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Lo que no puede ser profanado por ti (ItaDei) por MekhmenehBahnu

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Notas del capitulo:

Muchas gracias a las personas que se toman el tiempo de leer y/o comentar este fanfic.

 

 

Habiéndose cumplido la mitad de su estancia en la Roca Sasuke comenzó a trabajar en su propósito de conquistar a Deidara. No le parecía un objetivo difícil, conocía de sobra algunos trucos básicos para despertar el deseo oculto propio de un doncel de su edad.

Veía a Deidara pasearse todos los días por el área de entrenamiento y aunque normalmente lo hacía solo, esa tarde se le acercó otro hombre para conversar; no debía ser muy obvio así que los miraba solamente de vez en cuando y por el rabillo del ojo pero pudo distinguir diferentes expresiones en ambos que no le dejaron un buen sabor de boca, mucho menos después de que el hombre se retirara y dejara a Deidara tan pensativo. Sasuke no se consideraba de ninguna forma una persona insegura sin embargo el ser tan engreído era justamente lo que no le dejaba ver que a pesar de todas las cualidades que podía poseer en cuanto sentía que lo comparaban con su hermano le invadía un sentimiento de inferioridad que le hacía enojar como pocas cosas en la vida. Los que sufrieron ese enojo fueron los guerreros en entrenamiento pues desquitó en ellos toda su furia.

Cuando Deidara se reunió con Sasuke para cenar su actitud no fue diferente aunque el Uchiha sí parecía más distante. Así que para tratar de aligerar el ambiente empezó una conversación:

- Sasuke –este lo miró aunque duramente –por la tarde al observar tu entrenamiento se acercó uno de mis profesores, aunque estoy seguro de que esto ya lo sabías. Bueno, no solo nosotros dos, sino todos los consejeros hemos notado que tu método de entrenamiento es diferente al de tu hermano. Ahora que tú estás aquí los chicos no dejan de quejarse de lo cansados que están todos los días y de lo duro que eres –aunque el pelinegro frunció el ceño Deidara solo rio –por favor Sasuke sigue haciéndolo. Nos gusta que les exijas más allá de lo que se creen capaces; tal vez ya le habían tomado la medida a tu hermano y por eso no se esforzaban al máximo pero estoy seguro de que tu presencia aquí significa un cambio positivo. –En ese momento sus miradas se encontraron y Sasuke le sonrió de una manera que pocas veces se permitía porque esas palabras le hicieron sentir orgulloso de quién era y el que lo elevara más allá de las capacidades de Itachi le levantó el ánimo como hace mucho no pasaba. Aunque no quisiera admitirlo le gustaba la presencia de Deidara pues era una persona que cualquiera podría estar mirando toda la vida, su cara era de verdad exquisita y suponía que su cuerpo también puesto que seguía siendo un misterio debajo de ese kimono.

A Deidara también le gustaba la compañía de Sasuke. Nunca había tenido un amigo con quien se sintiera tan cómodo hablando o riendo. Sabía que pronto el chico tendría que partir a la Hoja y aunque deseaba verlo de nuevo también quería ver a Itachi, solo de pensar en ello hacía que su pecho se encendiera de amor por el mayor de los Uchiha.

Mientras pasaban las últimas dos semanas de su estancia en la Roca Sasuke fue guiado dentro de las tradiciones de esa aldea, algunas noches a la semana había funciones artísticas en las calles. Le parecía un error que Deidara se mezclara tan fácilmente con los súbditos; incluso él que no pertenecía al rango más alto de la estructura social entendía que los protocolos dictaban que el Tsuchikage tuviera un lugar privilegiado, prácticamente inalcanzable para los otros dentro de su aldea, sin embargo parecía que esas leyes no aplicaban en la Roca, veía al rubio sentarse en primera fila sin seguridad alguna y con los de las clases más bajas a menos de tres metros de distancia de su lugar, todos mirando el espectáculo de música o de teatro o de lo que fuese.

