ni siquiera le había dirigido mitad de palabra salvo el escueto “¿Puedo sentarme aquí?” de hacía unas horas.

Tal vez deba hablarle yo…’ pensó Naruto sin darse cuenta la ligera importancia que le daba al pelinegro. Volteó justo cuando Sasuke hacia lo mismo quedando ambos mirándose directamente, la pluma resbaló de su nariz haciendo un ruido sordo al caer.

 –A-Ah…

 

Sasuke le miraba fijamente, como si esperara alguna respuesta de su parte. -¿Entonces? –preguntó Uchiha y Naruto comprendió ahí que Sasuke seguramente le había preguntado algo.

 

-¡Ah, disculpa! No te escuché… -soltó con torpeza y una sonrisa, muy al parecer de Sasuke, idiota. -¿Qué dices?

 

-El profesor pidió ver el libro de textos para el trabajo. Como verás no lo tengo aún, ¿Puedo acercarme al tuyo? –volvió a repetir su pedido.

 

Naruto jaló su propia silla quedando a centímetros de distancia del pelinegro, tomó su libro colocándolo entre ambos en la página que el profesor Asuma explicaba. Sasuke le miró curioso por unos momentos por el impulsivo comportamiento, pero decidió prestar atención a lo que el profesor decía.

 

-Y…-empezó Naruto sin despegar los ojos del texto que pretendía leer. Sasuke le miró disimuladamente. –Esto de la biología… ¿Se te da? Ya sabes… las células, microorganismos … esas cosas…

 

Sasuke se encogió de hombros restándole interés. –No se me dificulta. –dijo honesto regresando su mirada al texto.

 

-¿En serio? Vaya, eso es bueno… al menos los profesores te adorarán también. –soltó sin ningún ánimo de ser cortes el rubio, para al final agregar en un murmullo –Un chico perfecto…

Sasuke únicamente sonrió de medio lado con autosuficiencia.

 

El curso del día por fin había acabado. Naruto recogía sus libros metiéndolos descuidadamente en su mochila, le lanzaba miradas discretas a Sasuke notando como su mochila estaba vacía.

‘¿En verdad no traía ni una libreta?…’ pensó Naruto cargando su mochila al hombro. Se jactó de atrevido al acelerar los pasos y llegar junto a Sasuke.

 

-¡Oye! No nos hemos presentado, mi nombre es Uzumaki Naruto. –le tendió la mano dibujando una zorruna sonrisa que mostraba picardía. Sasuke miró la mano por unos segundos pero no la aceptó. El rubio alzó una ceja extrañado, pero sin querer presionar en nada, optó por bajarla y cruzar los brazos volteando la cara. -¿Y ahora? ¿Mi mano no es lo suficientemente buena para tomarla, bastardo?

 

-¿Bastardo? –alzó una ceja Sasuke por el grosero apelativo. –Uchiha Sasuke, pero eso ya lo sabías, me presentaron en el salón. ¿Acaso tienes poca memoria retentiva, idiota?

 

Una vena palpitó en la frente de Naruto, si Sasuke tenía un rostro de ángel, su lengua dejaba mucho que desear en su carácter.

-¡N-no, claro que no! ¡Intentaba ser cortes!

 

-Si quieres ser cortes entonces vamos a tu casa. –apuntó Sasuke continuando con su caminata. Naruto parpadeó de repente extraviado en la conversación.

 

-¿A mi casa? ¡Oye, yo no te he invitado a mi casa! –reprochaba escandalosamente Naruto, ganado algunas miradas de alumnos que seguían en los pasillos. -¡¿A qué carajo quieres ir tú a mi casa?!

 

-¿No escuchas nada de lo que dicen en clase? El profesor Asuma encargó un trabajo de biología para mañana, no tengo el libro y siendo que seguramente lo usarás para tu trabajo, lo mejor que se me ocurre es ir a tu casa a trabajar.

 

-¿Ah? ¿Tenemos trabajo? –repitió Naruto retomando su caminata junto a Sasuke. –Bien, no veo porque no deba ser cortes y ayudarte en este problema.

 

Sasuke alzó una ceja algo irritado. -¿Ayudarme? Te estoy haciendo un favor.

