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Juntos por Liss83

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La vida en la reserva de los Quileute había sido pacifica hasta el día que los Cullen habían regresado a Forks. A las pocas semanas de su llegada Sam había sido el primero en transformarse, siguiéndole otros. Aunque sabían perfectamente que dichos vampiros se alimentaban únicamente de sangre animal, había reglas muy claras para su alimentación y su presencia dentro de la reserva. Sin embargo cuando vieron a Edward Cullen entrar con Jacob en brazos, no dudaron un segundo en convertirse en lobos y gruñirle, pero el vampiro los ignoro y siguió hasta la casa del joven

 

 

 

-          ¡Jacob! — dijo Billy angustiado

-          Tranquillo. Está bien — dijo Edward entrando — solo se desmayó. ¿Dónde es su recamara?

-          Sígueme — dijo Billy — ¿Qué paso?

-          Perdió el equilibrio en los acantilados — informo Edward

-          Eso dices tú — dijo Sam detrás de Billy

-          ¿crees que lo ataque? — dijo Edward — ¿de verdad crees que le hice esto?

-          Eres un maldito chupasangre ¿o no? — siseo Sam

-          Aquí — dijo Billy entrando a la habitación

-          Intento mantenerlo con vida — dijo Edward acostándolo — por si no lo has notado

-          Yo veo otra cosa — dijo Sam

-          Tranquilízate — dijo Edward viendo como el chico empezaba a temblar — Billy está aquí y puede ser peligroso

-          Ahora crees que atacaría a uno de los ancianos de la tribu — siseo Sam

-          Sam… — dijo Edward

-          No me des ordenes — grito Sam justo antes de transformarse

-          ¡Sam! — dijo Billy asustado

-          Sal de aquí Billy — dijo Edward interponiéndose

-          Jacob — dijo este

-          No le pasara nada — prometió el vampiro — ¡sal ahora! — y el hombre lo hizo lo más rápido que pudo mientras Sam aullaba — no hasta que te calmes — y Sam gruño — ¡dije que no! — contesto tajantemente

 

 

 

El lobo se lanzó sobre él dispuesto a arrancarle la cabeza, pero Edward fue mucho más rápido y salto envolviendo sus brazos en el cuello. Con la fuerza que traía Sam chocaron contra la pared derribándola y cayendo hacia el patio. Todos los lobos gruñían dispuestos a lanzarse a la ayuda de su líder de ser necesario mientras Billy exigía que se detuvieran. Sam lanzaba mordisco sin llegar tocar al vampiro que solo trataba de contenerlo.

Era una lucha feroz. Sam quería matar a Edward y este solo buscaba una oportunidad para inmovilizarlo. Sabía perfectamente que si mataba al lobo, Jacob nunca se lo perdonaría. En medio del forcejeo Edward daleo el cuello hacia un lado y Sam se lanzó a morderlo. En ese momento una mancha cobriza se lanzó sobre Sam separándolo del vampiro. Sam gruño pero el gruñido de Jacob, convertido en lobo, fue mucho más atemorizante

 

 

 

-          ¡Jacob! — grito Edward corriendo a ayudarlo cuando cayó saliendo de fase — ¡Jacob!

-          Lárgate — siseo este — no te necesito. No te quiero

-          No estás bien — dijo Edward

-          Ni lo estaré mientras te tenga cerca — dijo Jacob — Lárgate

-          ¡ya escuchaste! — gruño Sam

-          Si así lo quieres… — dijo Edward — que mueras en paz

-          ¿Edward? — dijo Bella llegando con Charlie — ¿Quién va morir? — pregunto angustiada

-          Que Jacob te lo explique. Buenos días — dijo antes de irse de la reserva

 

 

 

_____________________

 

 

 

 

Mientras más pasaban los días, Jacob estaba más débil. Su padre estaba realmente preocupado y le había hablado un par de veces a Edward, este le había pedido que le pasara al lobo, pero Jacob se había negado a hablar. La situación ya era insostenible, sin contar la amenaza de Victoria que se cernía sobre sus cabezas.

 

 

 

La manada había aceptado que Jasper les dé instrucciones de cómo combatir a los neófitos. Las clases en el claro eran a las nueve de la noche, y cada vez se sumaban más lobos, sin embargo Jacob no iba. Edward lo noto la tercera noche y le pidió a Sam que le comunicase a su compañero que podía ir la noche siguiente que él no asistiría. A su familia le sorprendió esa decisión pero la respetó.

Sin embargo Jacob tampoco fue la siguiente noche. Bella le había contado que cada vez estaba más débil y ya prácticamente ni salía de casa. Edward fingía que no le importaba en lo más mínimo, pero por dentro era otra cosa. Era obvio que Victoria quería cobrar pareja por pareja, y por eso perseguía a Bella ¿Qué pasaría si victoria averiguase que su verdadera pareja era un licántropo? Mejor ni pensar en esa opción

 

 

 

Sabía que debía disimular frente a Bella pero cada día se volvía más difícil. Lo peor era que la chica le había insinuado que estaba pensando seriamente aceptar su propuesta de matrimonio. Pero acaso ¿seguía en pie esa propuesta? El conocía perfectamente esa respuesta.