Cada día le era más evidente la relación que Deidara llevaba con su pueblo, le impactaba su comportamiento aunque también era gratificante que cada vez le incluyera en esas actividades de esparcimiento. Lo observaba detenidamente mientras hablaba con la gente, parecía interesarse por todos o al menos lo fingía muy bien. Ahora entendía porque a su hermano le gustaba tanto ir a esa aldea, prácticamente al estar al lado del rubio aunque no estuvieran casados o tan siquiera comprometidos era tratado de manera especial, Deidara era la luz que le daba vida a esa aldea.

Ya faltaban solo dos días para partir así que decidió de una vez aclarar la relación que tenía Itachi con el rubio, claro que eligió muy bien sus palabras para notarse curioso e interesado en los sentimientos de Deidara. Ya tenía como costumbre acompañar al Tsuchikage a su habitación después de cenar y ese era el momento indicado para hablar de temas personales pues nadie los escucharía.

- Deidara, como sabes esta es mi última noche en la aldea y desde hace tiempo he tenido esta duda rondándome en la cabeza, sé que no debería ser de mi incumbencia pero por favor necesito saber qué tipo de relación tienes con mi hermano, qué sentimientos guardas en tu corazón para él. –Lo miraba directamente a los ojos mostrando angustia en su rostro por conocer la respuesta, para Deidara fue totalmente inesperado y tartamudeó un poco mientras decidía que contestar.

- Él es un buen amigo –Mintió porque le daba vergüenza aceptar lo que sentía en voz alta aún más frente a su hermano.

- Porque yo veo en tu dulce mirada cada vez que hablas de él lo mucho que le quieres –las palabras tan directas hicieron sonrojar a Deidara –sé que no me equivoco porque el azul de tus ojos lo refleja, quisiera que me miraras así a mí también aunque sé que es imposible...

- Sasuke... –le dijo casi con lástima pues entendió que el chico le estaba confesando cómo se sentía y no podía corresponderle. El pelinegro le tomó ambas manos suavemente.

- Por favor Deidara, no es tu deber aunque egoístamente te pido que entiendas cómo me siento al saber que mi hermano está a punto de casarse con su prometida y tú estás aquí amándolo, me duele por todo lo que he llegado a sentir por ti. –Sintió como el más joven se quedó helado al escuchar esas palabras, notó como se le humedecían los ojos.

- Lo siento Sasuke, quiero estar solo. –soltó sus manos y se metió en la habitación.

No, Sasuke no se sintió culpable por lo que había hecho. No estaba mintiendo, Itachi sí tenía un matrimonio arreglado que se llevaría a cabo cuando tomara su lugar como el siguiente líder del clan Uchiha, sabía que Deidara desconocía ese arreglo pues era información que solo involucraba a miembros del clan. Tampoco le encantó romperle el corazón al rubio sin embargo era necesario si quería tener una oportunidad para enamorarlo por completo.

Al día siguiente en su último desayuno juntos Sasuke se percató de que su anfitrión había estado llorando bastante tiempo y tampoco se portó conversador como todas las mañanas, su ánimo estaba por los suelos.

- Deidara...

- Sasuke, ¿te importa si me retiro? –antes de terminar la oración ya se estaba levantando y no dejó al otro decir algo más.

Deidara sabía que se portaba irracional y grosero, Sasuke era su invitado pero sobre todo su amigo y sabía que sus palabras no habían sido dichas con dolo, al contrario, todas sus actitudes le daban a entender el gran amor que sentía por él y que solo quería advertirle de lo que pasaría en el futuro. Iba en camino a la biblioteca de su madre para estar solo y pensar mejor en todo lo que acababa de pasar. Antes de poder encerrarse fue tomado súbitamente del brazo.

- Deidara –miró a Sasuke preocupado –No te dejaré estar solo otra vez, ¡vas a llorar por él de nuevo! –lo abrazó y le habló al oído con dulzura –Siento haberte dicho eso anoche y si pudiera regresar el tiempo para verte sonreír de nuevo lo haría. Sé que no sientes lo mismo por mí pero por favor no me odies. Por favor... –aunque el doncel había permanecido con los brazos a los costados después de oír esas palabras correspondió al gesto.

