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Recordar como volver. por momu

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Notas del capitulo:

Narración desde el punto de vista de Oliver.

La mañana del otro día llegó, y me pareció por un instante que todo podría arreglarse. Como si de pronto de esa densa niebla surgiera un faro lejano con una luz tibia enseñándome el camino.

 

Si las cosas iban bien, hablaría con William esa misma noche. Ambos podríamos largarnos a México lo antes posible, yo podía encontrar por lo mientras un trabajo en alguna otra institución aunque la paga no fuera tan buena. William tendría otras opciones de estudiar el doctorado. Dejaría en pausa mi maestría hasta encontrar estabilidad, venderíamos el auto pues no era indispensable, al fin podría descansar un tiempo de Mailo y William estaría cerca de su familia, yo solo tendría que acompañarlo y ayudar en lo que fuera, después de todo mas jodido ya había estado y en niveles mayores. 

 

Tal vez la idea de vivir con él en Mexico o donde fuera realmente no era mala, tal vez en realidad era maravillosa. 

 

William había salido a comprar los ingredientes que faltaban para la comida cuando Elena llegó a casa. 

 

La bienvenida propicio gran expectativa. Elena estaba lejos de ser una mala persona, es probable que si jamas se hubiera enterado de la relación que William y yo manteníamos hubiéramos podido seguir siendo buenos amigos, grandes amigos, pero finalmente todos tenemos razones para actuar de ciertas formas y las que a ella motivaban eran unas que le impedían congeniar conmigo. 

 

Su relación con William era mas larga de lo que yo iba a poder conseguir naturalmente, lo había visto en los momentos mas difíciles, la muerte de su padre, su descarrilamiento violento hacia las peleas clandestinas, su huida a Europa, y aunque William y yo habíamos tenido largas conversaciones con respecto a eso, la envidiaba. 

 

Como la mayoría de las mujeres de William, Elena lo amaba lo suficiente como para hacer cualquier cosa por él. Y yo sabia que ella inconscientemente continuaba esperando que un día termináramos y él volviera junto a ella, por eso constantemente teníamos conversaciones que se colaban en el campo de lo intimo de formas sutiles.

 

--¿Sabes? creo que eres alguien muy afortunado --dijo rompiendo el incómodo silencio, me sonrió dulcemente y me contemplo un par de segundos. 

 

--¿Por que lo dices...? -- pregunte entregándole un vaso de agua y sentándome frente a ella en la mesa del comedor. Le dio un trago a su bebida y agradeció con la mano. 

 

-- Por William... --sonrió, probablemente recordando algún momento de su pasado juntos -- Es alguien tan talentoso y dedicado, siempre te apoya en lo que sea, es alguien en quien puedes confiar sin dudar... --dijo y tomo un trago del agua frente a ella. 

 

--¿Por qué terminaron? --pregunté y ella me miro tragando saliva. 

 

Se quedó un instante pensando y luego forzó una sonrisa. 

 

--¿No te parece que por más complaciente que resulte, él siempre está a la altura del horizonte? --preguntó, me quedé pasmado, no sabía si tenía que responder, tampoco me hubiera imaginado que realmente contestaría a a mi pregunta, la había formulado con la intención de cortar el hilo de la conversación. --Es decir, tiene estos aires de grandeza, en cualquier lugar al que vaya las personas quieren estar cerca de él, tiene esa chispa, sabes de lo que hablo. Aunque crees que estás en su plan a futuro siempre tienes esa sensación de que nunca llegas ahí, pero no es algo de lo que William tenga la culpa, él no esta pensando nunca en hacerte daño, al contrario-- garraspeo un poco y le dio otro trago al vaso de agua -- ... siempre tuve esta sensación de que no lo podía alcanzar... -- se tomó otro momento. 

 

De alguna forma las ultimas semanas había sentido algo que si no era igual a lo que ella describía era parecido.  A veces me encontraba gobernado por emociones que nunca había experimentado y no podía desechar, con respecto a lo que significaba yo en la relación, sobre los comportamientos detestables que podía desempeñar y si resultaba muy molesto para él, sobre todas las cosas que William me había dado y las pocas que yo le brindaba, algunas afectaban mi autoestima y otras me hacían inseguro. 

 

William no era el tipo perfecto e idealizado de todo sueño, yo conocía al William con defectos, con arranques de destruirlo todo, al tipo de la mirada dulce y los poemas de azúcar, al sexy pero también al aburrido y serio, al distraído y a veces irritable, el que siempre quiere ser amable aunque no lo desee, el que deja el boiler prendido y gotas de café por toda la barra, el que nunca lava los trastes; y se que Elena también lo conocía, porque William siempre fue muy honesto con ese lado suyo, aunque le fuera difícil aceptarlo convivía con él de forma equilibrada y era precisamente esa libertad y confianza de él para ser lo que era sin reproches que lo hacia adaptarse sin mascaras a cualquier persona. Ese era su encanto pero para nada el mio. 

