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Quindecim por marissa1864

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Notas del fanfic:

Probablemente contenga menos de 15 OS, ya que se omitiran los que contengan tematica heterosexual 

En este reto también participa:

@borisgarc_

@DanaDeacon

@VickyVnzor

@ RaquelBetancourt8

@McDreammy

@ Gela1310

@sombreroveruslover

"¡Te hice galletas! Están un poco quemadas, pero las hice con mucho amor"

 

-Vamos Poppy, no exageres, no es la primera vez que pasa, ¿Porque te pones así?- 

La enfermera estaba verdaderamente enojada, porque siempre ponía sus prioridades sobre su empleo, la primera vez que antepuso el quidditch sobre su trabajo, sobre suyo lo dejó pasar porque la vio tan apasionada y dedicada, que no le tomó mucha importancia, pero este de verdad fue todo un caso.

La rubia no quería ni mirarla por lo que cuando llegó, ni siquiera le hablo, simplemente la ignoró ya que esa fue derramó la gota que rebasaba el vaso, la dejó hablando sola en la entrada de la enfermería y entró fingiendo algo que hacer.

-¿De verdad Pomfrey?, ¿me vas a ignorar?- la animaga entró en la habitación siguiendo a la de ojos azules.

-Lo siento vale, no sabía que te molestase tanto....- trató de tomarle la mano, pero de una forma intuitiva, Poppy alejó la suya rápidamente

-No es la primera vez que lo haces Minerva, entiendo que el Quidditch es importante para ti, y ganarle a Severus la copa es primordial dentro de tus actividades en el colegio, pero no por ellos vas a utilizar tu nivel de subdirectora, ni tienes porque tratarme así delante de los estudiantes, desafiando mi autoridad frente a ellos- habló por primera vez, tratando de hacer entender a su pareja el motivo de su disgusto.

La primera vez no fue tan grave, era uno de los partidos más importantes en la temporada, con este se definia si Gryffindor pasaba a la final contra Ravenclaw, pero Charlie Wesley amaneció con un sarpullido.

-Vamos Poppy, solo es un sarpullido dale algo para erradicarlo, hoy es el partido- 

-Profesora McGonagall, no puedo darle algo al joven, sin saber de donde proviene ello-

-Pero hoy tengo partido, no puedo faltar, no hay reemplazo y si no jugamos, Slytherin pasará a la final, vamos profesora McGonagall, debe de haber algo que podamos hacer- habló por primera vez el chico pelirrojo.

-¿Cuándo cree que pueda tener los resultados Madame Pomfrey?- 

-No lo se, unas horas- 

-Perfecto no jugaras hoy Charlie, solo que no le diremos a los demás del equipo hasta que sea la hora del partido, entre menos horas pasemos escuchando alardear a Slytherin mejor-

Después de salir de sus recuerdos Pomfrey se volvió a dirigir a su novia 

-¿Recuerdas aquel suceso?, dejaste que Charles Weasley jugara enfermo, bajo un encantamiento, gracias a Merlín que no era nada grave, pero me mentiste- 

-Primero me aseguré que no fuera nada grave o contagioso, pero era la semifinal, debíamos ganar y ganamos la copa ese año, ¿no crees que valió la pena?- eso la enfadaba aún más, no entendía cuál era el punto de su enojo. 

-¡NO!, claro que no valió la pena, yo di una orden y tu la ignoraste, siempre haces lo mismo, siempre ignoras mis órdenes, no le tomas importancia a mi trabajo, entiendo que es importante para ti, y que utilices el que seas la subdirectora para ello,  y que yo solo soy una simple enfermera, pero sabes, mi trabajo es importante, solo por el hecho de que tengas un mejor puesto que yo, no quiere decir que lo que yo hago aquí, no es válido Minerva, ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer, así que por favor vete- 

-Poppy no seas así, tu trabajo es importante y antes de verificar si pueden o no jugar tomo en cuenta tu opinion, no sabía que te sentías de esa manera- 

-Solo vete Minerva, por favor- 

La castaña se fue un poco desconcertada, dejando a la rubia triste, nunca se había puesto a pensar en lo que significaba para ella esas pequeñas veces en las que había ideado algo para que sus alumnos pudieran jugar. 

LLevaban tantos años juntas, y nunca había dicho nada al respeto, que nunca se planteó la posibilidad de que esos pequeños detalles fueran a afectar su relación, claro que le gustaba que sus alumnos ganaran la copa de quidditch, la sana competencia que tenía con Severus al respecto, hacía que cada uno de los partidos fuera más importante que el anterior, sobre todo cuando era contra Slytherin. 

Nunca ponía en riesgo la salud de sus alumnos, pero cuando no era tan grave y los alumnos estaban de acuerdo, podía utilizar algun hechizo para que los demás no se dieran cuenta de alguna herida o de rastro de una pequeña enfermedad, había ocasiones en las que su novia indicaba que era mejor el reposo, pero no podía afectar tanto volar unas horas en la escoba, estaría sentado de todas maneras. 