- No podría odiarte Sasuke, lo siento no debí preocuparte. Eres mi amigo y no podría sentir nada negativo hacia ti. –Soltó un par de lágrimas pero ya no quería llorar, no quería hacer sentir así a alguien que lo amaba tanto.

- Deidara yo te cuidaré. –Lo separó para mirarlo a los ojos –Te lo prometo –Y se acercó despacio a sus labios, quería asegurarse de no ser rechazado y al ver que el rubio no hizo gesto por alejarse lo besó, fue intenso sin llegar a ser invasivo pues suponía que sería su primer contacto con alguien más. –Por favor confía en mí Deidara –Lo abrazó de nuevo para afianzar sus palabras y sonrío triunfal, su plan había avanzado favorablemente.

Ahora que Sasuke había partido podía pensar en todo lo sucedido. Era terrible porque ahora ya no solo extrañaba a su amor Itachi también le hacía falta su buen amigo Sasuke, quizá no debió haber permitido que lo besara; sin embargo la curiosidad y excitación del momento lo habían superado. A Sasuke lo quería mucho no tenía duda sobre eso, pero tampoco deseaba incomodarlo al no corresponder a sus sentimientos. Si tan solo quien se le hubiera confesado fuese Itachi su corazón y mente no estarían confundidos. La única conclusión certera a la que podía llegar era que la presencia Uchiha lo enloquecía y no sabía si eso era del todo negativo o positivo. Al menos ya no le dolía tanto extrañar a su abuelo, ese par había logrado distraerlo mientras salía de ese bache de tristeza y soledad.

La gente a su alrededor también se daba cuenta de que ahora Deidara se esforzaba más por integrarse en los asuntos políticos para ser un buen dirigente, a los que habían sido cercanos a su madre les sorprendía el parecido entre ellos dos, al parecer el doncel heredó el mismo nivel de energía, belleza e inteligencia.

No había pasado ni un mes cuando regresó su buen amigo Sasuke aunque esta vez venía solo. Deidara intrigado pero feliz por la visita lo recibió en el jardín, había llegado durante su descanso después de la comida, le ofreció alimentos pero el Uchiha como todo un caballero los rechazo, al rubio le gustaba esa galantería quizá más de lo que debería pero nunca nadie lo había cortejado así.

- Dime Sasuke, ¿ha pasado algo malo? Me sorprende verte aquí en la Roca tan repentinamente.

- Nada de eso Deidara, pero no podía pasar un día más sin verte –Esas palabras sonrojaron al rubio y aunque no le incomodaban porque eran dichas con mucho respeto sí le hacían sentir algo de culpa.

- Sasuke...

- Shhh –lo silenció con un dedo en los labios –mira lo que te traje. –Sacó una pequeña botella de perfume de entre su uniforme, Deidara lo tomó entre sus manos y lo observó. –Me enteré que tu padre venía de la aldea de las Flores, en una misión pude obtener esta fragancia. Dicen que si se pone en la persona correcta su aroma es sublime y tuve que venir corriendo a comprobar si esas palabras eran ciertas. –Deidara lo miraba divertido, Sasuke se tomó el atrevimiento de poner un poco en su cuello y acercarse a olerlo. –¡Deidara! –Este lo miró casi asustado pues alzó la voz de repente –Tenían razón, es un millón de veces mejor olerlo en ti –no supo porqué pero ese comentario lo hizo muy feliz y no podía dejar de sonreír aunque le ponía muy nervioso que el pequeño Uchiha le estuviera hablando tan cerca del oído, le causaba un cosquilleo en todo el cuerpo que le resultaba extrañamente placentero.

- ¿Sasuke qué pasa? –Lo alejó no porque le molestara su cercanía sino porque le asustaba que le fuera a gustar demasiado.

- Deidara ¿podemos hablar en un lugar más privado? –su rostro de repente se había puesto muy serio. Alarmado lo llevó a una de las salas de la torre para hablar sin ser interrumpidos.

- ¿Ahora sí me dirás qué pasa? –Le siguió un fuerte suspiro de parte del otro.