 

-¡¿Cómo diablos puede ser eso?! ¡Yo soy el que tiene el libro!

 

-Uno que de nada te serviría sin conocer de que va la tarea y en vista de que ni apuntes tomaste, no tienes de otra. –le refutó orgulloso Sasuke cruzando sus brazos.

 

-¡Argh! ¡Sasuke, teme! –gruñó Naruto sin detenerse.

 

El camino a casa de Naruto era algo largo, primero unas cuantas cuadras para llegar a la estación del metro, enseguida de ahí esperar al menos quince minutos de viaje con muchas personas olorosas que se pegaban a uno casi como trapos. Sasuke prefirió pegarse a la ventana con el cuerpo de Naruto frente al suyo, mirando con molestia a todo el que se le pegara de más. Uzumaki alzó una ceja encontrando ese detalle algo irritante. Si bien Sasuke parecía de los que detestaba el tumulto de gente, no tenía porque exteriorizarlo a ese extremo.

 

-Oye... tampoco actúes como si la gente tuviera gripa o algo así. No son monstruos para que les hagas el feo. -reprochó Naruto con una mal lograda madurez.

 

-¿A ti en que te afecta? -Sasuke le volteó el rostro indignado. Naruto le gruñó por unos minutos más en los que Sasuke decidió darse por desinteresado y admirar el paisaje tras la ventana. Llegaron en pocos minutos a la parada donde bajaron y de ahí caminaron dos cuadras más para llegar a una pequeña colonia de buen ver.

 

Después de minutos de subir calles y doblar varias veces a la derecha llegaron a una casa grande de paredes blancas y enrejado negro. Naruto sacó unas llaves (a las cuales le colgaban varios llaveros de ranas), buscó la correcta abriendo la reja, dejó pasar a Sasuke y el rubio le siguió enseguida.

-No te vayas a irritar con mi mamá -comenzó Naruto llegando a la entrada de su casa. -, es algo ruidosa y se emociona mucho cuando llega gente nueva a la casa.

 

-¿Ruidosa? -ladeó la cabeza, una divertida sonrisa se dibujó en sus labios. -De alguien tenías que sacarlo, idiota.

 

Naruto le asesinó con la mirada. -¡CIERRA LA BOCA, BASTARDO! -gritó casi a pulmón, la puerta de la casa se abrió deteniendo a Naruto de cualquier otra mala palabra que quisiera soltar.

 

-¡Naruto Uzumaki! ¡¿Qué te he dicho de las malas palabras?! -regañó una pelirroja de rostro bonito y maternal. Kushina Uzumaki. Naruto enderezó el cuerpo rígido.

 

-¡M-mamá! ¡Mami, hola! -intentaba distraerle, aunque la pelirroja lucía ya bastante molesta por el poco control que su hijo tenía con su lengua. -¡Te presento a Sasuke Uchiha, es nuevo en la escuela y siendo yo tu hijo, es mi deber apoyarlo para que se ponga al corriente y no repruebe el curso!

 

'¿Uchiha?' pensó Kushina extrañada de escuchar ese apellido. 'Entonces era verdad...'

 

-¿Qué? ¡Ya quisieras, inútil! -el pelinegro no lucía para nada conforme con semejante presentación. Kushina dejó de fruncir el cejo para mostrar una sonrisa al invitado. Las mejillas pálidas del menor enrojecieron y Sasuke se vio obligado a desviar el rostro avergonzado. -Buenas tardes...

 

-Así que eres el amiguito nuevo de mi hijo. -sonrió Kushina dejando pasar a ambos niños. Ella se encogió sobre su sitio para quedar a la altura de Uchiha. -Gracias por aguantar a este pequeño remolino que tengo por niño. Es algo ruidoso, pero es un buen muchacho.

 

A Naruto le pareció que Sasuke no lograba quitarle los ojos de encima a Kushina, podía jurar que hasta se había sonrojado. Lo codeó con fuerza.

-No te hagas ideas con ella. -sentenció entre dientes recibiendo una mirada asesina de Sasuke. -Mamá, vamos al cuarto, tenemos mucha tarea.

