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Recordar como volver. por momu

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Narración Oliver:

Mire el cielo aclararse a medida que la fría noche se disolvía en el horizonte, sentí el extraño ardor en la piel de la cara cuando se hiela. apenas podía mantenerme con los ojos abiertos, tenía una brisa suave y fría en los labios.

Intenté mover un brazo pero ni siquiera con todas mis fuerzas fui capaz de levantar, las piernas me dolían al minúsculo intento. Era como si me hubiera convertido en parte del sustrato terroso del suelo, solo observando mi alrededor.

Escuché un eco entre los troncos viejos de esos cedros y pinos. Creí que estaba soñando, Oliver, decía la voz a lo lejos, pero a veces me confundía con el crujir del bosque, con el silbido del viento azotando masivamente las hojas de los árboles, el sonido que acarreaba un río a poca distancia.

--¡Oliveeeer! -- de nuevo, un eco hueco. cada vez un poco más cerca.

--Aquí... -- Intente gritar, pero de mis cuerdas bucales solo salió un silbido terroso. --Aquí... -- insistí pero solo sonaba como un susurro desgarrado.

--¡OLIVEEEER! -- volví a escuchar, un poco más cerca, pero a cada momento yo mismo menos consciente. Cerré los ojos gracias a una nubloza acumulación de lágrimas en mis ojos y ya no fui capaz de volverlos a abrir.

Solo pensé, en lo poético que sería encontrar mi cuerpo tendido en un tragaluz formado por las copas de los árboles, entre una fina cortina de nieve acumulándoce marabillozamente a mi alrededor. Fantaseando que William me encontrara ya muy tarde, y se desplomara sobre sus rodillas, hundiéndose en la suave nieve acumulada desde mi muerte, sacudiendo mi cuerpo inerte mientras me llamaba por mi nombre y me sostenía con fuerza aferrándose a un saque de carne. O que en el peor de los casos, para entonces la nieve cubrirá por completo mi cuerpo y nadie ni nada podría encontrarme.

Pensé en Sol por un momento, mi madre que por un instante desee ver en algún lugar más allá de esta vida si es que lo había, y recapitulando todo lo que había pasado, desde que era un niño hasta ese día. Despidiendote de cada momento bueno o malo, recordando cada decisión que tome y cómo poco a poco fui haciéndome un camino, a veces escabroso y en otras menos difícil, pensando como una sola decisión podría haber alterado el rumbo de mi vida.
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Narrador William:

Lo encontré tendido en un colchón de nieve fresca, reluciente, brillante, suave, tan sutilmente recostado pero tan tortuosamente maltratado como si se tratara de un ángel que se había caído del cielo. Todo ocurrió en cámara lenta, sentí una explocion de adrenalina e impotencia, por unos segundos me quedé en shock, lo mire tan frágil y maltratado que temí herirlo con solo tocarlo.

Por más que lo llame no respondió, levante su cuerpo con facilidad, con la mayor delicadeza que me fue posible propinarle, lo lleve entre brazos hasta el campamento de policía mas cercano y los paramédicos no tardaron en asistirlo, con rapidez y preocupación.

--No te puedes ir ahora.... -- repetí en mi mente no se cuantas veces mientras miraba como intentaban reanimarlo. Maurie me obligo a abandonar la carpa a rastras y unos minutos mas tarde llegaba una ambulancia en donde lo subieron con apuración y en la que no pude acompañarlo.

Maurie y yo seguimos la ambulancia durante los siguiente 40 minutos hasta el hospital mas cercano, donde lo ingresaron a urgencias con hipotermia.

--Cristian lo persiguió durante dos días, como una puta casería y lo único que hubiera deseado es que se pudriera en la cloaca mas pútrida de la cárcel, porque la muerte fue un regalo demasiado benevolente para ese hijo de la gran puta. -- dije cuando Maurie me conforto por la espalda.

--Se rompió la pierna, luego murió lentamente por la hipotermia, no se si es suficientemente justo, solo se que Oliver necesita toda tu energía. -- me dijo, lo sabia, pero no podía dejar de sentirme tan culpable, tan lleno de ira, tan preocupado y angustiado. -- Por cierto, me a contactado Edgar, quería saber de ti así que, mejor que le llames -- me presto su celular.

>> Si, esta en urgencias, no esta...bien > te habló más tarde, dile a mama que estoy bien ¿si? 

La tortuosa espera termino con el doctor caminando en nuestra dirección desde el pasillo, una caminata tortuosa en la que me esforzaba por descifrar su mirada, esperando la peor de todas las noticias de mi vida.   

--Al fin pudimos estabilizarlo, esta aun muy débil, pero la buena noticia es que todos sus órganos están en buen estado, estará las próximas 24 horas en observación, hasta entonces consideraremos visitas, les aconsejo que descansen, aquí no hay mucho que puedan hacer -- explico conciso y amablemente se marcho.   

Sentí una pequeña liberación de preocupación aunque aun así, solo era un alivio momentáneo. Una hora más tarde pude verlo a travez del cristal que dividía el pasillo de su cuarto, estaba profundamente dormido, de no ser por el lento subibaja de su pecho podría pensar que estaba muerto y me torturaba sin querer pensando al ver sus moretones y heridas visibles como seguramente se las habría hecho, como pudo luchar con 6 niños en medio del frio durante dos días, siendo perseguido por una bestia que no solo era una persona, era una vida de abusos y maltratos.

Sentí un nudo en la garganta y me talle las cienes.   

--Aun sigues aquí... -- me abordo Maurie llegando a mi lado. -- deberías ir a dormir un rato, has tenido unas semanas terribles. Ademas, me gustaría que volvieras a visitar a los niños, creo que les agradas y... podrían hablar de alguien en común... -- sugirió con calidez.   

--No me perdonaría jamas si algo le pasara mientras no estoy, pero gracias, prometo ir a verlos cuando Oliver este mejor... tu descansa... -- dije y apretando los labios sin poder hacer mas asintió y se marcho con calma.

    24 horas fueron una eternidad, solo quería que despertara y me mirara con esos ojos profundos, no me importaba si me odiaba al verme, o me decía que me largara y que ya no me amaba mas, incluso que me dijera que nunca lo había hecho, solo quería que despertara y que comiera y que caminara por los pasillos del hospital con cara de pocos amigos, y se quejara de la comida de ahí, que viviera, que viviera una larga vida.   

Parpadeé un segundo y cuando desperté en la silla de espera estaba a punto de caerme.   

--Veo que a ignorado mi consejo... -- me dijo el doctor frente a mi y me levante lo mas rápido que pude.   

--¿Oliver? --pregunte y él sonrió suavemente, una sonrisa tranquilizadora que había estado esperando todo este tiempo.   

--A respondido bien a los medicamentos, esta mañana se le a dejado de suministrar el narcotico que lo mantuvo dormido estas horas, así que despertara en la próxima hora.   

--¿Puedo entrar a verlo? --pregunte y él asintió.   

--Sigueme.... -- me llevo por el pasillo y me dejo entrar en la habitación, Maurie me sonrió por la ventana y asintió con calma.   

Me senté en la silla que estaba a un costado de la camilla y me quede un momento inmóvil, solo contemplando su relajado respirar, había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi y era como si fuera una persona completamente diferente.   

Temí lastimarlo pero logre acariciar el torso de su mano con mis yemas, los ojos se me llenaron de lagrimas y recosté la cabeza a su lado colocando con suavidad su mano sobre mi mejilla, su tacto era tibio e inmaculado, lo había extrañado tanto que ni siquiera podía recordar la tortura que había sido su ausencia.    --Te encontré...  .  


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