- Mi querido Deidara –Le acarició el rostro –Lamento haber llegado así sin aviso y actuar tan raro pero quería ver tu linda sonrisa, me gusta verte así de feliz. Toma –le dio una carta sellada por el emblema de los Uchiha –es para ti –Lo animó a tomarla y se levantó a mirar por la ventana para darle algo de intimidad al leerla.

El rubio tuvo que repasar dos veces esa carta para entender lo que decía y a pesar de tener esa evidencia en sus manos seguía dudando que fuera verdad. Las palabras no eran crueles, no eran irrespetuosas, mucho menos groseras y aun así lo lastimaron muy profundo; todo lo que imaginó algún día, las historias que se había inventado en la cabeza, todo quedó destruido en minutos. Itachi era el único que tenía el poder de romperle el corazón. No quería llorar frente a Sasuke pero era tan débil, su sentimentalismo siempre terminaba dominándolo.

No se había dado cuenta hasta ese momento de lo injusta que era la vida con él, poco a poco le fue quitando a todas las personas que amaba sin poder hacer algo al respecto. Por su mente cruzó la idea de ir corriendo a la Hoja y rogarle si era necesario a Itachi que lo eligiera a él. Así de irracional era su amor ¡estaba dispuesto a humillarse, a todo! Era aún más doloroso porque sabía que carecía del valor necesario para hacerlo, siempre había sido así. Se imaginó convenciendo a Sasuke de salir en ese momento, atravesar a todo galope esos caminos que solo había recorrido dentro de un carruaje y llegar a la Hoja presuroso, encontrarse con su querido Itachi y correr a sus brazos... y después... ¡después nada! Porque eso jamás pasaría, ya había quedado bien claro en su carta que no aceptaría ninguna relación con él.

En todas esas horas que estuvo llorando entre los brazos de su amigo repasó las oportunidades que había tenido para declararle su amor a Itachi, a veces lo aceptaba, otras lo imaginaba riéndose en su cara con crueldad. Estaba agotado de pensar tanto, de repetir en su cabeza todas esas situaciones, era doloroso saber que ahora solo le quedaba ese amor correspondido y hermoso en su imaginación.

- Vamos Deidara, te llevaré a tu habitación para que descanses. –Para Sasuke no fue tan fácil como pensó que sería ver destruido al rubio pero debía ser fuerte y no dejar que esto afectara sus planes. No podía ser blando.

Al día siguiente fue a verlo a su habitación, estaba fatal. Nunca pensó encontrarlo con semejante apariencia. Era evidente que toda la noche la había gastado en llorar y no en dormir, sus ojos estaban tan hinchados que apenas sí podía abrirlos, su pelo estaba suelto y enredado con todos sus adornos, ni siquiera se había puesto su ropa de noche. Sasuke se tomó el atrevimiento de recostarse frente a él y le apartó los mechones que cubría su lindo rostro. Deidara puso su mano encima de la otra, no para detenerlo sino para darle a entender que le gustaba ese gesto de cariño pues lo que más necesitaba en ese momento era sentir los mimos de alguien que le quisiera.

- Sasuke –su voz era un poco ronca y muy baja.

- ¿Sí?

- ¿Podemos ir a la Hoja? –Deidara no pudo ver el gesto de enojo pues permanecía con los ojos cerrados.

- ¿Para qué quieres ir?

- Quiero ver con mis propios ojos.

- Deidara... te duele, yo sé pero no dejaré que te sigas lastimando así. No mereces esto porque no has hecho nada malo, amar no debería doler así, ¿verdad?

- ¿Sasuke puedes contarme?

- ¿Qué cosa?

- Quiero saber quién es ella, necesito saberlo. –Dudó si debía contarle pero qué más daba, entre más detalles le diera más real sería esa historia.

- Izumi Uchiha, de la segunda rama del clan.

- ¿Desde cuándo están comprometidos?

- Siempre lo han estado, está pactado casi desde el nacimiento de ambos. Después de todo somos hijos del líder Uchiha y hay muchas cosas que no podemos decidir por nuestra cuenta.