 

-Eso no lo escucho todos los días. ¿Sasuke se quedará a comer? -pregunto Kushina viendo a ambos niños correr (Naruto jalando a Sasuke) escaleras arriba. Un fuerte "¡SÍ!" advirtió a la mujer que debía hacer más comida de la esperada.

 

Naruto era un chico normal, con una vida normal y familia normal. Un padre que trabajaba la mayor parte de tiempo, dejando los fines de semana libres para pasarla con su familia. Una madre cariñosa, pero estricta que se encargaba de la educación de su pequeño niño. Naruto crecía en un núcleo lleno de calidez y ternura que afianzaban más su buen corazón, siempre alegre y esperanzado. Normal en un niño de doce años con un desarrollo rutinario. Naruto, a diferencia de Sasuke era extrovertido y peleonero, defensor de lo que él creía justo y ganándose muchos reportes y llamados a sus padres.

 

-Esta es mi habitación. -presentó Naruto abriendo la puerta revelando una alcoba desordenada, con ropa sucia regada por todos lados e incluso platos con lo que parecía ser comía de muchos días atrás. Sasuke frunció el gesto en desagrado. -Pasa.

 

-¿Exactamente a donde? -preguntó Sasuke sin atreverse a moverse ni un poco. Naruto le puso mala cara. -¿Qué? ¿En verdad piensas que hay si quiera un lugar decente donde sentarse?

 

-¡Argh, bastardo, maldito! Nadie puede ser amable contigo, siempre estás poniendoa toda mi cortesía. -se quejó Naruto decidiendo recoger un poco lo tirado. Sasuke entró al cuarto abriendo una ventana.

 

-Al menos que circule un poco el aire. Este lugar apesta a ramen. -gruñó Uchiha sin disimular su asco por la comida instantánea. Regresó su atención a Naruto y caminó hasta la cama del rubio donde se sentó. -Empecemos con la tarea, entre más rápido acabemos será mejor.

 

Naruto gruñó un par de maldiciones y tomando su mochila la dejó caer sobre el suelo, para seguirle el mismo destino golpeando su trasero contra el suelo.

-Dices que tenemos de biología, pásame tu libreta entonces. Yo no anoté ningún punto de la tarea.

 

Sasuke tomó su mochila y le tendió una libreta grande de estampado deportivo. Naruto la tomó y comenzó a hojearla encontrando la dichosa tarea.

-Oye...-Sasuke le miró alzando una ceja en señal de que le escuchaba. -, escribes como toda una niña. -un fuerte golpe con la misma libreta fue la respuesta de Sasuke. -¡Auch! ¡Es la verdad! Tienes caligrafía de niña... toda bonita.

 

-¡A diferencia tuya, dobe, yo no escribo con los pies! -recriminó Sasuke abochornado. -Anda, vamos a trabajar, no vaya a ser contagiosa tu estupidez.

 

-¡Idiota! -gruñó Naruto lanzándose contra Sasuke quien lo esquivó con gracia ocasionando que el rubio se estrellara contra la cama -¡¿Por qué te mueves?! -Sasuke le alzó una ceja casi incrédulo por la pregunta, Naruto se sujetaba la nariz.

 

-Esto prueba que eres un lento para la pelea. -se burló Sasuke esquivando otra vez un nuevo golpe.

 

-¡Sasuke, teme! ¡Quédate quieto, maldito rastrero!

 

Así continuaron por algunos minutos hasta que Naruto decidió darse por vencido, cayendo sobre su cama fatigado por perseguir a Sasuke sin lograr encestarle un golpe decente.

-¡Mierda! Pareces víbora de lo escurridizo que eres. -quejó Naruto, Sasuke a su lado le miraba con gesto impávido.

 

-No es eso... tus movimientos son muy predecibles. -dijo tranquilo Sasuke sacando un mohín de disgusto por parte de Naruto. -Atacas sin pensar mucho en que hacer y eso es ventajoso para tu oponente. Mientras que tu estas cansado por golpear a lo idiota, yo estoy fresco y puedo golpearte en cualquier momento. -apuntó Sasuke inclinándose hacia Naruto quedando frente al otro sin llegar a tocarlo.