 

A él le había tomado dos minutos acoplarse a mi presencia en casa y ser él mismo y a mi... bueno.

 

--Sabia que en algún momento me iba a ser imposible seguirle el paso, porque poco a poco lo sentía mas lejano y eso solo me hacia daño. El jamas hubiera sido capas de dejarme, aunque eso representara abandonar sus sueños, él es ese tipo de persona --me miró y rió un poco. -- supongo que lo amaba demasiado y a veces hay que hacer sacrificios que parecen imposibles.-- prendió un cigarrillo y le dio una honda calada.-- ¿Quieres? --preguntó enseñándome el pitillo. 

 

--No gracias... --respondí. Saco el humo de lado y luego me miro fijamente.

 

--¿Lo amas? -- pregunto. 

 

¿Amor? Durante toda mi vida me había preguntado que se sentía,  jamas lo había experimentado y conforme fui creciendo el amor me fue resultando mas ridículo que extraordinario, era el cuento barato que vendían las televisoras y los clientes manipuladores para el mismo fin: dominar, engañar, venderte una apariencia, una ilusión. 

 

Lo que William me hacia sentir era algo tortuoso y al mismo tiempo confortante, como cuando te subes a una montaña rusa y deseas bajarte antes de que el carrito llegue a la sima y al mismo tiempo deseas experimentar la caída libre. Como cuando tienes miedo de andar en bicicleta la primera vez y los nervios te comen las tripas y cuando lo logras no te quieres bajar jamas.

 

--Me parece una pregunta insignificante ¿no crees? --respondí. Y ella se mofo ligeramente fumando de nuevo. 

 

--Pues yo espero que lo ames lo suficiente -- añadió y soplo su humo en mi dirección.  

 

William llegó apenas unos minutos después con todas las cosas. 

 

Elena comió con nosotros y se quedó un par de horas hasta agotar todos sus temas de conversación. 

 

--Así que... ¿ya redactaste tu carta de aceptación para la Academia? -- preguntó de pronto. ¿Beca? William me miró un poco alarmado y luego miro a Elena. --lo siento... --se mordió el labio, me miro fugazmente y volvió con William --¿No le has contado? -- preguntó. No entendía nada. ¿Que no me había contado? ¿Carta de aceptación? ¿Academia, que academia? 

 

--Te lo iba a decir esta tarde... -- me dijo William

 

--William y ese otro chico.... -- se toco la frente recordando -- ¡Mailo! si. Irán a Charm, como sabes he estado involucrándome últimamente en gestión cultura y en diversas instituciones de arte en Europa, y hablé con Benjamin Charm y....--miró a William con una gran sonrisa. Charm era una de las academias más reconocidas en España y estaba maximo a 45 minutos en auto -- Quedó fascinado por la escultura en proceso para el MoMA...¡ les darán la oportunidad de trabajar a su lado en su Academia, ahí podrán terminar cualquier especialidad o doctorado que prefieran! -- Explico terminando con una efusiva sonrisa y agitando fuertemente las manos en el aire. 

 

--Pero Mailo no tiene ningún título...--dije. 

 

--A Charm no le importa eso, se fijó en ambos por sus trayectorias y sus portafolios escultóricos -- respondió ella.

 

Mire a William fugazmente. 

 

Sentí la garganta seca, un pequeño temblor en las manos como el que había experimentado con Mailo, una presión en el pecho que me producía un dolor intermitente al respirar. Le di un trago a mi vaso de agua intentando disipar los síntomas.    

 

--A ver... No es así -- le dijo a Elena -- yo aún no sé si iré-- me dijo a mi. 

 

No supe que decir, tenía tantas ideas y sentimientos encontrados que no pude decir ninguno. 

 

A veces puedo llegar a ser realmente patético.

 

--¡Claro que iras! ¿Tienes idea de cada cuánto se presenta una oportunidad como está? No puedes desaprovecharla-- le dijo Elena. Ella me miró y sorbió de su taza de café. --Dile Oliver... -- me pidió mirándome fijamente.

 

--Me parece una gran oportunidad, es... Lo que siempre has querido. -- respondí a William. Pero no pude verlo a los ojos. Intentaba lucir emocionado y feliz pero por primera vez me resulto imposible actuar. 

 

Tenia tantas preocupaciones que no podía pensar en mas.

 

De un momento a otro me pareció que todo lo que había planeado ingenuamente durante el transcurso de la mañana era lo más inaudito y estúpido que se me hubiera ocurrido. 

 

Elena se marcho sobre las 5 de la tarde y entre nosotros se generó una atmósfera un tanto incómoda. 

 

--No quería que lo supieras así... -- me dijo mientras recogíamos la mesa. 

 

--¿Cuando supiste? --pregunte, en realidad ¿eso importaba ya? El saco el aire con pesadez y se rasco la nunca. 