- ¿Por qué nunca me lo dijo?

- No lo sé. Debió hacerlo.

- Cuéntame más de ella.

- Izumi es la mujer más fuerte del clan, tuvo que luchar por mantener su derecho a ser la esposa del sucesor tal como en su juventud lo hizo nuestra madre. –Esas palabras fueron las que especialmente calaron en Deidara, una persona fuerte, eso era lo que Itachi se merecía.

- Cuando Itachi regrese para entrenar a los guerreros...

- ¡No lo hará! –Lo interrumpió súbitamente – De ahora en adelante yo me haré cargo. –Deidara a pesar del dolor en sus ojos los abrió para mirar fijamente a Sasuke. –Lo siento Deidara, pero él probablemente no regresará a menos que sea por una gran emergencia y así lo ordene el líder de la Hoja.

Hubo un largo silencio.

- Sasuke, ¿qué debo hacer con esto que siento? Solo puedo pensar en que me voy a morir si sigo sufriendo así, ya no quiero sentir este dolor pero solo puede ser aliviado por él.

- No eres el único que sufre, tú dolor es mío ¿lo entiendes? Te quiero tanto...

Era triste saberse amado por el Uchiha equivocado, por su amigo, y aunque este dolor no desaparecería a su lado al menos estaba seguro de que Sasuke lo entendía porque ambos estaban en la misma posición queriendo a alguien que no les correspondía. Él había prometido que se quedaría a su lado hasta que volviera a ser la persona que conoció, hasta que se extinguiera su dolor, eso no pasaría pues el dolor iba de la mano del amor que le profesaba a Itachi y ese sentimiento nunca abandonaría su corazón.

Pasaron las semanas y Sasuke cumplió su promesa, no se fue de la Roca a pesar de que no tenía el permiso de su padre y líder para permanecer en esa aldea tanto tiempo. Deidara entendía el gran sacrificio que significaba para el guerrero romper las reglas solo por no dejarlo, agradecía que el brindarle felicidad fuera una prioridad para él.

Aunque existía la posibilidad de que nunca superara que Itachi le rompiera el corazón al menos con Sasuke lograba sentirse protegido ¿sería cruel seguir despreciando sus intentos de conquista después de saber que daba todo por él, lo amaría? Tal vez no con intensidad pero no podía negar que era el único capaz de hacerlo sonreír después de la tragedia, que sus cariños y besos le gustaban, que tenía el poder de eclipsar la melancolía con su carisma. Solo se dejaría llevar por la corriente, sentía que si se relajaba y olvidaba todo descubriría algo en su relación con Sasuke.

Para el pelinegro esto estaba saliendo a pedir de boca, notaba como Deidara estaba más cómodo a su lado y cada vez permitía acercamientos más cariñosos. Comenzó con algunos besos pero ahora era bastante común que lo acariciara aunque por encima de la ropa, le dejaba besarle el cuello aunque castamente; claro que ningún movimiento debía ser demasiado atrevido debido a que su posición como Tsuchikage lo volvía vulnerable ante cualquier comentario que pusiera en duda su reputación. Le gustaba tener ese poder sobre Deidara en la intimidad, estaba seguro que de haber presionado un poco más ya habrían tenido relaciones pero se lo tomaba con calma pues no era esa su intención.

Ahora que tenía a Deidara donde quería debía dar el paso final. En cuanto un miembro del clan se apareció en la Roca con una carta de parte de su padre supo que debía darse prisa antes de que Itachi echara a perder todo por lo que había trabajado.

Esa tarde se encontraba tomando el té con Deidara en su jardín como ya era costumbre. Aunque le gustaba conversar con el rubio ahora estaba distraído pensando en las palabras adecuadas y los posibles escenarios después de su propuesta, esto no pasó desapercibido por Deidara que se lo hizo notar.

- ¿Sasuke estás bien? Siento que tu cabeza está en otra parte.