 

Naruto abrió los ojos quedando pegando al oscuro color de Sasuke. Ambos permanecieron en silencio por unos minutos y fue Naruto quien rompió con esa atmosfera de comodidad incomprensible, mostrando una zorruna sonrisa; Sasuke fue contagiado sacando una más sutil y orgullosa.

 

-Hay que hacer la tarea, dobe...-Sasuke se incorporó dando la espalda a Naruto y tomando el libro de biología. El otro niño se quedó un momento más acostado, perdiendo la mirada en la espalda de su compañero.

 

'Tiene una espalda muy pequeña...' fue lo primero que pensó al regresar a una postura más cómoda junto a Sasuke.

No gastaron tantas horas en hacer el trabajo que el profesor Asuma asignó, tuvieron tiempo de jugar un par de videojuegos (donde Naruto mostró su excelente habilidad), platicando sobre ellos mismos y algunas actividades que, sorprendentemente, tenían en común, siendo regañados por Kushina por la enorme boca de Naruto. Sin que ambos se dieran cuenta el cielo se cubrió de oscuridad. Sasuke guardaba sus hojas de trabajo en un folder con estampado de rana que Naruto le prestó.

 

-¿Seguro no quieres esperarlo? Mi padre llegará en unos quince minutos, puede llevarte. -insistía Naruto sin querer mostrar esa preocupación por Sasuke y su necedad de salir en la noche.

 

-Está bien, dobe... siempre me voy en las noches a mi casa. -dijo tranquilo montando su mochila sobre su hombro. -Nos veremos mañana. -caminó hasta la entrada de la casa, Kushina se acercó a los dos pequeños.

 

-Sasuke, ¿Llamas cuando llegues a casa? Solo para asegurarnos. -sonrió la pelirroja con ese aire amoroso y maternal al cual Sasuke no pudo negarse aun con las mejillas rojas. -¿Con eso tienes, Naruto?

 

El rubio asintió con una sonrisa por la ayuda de su madre. Sasuke regresó su atención a Naruto y le tendió la mano.

-Adiós.

 

Naruto miró la mano tendida de Sasuke casi como si fuera mentira. Amplió su sonrisa y la tomó con fuerza sin percatarse del ligero fruncir de cejas que para Kushina no pasó inadvertido.

-¡Adiós, Sasuke! Te veré mañana en la escuela. -soltó a Sasuke y este salió de la casa sin voltear a ver a la familia.

 

Tras dejar de ver a Sasuke, Kushina miró a su hijo. -Es un buen muchacho, Naruto. -comenzó ella ganándose una mirada curiosa de su hijo. -Aunque algo reservado, no lo vayas a mal influenciar. -bromeó la mujer abrazando a su hijo por la espalda para evitar algún reclamo.

 

-¡Mamá! -reprochó Naruto sonriendo por el mimo de Kushina. Sabía que bromeaba, así eran ellos, muy a su manera, su madre le aceptaba esa amistad, cosa que alegraba al rubio. Sasuke podía ir más seguido a su casa y patearle el trasero en los videojuegos.

 

Los días pasaron con rapidez, mostrando a muchos en la escuela que Naruto y Sasuke habían logrando formalizar una amistad que muchos se preguntaban ¿Cómo había sido posible? para la mayoría Sasuke y Naruto eran opuestos en su totalidad, mientras que Naruto era rebelde, problemático y perezoso en la tarea; Sasuke era educado, un ejemplo de buen comportamiento y grandes calificaciones. Cuando Naruto se metía en una pelea escolar, Sasuke se metía a ayudarle con su eficaz método de "Te canso mientras golpeas a lo idiota" logrando darle tiempo a Naruto de recuperarse y encestar el golpe de gracia. Cuando Sasuke estudiaba para un examen, dejaba que Naruto le copiara y sacara un crédito decente.

Ambos se metían en problemas juntos, se ayudaban en las materias escolares y pasaban los recesos juntos. Sin darse cuenta, Naruto fue dejando de lado a sus amigos, centrándose en Sasuke completamente, cosa que no disgustaba al pelinegro, quien carecía de amigos fuera de Naruto.