No quería perderla, por mucho que le gustara el Quidditch y ganar, nunca se compararía con el hecho de tenerla a ella, les costó mucho trabajo estar juntas para tirarlo todo por la borda por unos partidos.

No sabía cómo, pero tenía que arreglar la situación con ella, tampoco quería dejar pasar aquello por mucho tiempo porque no quería que fuera incómodo, no sabía  exactamente qué hacer, en sus 17 años de relación nunca había tenido un pleito que no se pudiera resolver en un par de horas, Poppy jamás le había pedido que la dejara sola.

Recordó la vez en se Poppy se le declaró, iban en 6 año, habían estado saliendo por unos meses, ninguna de las dos había dado el paso, la verdad en ese tiempo, aún no era muy visto que las personas del mismo género salieran juntas, por lo que se limitaban a decir que eran amigas, pero ese día, iban a pasar un rato en el jardín cerca de un árbol, acaba de pasar la semana de exámenes por lo que no se habían visto últimamente. 

La había esperado unos minutos, estaba nerviosa, siempre estaba nerviosa cuando estaban juntas, el día era muy bello, estaba medio nublado y la poca luz que se podía traspasar entre las nubes, era realmente cálida. Poppy estaba llegando tenía una pequeña bolsa en la mano y con su cabello acomodado en media coleta se veía hermosa. 

-Hola, ¿Cómo has estado?- La voz de la rubia era tan melodiosa para la animaga, de verdad podía pasar horas escuchándola hablar y nunca se cansaría de ello. 

-Muy bien ¿y tú?- 

-También, mira te hice unas galletas…-

Eran un par de galletas con una frase color rojo escritas, las galletas eran hermosas, pero la frase, wow, siempre había buscado formas en como decirle que llamaba su atención, pero nunca había encontrado la forma ni el momento, le era muy complicado poder expresar sus sentimientos, pero un par de galletas hicieron lo que a ella tanto trabajo le estaba costando. 

-Mine, hace meses que he querido decirte esto pero no sabía si tú correspondías a mis sentimientos, a si que he decidido arriesgar un poco, hones…-

Callarla con un pequeño beso en los labios fue lo mejor que se me ocurrió, no fue muy largo ni apasionado, un simple roce de labios, pero fue suficiente para ambas.

-Yo también siento lo mismo por ti, pero tenía miedo de que no me quisieras de la misma manera en la que yo te quiero a ti, no sabía cómo expresar mis sentimientos, pero creo que las galletas fueron perfectas, muchas gracias- 

Ambas sonrieron, se tomaron de la mano, fué un momento mágico.

El recuerdo la hizo sonreír, cada que había una fecha importante Pomfrey hacía galletas para ella, y ahí estaba la respuesta a sus problemas, GALLETAS…

Fué a la cocina del colegio y le pidió a los elfos que le dejaran un horno a su disposición, ella misma quería hornear las galletas, no era una experta en la cocina, pero no pensó que una simples galletas fueran tan complicadas de realizar.

Siguió una receta muggle que encontró en un libro de repostería en la biblioteca, claramente pensó mal, porque a las horas de haber empezado las galletas ya se encontraban quemadas, pensó en hacerlas de nuevo, pero que caso tenia, si las hacía otra vez, las nuevas galletas solo estarían para mejorar las anteriores, pero las que se encontraban quemadas, significaban todo, así que decido tomar aquellas galletas, decorarlas, ponerlas dentro de una bolsa y buscar a la dueña de las galletas con la esperanza de que con ese recuerdo, pudieran perdonarlas. 

La buscó en la enfermería, pero no la encontró, así que salió al jardín para buscarla y casualmente la encontró sentada en el mismo árbol que años atrás, ella le había dado, se acercó a ella.

-¡Te hice galletas! Están un poco quemadas, pero las hice con mucho amor-

-Recuerdas, fué como me dijiste que te gustaba, ahora yo te quiero pedir disculpas, no sabía que te molestara tanto, ningún partido, ni ninguna copa, ningun juego, vale más que nosotras, lo siento, te prometo que es la última vez que pasa, ¿Me perdonas?-

La rubia volteo a verla y solo sonrió.

-Claro que te perdono, para la proxima prometo que cuando pase algo que no me guste o me incomode, te lo dire para poder solucionarlo antes de que se haga más grande-

-Tu trabajo es tan importante como el mío, lamento mucho haberte hecho sentir así, de verdad, todo lo que haces aquí es importante, no debes por ningún motivo, ni si quiera por mi estupidez, sentirte de esa manera- 

Se acercó a ella y la tomó por las mejillas, le dio un pequeño beso, igual que aquella primera vez, solo un roce de labios.

-Te amo, Poppy-

-Yo tambien te amo, Mine-

 


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