- No te voy a mentir Deidara. Hoy recibí una carta de mi padre –resopló –no me sorprendió, sabía que este momento llegaría. Lo he estado pensando mucho, sé que al menos con el clan tengo un castigo seguro y eso no me preocupa ni me asusta lo que de verdad temo es que me prohíban regresar. También sé que si desobedezco y me quedo aquí tal vez pueda traerte problemas con la Hoja.

- No te preocupes Sasuke, si es necesario yo hablaré con el Hokage; después de todo nosotros necesitamos a un Uchiha que nos apoye y qué mejor opción que tú. Si no quieres regresar yo te apoyaré en todo.

- No es que no quiera regresar, en la Hoja está mi clan y a todos les tengo un gran afecto. Lo que no quiero es alejarme de ti.

Deidara creía entender esos sentimientos encontrados de Sasuke, quería quedarse pero también necesitaba irse. Tal vez no había hecho las cosas bien al viajar súbitamente sin permiso de su padre, no quería que su amigo fuera castigado por pensar primero en su bienestar y no en el propio.

- Deidara ¿está mal que te ame tanto? Por más que me imagine de lo que será capaz mi padre siento que ningún castigo ni tortura sería peor que ya no estar a tu lado. Solo puedo pensar en ti y sé que es injusto decírtelo porque eres una persona con un gran corazón que no podría herirme de ninguna forma, ni a mí ni a nadie y por eso sé que sigues sufriendo en silencio. Estos meses no fueron suficientes para hacerte olvidar pero al menos te he visto reír de nuevo y con eso pensé que me bastaría pero no fue así, pienso en mí como la peor persona del universo al ser tan egoísta como para intentar desesperadamente que me ames. Deidara, mi querido amigo Deidara, mi único gran amor por favor escucha mi suplica; yo seré quien tú quieras que sea, te haré feliz sobre todas las cosas, mi mundo solo serás tú –puso una rodilla en el suelo mientras lo tomaba de la mano –por favor concédeme el honor de compartir lo que nos reste de vida juntos. –Sacó un anillo adornado con piedras preciosas, muy hermoso a decir verdad –¿Te casarías conmigo?

Sasuke estaba esperando ansioso la respuesta. Deidara había quedado estático, no sabía que responder, hasta parecía haber olvidado como moverse pues no hacía nada. Sintió el suave roce de la mano de Sasuke en su mejilla que pareció despertarlo del trance. Miró el anillo de nuevo y lo tomó entre sus dedos pero no podía aceptarlo.

- Sasuke... –Lo miró con lastima cosa que lo enojó muchísimo pero debía controlarse para no derrumbar todo lo que había construido –Lo pensaré ¿está bien?

No tenía mucho que pensar en cuestiones del corazón, no amaba a Sasuke pero sí le gustaba pasar tiempo con él y aunque se abochornara consigo mismo debía admitir que le gustaba ser tocado. Debía hablar con Kurotsuchi pues esta decisión no podía tomarla a la ligera.

Kuro, como la llamaba en privado era su concejera personal. No sabía si podía considerarla una amiga porque lo que la obligaba a estar a su lado era su trabajo sin embargo eso no quitaba el hecho de que le tenía mucha confianza en los temas relacionados a su nación. Le contó a grandes rasgos su situación y que Sasuke le había propuesto matrimonio.

- Su majestad, debe saber en primer lugar que con quien usted decida casarse será respetado siempre y cuando el concejo no le vea como un enemigo; expondré este asunto pero estoy muy segura de que ellos no pondrán objeción si usted decide aceptar. Ahora, sé que las circunstancias le han llevado a tomar obligaciones que normalmente se le serían dadas cuando fuera mayor y ya que el matrimonio no es una de ellas le sugiero que se tome el tiempo necesario para reflexionar, las prisas te hacen cometer errores, eso decía la antigua Tsuchikage muy seguido. Lo hablaré con el concejo, no se preocupe y le informaré mañana temprano.

Deidara no le temía al compromiso, no creía estar apresurándose. Lo que temía era unirse a Sasuke y nunca poder amarlo como se merecía, sería injusto para ambos. Pero si no se casaba con él en este momento ¿encontraría a alguien más que lo amara tanto? ¿Si rechazaba a Sasuke en este momento lo odiaría? Y si Sasuke no se molestaba pero se rendía ¿terminaría encontrando a alguien más?