 

-¿Y Sakura? ¿Te gusta Sakura? -preguntó Naruto sin dejar esa sonrisa libertina. Ambos estaban sentados bajo un enorme árbol alejados del tumulto de niños, pero con vista a un grupo de niñas que platicaban amenamente. Ese día Naruto se había puesto realmente molesto con sus preguntas respecto a los gustos de Sasuke.

 

-Que no, dobe. Tampoco me gusta Sakura. -miró a la pelirosa disimuladamente. -Es inteligente, pero su carácter no le ayuda.

 

-Seeh... Sakura tiene un carácter de miedo, pero creo que eso es lo que hace que se vea tan independiente y segura. -afirmó Naruto dando un gran mordisco a su pan relleno. -¿No lo crees?

 

-Me da lo mismo, ¿Cambiamos el tema? -preguntó tranquilo metiéndose una cucharada de arroz blanco en la boca. Naruto asintió más por darle el gusto y siendo atrevido robó un poco de la comida de Sasuke. -¡Oye, dobe, no seas asqueroso!

 

Naruto atinó a seguir riendo y meterse la porción de pescado empanizado en la boca. -¡Rico! Sasuke, tu mamá cocina muy rico, ¿Por qué no me has invitado a comer a tu casa, teme?

 

-Esto no lo cocinó ella. -sentenció Sasuke frunciendo el cejo al desviar ligeramente el rostro a un lado. -Y no te invito porque no tiene ningún caso, mejor estar en tu casa, así le evitamos malos ratos a tu madre.

 

-¿Mah? ¿Cómo malos ratos? -pero Naruto se dio cuenta que Sasuke ya no respondería a sus preguntas. Decidió seguir con su comida sin perder detalle de los gestos de Sasuke, 'Parece... que se ha puesto triste de repente.' picó un poco más su comida decidido a cambiar el tema.

 

-Oi, Sasuke -comenzó otra vez ganándose un sueltopor parte de Sasuke en señal de que lo escuchaba. -¿Por qué tus papás decidieron mudarse? ¿No extrañas a tus amigos de antes?

 

-No. -respondió escueto.

 

-¡Ni un poco! Eres de piedra, Sasuke teme. -reprochó Naruto con un mohín acongojado. Sasuke le dedicó una de sus tantas sutiles sonrisas que tanto le gustaban a Naruto, por más socarronas y creídas que estas fueran. -¿Y tus papás?

 

Esta vez Sasuke no se molestó en contestar directamente, soltó un suspiro mudo y alzó la cabeza al cielo. -Este es un buen lugar para intentar... -miró a Naruto a los ojos, estremeciendo ligeramente al rubio. -Lo es.

 

El final de ciclo escolar estaba a pocos días y los profesores ya preparaban a sus alumnos para las tareas que deberían de tenerlos ocupados en sus vacaciones de invierno, proyectos de matemáticas, investigaciones de historia... los rostros de funerales que los alumnos tenían serían el mejor recuerdo para los profesores.

 

-¡Sasuke, vamos a mi casa a hacer los trabajos y así te quedas a dormir! -optimizó Naruto bloqueando la vista de Sasuke.

 

-No, puedo, dobe... en vacaciones no estoy en la ciudad. -aclaró Sasuke poniéndose en pie con la mochila, como siempre ligera y sin libros.

 

-¡¿Qué?! ¿Entonces quien me ayudará con los proyectos? -Naruto se mostró escandalizado.

 

-Ese no es mi problema, dobe...  a estas alturas ya deberías de saber por lo menos la mitad del curso. -apuntó Sasuke caminando en dirección a la salida del salón con Naruto tras sus talones. Mayor parte de la salida Naruto le lloriqueó a Sasuke para que cediera, pero el pelinegro logró perderlo cuando Naruto se distrajo en una tienda de abarrotes.

 

-¡Sasuke bastardo! -gritó con fuerza Naruto consiguiendo muchas malas miradas.