 

--Benjamis Charm contacto a Elena hace dos meses, pero la confirmación llego hace un par de semanas, fue un proceso largo no queri.... --explico pero poco a poco deje de escucharlo.

 

No tenía motivos para sentirme molesto o enojado con él, de hecho debía de haberme emocionado la idea. Pero yo solo pensaba en todas las cosas que habían sucedido en los últimos meses, la relación no iba muy bien, me había estado comportando como una completa molestia y encima había dicho cosas terribles. Lo único que me preguntaba era si él creía que yo valía la pena, después de tanto tiempo si quizás ya estaba un poco cansado de mi, si el plan de la Academia no era tan importante y por eso no me lo había consultado o si realmente no pensaba decírmelo. 

 

Si yo al final siempre había estado atado a Dante y William siempre lo había sabido y se había cansado de continuar juntos. 

 

Si era mejor dejarlo de una buena vez antes de que las cosas se volvieran mas detestables y difíciles, porque si poníamos los planos sobre la mesa, conmigo él no tenia ningún tipo de futuro, mas que el de huir de una mafia que estaba prácticamente en todas partes del mundo por el resto de nuestras vidas, con la amenaza latente de las represalias o incluso la muerte ¿estaba dispuesto a exponerlo a tales riesgos? ¿Por amor? ¿Por amor se le presenta la muerte a alguien? ¿Por amor se le privan los sueños? ¿y si ya no había mas amor del cual hablar? 

 

No. 

 

Por primera vez en todo el día me di cuenta lo que realmente tenia que hacer, ese sacrificio del que todos hablaban. Pero no se llamaría sacrificio si no tuviera que doler aunque fuera solo un poco ¿verdad?

 

Y al fin tuve un motivo. Sentí una calma extraña y veraniega en el cuerpo, sabia que todo iría bien y que las decisiones que tomara serian las correctas por primera vez en mi vida y eso fue suficiente para mi. 

 

--¿Te estás disculpando? --pregunté y lo empuje ligeramente con las caderas, la tensión entre ambos se desmorono pero William aun me miro confuso.  

 

--¿Estas molesto? --pregunto y sonreí con una extraña naturalidad que hasta a mi me sorprendió. 

 

--Claro que no estoy molesto, en realidad.... me parece una noticia increíble...-- dije, William me miro disolviendo su ceño fruncido por la interrogante y me envolvió en sus brazos en un solo movimiento, me elevo por los aires y me beso las mejillas como si fuera un bebe.

 

--Te amo tanto que ya no sabría como vivir sin ti Oliver --dijo. 

 

--Pero aún no te he perdonado no decirme, algo tendrás que darme para que tenga piedad de ti -- expliqué y soltó una carcajada. 

 

Me abrazo fuertemente besándome el cuello suavemente, lo rodee con mis piernas y brazos y por un momento desee que el tiempo se detuviera, que no corriera mas y que pudiera permanecer así para siempre. Su aroma era el de siempre, el calor de su cuerpo me acobijaba y me hacia sentir a salvo. 

 

--Creo que yo también... --dije y William me soltó suavemente para verme a la cara consternado. 

 

--¿Que dijiste? --pregunto. 

 

--Solo dije que yo también --repetí y desvié la mirada. 

 

--¿Que tu también que? -- insistió, pero sabía bien de que hablaba, quería que lo repitiera.

 

--Que yo también creo que me amas tanto que no podrías vivir si mi...-- explique y rio por lo bajo. Me levanto y me sentó en la isla de la cocina. 

 

--Si lo veo a través del reflejo de un espejo es casi como si hubieras dicho que me amas... --afirmo y gire la cabeza para no míralo a la cara. Jamas me había sentido tan absurdamente ridículo. Tanto tiempo juntos y aun podía ser tan torpe. 

 

--Basta no empieces a hacer un gran alboroto por algo tan estúpido -- dije e intento tomarme de la barbilla pero lancé un manotazo --Detente --le reclame 

 

--¿Pero como voy a besarte? --pregunto y acerco sus labios a el lóbulo de mi oreja, sentí su aliento chocar contra mi piel y hacer cosquillas. Gire al fin y sus labios tocaron los míos-- Hay un lugar que me gustaría mostrarte. --dijo y reí entre su boca.

 

--¿Hablas de la cama? --pregunte y rió igual mordiendo mi labio inferior suavemente. 

 

--Puede ser pero se llega en avión --explico y me separe. 

 

--¿Un viaje? --pregunte y sonrió de par en par.

 

--Iremos antes de que comience en la academia ¿que te parece? --pregunto y sonreí.

 

Un ultimo viaje. 

 

--¿Podremos tener sexo en el avión? --pregunte en respuesta y riendo me beso el cuello.  

 

Notas finales:

Hola queridos lectores, que gusto encontrarno aqui de nuevo, espero hayan disfrutado este capitulo. 

 

les mando muchos besitos virtuales con mucho cariño en esta larga cuarentena.


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