Para Sasuke era evidente y riesgoso que el doncel no hubiese aceptado de inmediato su propuesta y solo le quedaba una carta por jugar antes de irse, no era su estilo pero nadie se enteraría nunca de que habría mostrado semejante debilidad frente al heredero de la Roca.

Como era de esperarse al día siguiente Kurotsuchi le informó que el concejo no se oponía al matrimonio; aunque no se lo dijo a Deidara todos habían quedado sorprendidos al escuchar la noticia pues su abuelo ya les había comentado la aprobación para que si así lo quería su nieto se casara con Itachi, no había mencionado nada sobre el menor de los Uchiha pero tampoco les causaba malestar que los planes no salieran como los había cantado el ya fallecido líder. Un Uchiha era un Uchiha, y para la Roca todos los beneficios que pudiera traer Itachi también los podría traer Sasuke. Además, veían esta situación como un paso muy grande que daría Deidara para llegar a la madurez, tal vez con alguien a su lado se tomaría más en serio su papel como Tsuchikage.

A medio día Deidara ordenó que el almuerzo se les sirviera en el jardín, ya había evitado a Sasuke en el desayuno y no quería seguir rechazándolo pero tampoco quería estar con él en un espacio cerrado a solas.

- Siento haber vuelto esto tan incómodo Deidara. No era mi intención.

- No es eso Sasuke solo me tomó por sorpresa. –el pelinegro no despegaba la mirada de su persona.

- No pasa nada, al menos en el tiempo que estuve aquí he vuelto a ver tu sonrisa, solo por eso todo lo que suceda ya ha valido la pena.

- ¿A qué te refieres?

- Sabes que quizá esta sea la última vez que nos veamos al menos en muchos años. En cuanto regrese a la Hoja no sé cuáles serán las consecuencias.

- Pensé que una parte de ti quería regresar.

- Y la mayor parte de mí quiere quedarse pero... –Se jaló el cabello con desesperación –Deidara, yo vine aquí porque pensé que podría lograr que me amaras y no fue así. No es tú obligación, tampoco quiero que te quedes esa impresión de mí, no soy un caprichoso y no quiero confundirte. Tú no me debes nada aunque yo te deba esta fuerza que sembraste en mí, gracias a ti pude enfrentarme a mi familia, gracias a todas esas palabras que tal vez para ti significaron poco para mí... para mí fueron todo. Me cuesta decirlo pero temo regresar a la Hoja.

- Ya te dije que yo hablaré con el Hokage –Sasuke resopló en una risa –o dime Sasuke ¿a quién temes es a tu padre? –La respuesta que diría fue lo que más hirió el orgullo de Sasuke pues lo haría ver como un idiota frente a Deidara.

- Quisiera no temerle a mi propio padre, pero él no me herirá solo de una forma física, lo conozco. ¡Sé que él me prohibirá regresar aquí solo para destrozarme por dentro! y no solo eso, aunque a ti no te puede atacar porque eres el Tsuchikage no dudo que buscará la forma de lastimarte. ¿Entiendes por qué no quiero regresar? La incertidumbre puede carcomerme cada día pero prefiero un millón de veces que sea aquí a tu lado donde estoy seguro de que puedo protegerte. Daría mi vida por verte feliz. –Deidara guardó silencio mientras pensaba ¿Qué pasaría si aceptaba la propuesta? ¿Podría algún día amar a Sasuke ahora que sus posibilidades con Itachi eran nulas? Lo miró sopesando la idea, este Uchiha lo amaba, lo cuidaba, lo respetaba, si aceptaba casarse con él estaría salvándolo de su clan, tendría en la aldea a su mejor amigo de por vida y la relación con la Hoja sería más estrecha; por donde lo viera el único contra que le venía a la mente era Itachi, su amor imposible.

- Lo haré, Sasuke. Nos casaremos.


 

 


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