 

Así fue como las vacaciones dieron inicio y Naruto se arrancaba los cabellos pensando en cómo lograría sacar las materias en las que siempre reprobaba. Tres largos días pasaron y Naruto no había recibido llamada alguna de Sasuke, ni siquiera algún correo electrónico que le dijera que su viaje estaba bien o algo. La primera semana de vacaciones pasó lenta, Naruto la disfrutó con sus padres y algunos amigos que de vez en cuando se topaba al salir al parque a jugar. La tarea estaba olvidada en lo más recóndito de su habitación.

 

La segunda semana dio su inicio y Naruto seguía sin saber de Sasuke, sin manera de comunicarlo, Naruto llegó a suponer que Sasuke estaba en algún lugar sin señal o incomunicado. Decidió dejarlo de lado e intentar concentrarse, por primera vez en sus deberes, tomó su mochila, sacó los libros y admiró por unos minutos cada una de las pautas a seguir escritas en sus libretas. 'Sasuke tiene una letra más legible...' pensó huraño acabando con las ganas de trabajar.  Dejó los libros olvidados en el escritorio. 'Mañana...'

 

Los días siguientes pasaron y un nuevo rumor circulaba por el parque donde la mayoría de sus amigos se juntaba.

 

-¿Lo has leído?

 

-Sí... pero qué raro que no dijeran nada de eso cuando entró a clases.

 

-¿Cómo sería eso? Nadie se presenta con semejante vivencia.

 

-¿Pero es cierto? ¿El hermano lo hizo ver todo?

 

-Eso decían los periódicos. Aunque la noticia ya tiene sus años. Le comenté a mi mamá sobre el niño nuevo y si vieras como se puso...

 

Naruto escuchaba los cuchicheos y mal disimulados murmullos de sus compañeros. Atento desde el columpio de madera que su padre había colgado únicamente para él en ese parque antes solitario y donde se quedaba horas meciéndose. Ya tenía tiempo escuchando la nueva de la semana y a pesar de que defendió a Sasuke contra ese rumor, no había logrado disiparlo. Para él no era cierto, simples inventos de los más celosos de Sasuke, pensando en maneras ruines de ensuciar su reputación de buen niño. Porque sencillamente era inadmisible, para Naruto no había otra verdad... Sasuke era un niño con una vida tan normal como la suya...

 

Sasuke no pudo haber presenciado el asesinato de sus padres a manos de su propio hermano mayor y menos, ver como éste se suicidaba frente a él. Simplemente era imposible. Porque nadie que hubiera visto semejante crueldad podría seguir cuerdo y Sasuke, al juicio de Naruto, era un niño cuerdo, divertido y... su mejor amigo.

 

Esa noche llovía demasiado, su madre le había prohibido salir a jugar al parque y menos tener una ventana abierta por la cual pudiera colarse la lluvia. En la cabeza de Naruto aún viajaban los chismes y palabrerías de sus amigos, pero se había prometido a sí mismo no caer en ese juego. No buscaría en internet la bendita noticia y menos se llenaría la cabeza con eso... confiaría en Sasuke y en su criterio. '¿Qué criterio? Si el maldito ni siquiera me ha llamado para ver como estoy...' pensó huraño Naruto dando una vuelta en su cama dando la espalda a la ventana.

 

Un golpeteo lo obligó a enderezarse, caminó hacia la ventana extrañado y se asomó, la lluvia que golpeaba contra el cristal no le dejaba ver mucho y apenas pudo distinguir una sombra escurrirse por la oscuridad.

-¿Eh? ¡Sasuke! -gritó Naruto corriendo escaleras abajo sin prestar atención a los reclamos de su madre por salir sin paraguas a la calle. La sombra continuó corriendo y perdiéndose de la vista de Naruto quien enchuecó la boca y miró hacia su costado; cubiertos con una bolsa de plástico estaban unas libretas y unos cuantos folders. Naruto las tomó y pudo apreciar la perfecta caligrafía de Sasuke en una de las hojas que salía de un folder de rana. La sonrisa en el rostro de Naruto creció. Era la tarea de vacaciones.

-Teme... solo te gusta llamar la atención.

 

=OO=

Notas finales:

Bueno, este es el primer capitulo de lo que será un fanfic (Espero) y corto. Por lo tanto veremos algo progresivas las acciones y tiempos. Ojalá les haya gustado y dejen un review dandome sus opiniones. =D

¡Adiosin!


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