Alice estaba todo el tiempo monitoreando el futuro pero las cosas no eran muy alentadoras. Cierta noche Esme le mostraba a Carlisle unos planos, mientras Alice y Rosalie se hacían las uñas, Jasper y Emmett se entretenían con un juego de mesa que Esmes había comprado para Bella, mientras Edward tocaba una melodía que acababa de componer

De pronto la música se detuvo a mitad de forma violenta y todos volcaron a mirarlo, sin embargo Rosalie noto el cambio en Alice

 

 

 

-          ¿Te marchas? — susurró Alice y los demás miraron se sorprendieron

-          ¿Me marcho? — masculló Edward enseñando los dientes.

 

 

 

Entonces lo vio. Su determinación le flaqueó y surgió otra posibilidad que le dio un giro más tenebroso al futuro.

 

 

 

-          Oh — fue todo lo que dijo Alice

 

 

 

Bella Swan, muerta. Sus ojos, de un rojo vivo y deslumbrante gracias a la sangre fresca. La búsqueda que vendría después. La rabia de Jacob…, Carlisle tratando de explicarse ante la manada, estos en pie de guerra, Charlie destrozado, Jacob con sed de venganza — Oh — volvió a decir.

La imagen se volvió más específica. Vieron el interior de la casa del jefe Swan, vio a Bella en una pequeña cocina con armarios amarillos, dándole la espalda mientras él la acechaba entre las sombras y dejaba que su olor su llevara hasta ella…

 

 

 

-          ¡Basta! — rugió, incapaz de continuar soportándolo.

-          Lo siento — susurró Alice.

 

 

 

El monstruo se regocijaba.

Y la visión en la mente de Alice volvió a transformarse. Una carretera desierta en la noche, los árboles que la flanqueaban cubiertos de nieve, pasando veloces a más de trescientos kilómetros por hora.

 

 

 

-          Te echaré de menos — dijo Alice  —, por breve que sea el tiempo que estés fuera.

-          ¿Edward? — pregunto su madre adoptiva

-          Debo esperar a lo de Victoria — dijo Edward con voz firme — no puedo dejarlos solos a ustedes o a la manda

-          A Jacob querrás decir — dijo Emmett con un tono burlesco que hizo reír a Jasper y a Rosalie y gruñir a Edward

 

 

 

­­­­­­­­________________________

 

 

 

Bella había dicho que no soportaría estar lejos del lugar donde se llevaría a cabo el enfrentamiento, por lo cual se acordó decirle a su padre que Alice se quedaría sola en casa por dos días y le había pedido acompañarla por ese tiempo. Charlie había pensado que todo era una trampa, pero al final tuvo que dar su brazo a torcer

 

 

 

Ya había oscurecido cuando llegaron a la mansión Cullen. A pesar de ello, el prado se veía iluminado por la luz que brillaba en todas las ventanas. Bella apago el motor, y bajo, pero Edward no aparecía. Tomó su mochila del asiento trasero y se la colgó del hombro. Caminó lentamente y al entrar en la casa noto el silencio

La casa estaba vacía. Edward no parecía tan emocionado como ella ante la perspectiva de una noche entera para concentrarse en estar juntos mientras bajaba la escalera, y eso le preocupo seriamente. Parecía más atrincherado de lo habitual, y su gélida sonrisa se mostraba más atemorizante que la habitual.

 

 

 

El cauteloso optimismo que albergaba Bella empezaba a decaer. Tal vez conseguir sus propósitos iba a resultar más difícil de lo que había esperado. Pero no se daría por vencida

Con una leve risita, Bella Swan se apartó un poco y puso su cara más seductora

 

 

 

-          Bienvenida a casa — dijo él, con un brillo helado en los ojos.

-          ¿Estamos bien? — pregunto la chica sin aliento.

 

 

 

La depositó con suavidad en el suelo. Ella le rodeo el cuello con los brazos; no estaba dispuesta a dejar el menor hueco entre los dos.

 

 

 

-          Edward ¿estamos bien? — pregunto ella

-          Si — contestó Edward con tono neutro

-          Tengo algo para ti — anunció la chica como de pasada.

-          ¿Qué? — pregunto Edward intrigado

-          Tranquillo — dijo Bella sonriendo  —, Mira no soy rica y sé que he dicho hasta el cansancio que no me quiero casar, pero…

-          Estas intentando decirme que… cambiaste de idea y ¿me compraste un anillo de compromiso? — dijo Edward pensativo.

-          Quería sorprenderte ¿quieres verlo ahora? — dijo Bella — ya sé. Vamos a tu habitación

-          ¿Mi habitación? — pregunto el vampiro sorprendido

-          Claro — le contesto y se sintió un poco tramposa cuando entrelazo sus dedos con los suyos — Vamos.

 

 

 

Bella se veía impaciente por entregarle su regalo, porque prácticamente corrió a la habitación del vampiro. Cuando llegaron al dormitorio, busco en su mochila. Edward se sentó en el borde de la cama, reculó hacia el centro y, una vez allí, se sentó al estilo indio.

 

 

 

-          ¿Y bien? — pregunto Edward. Ahora que estaba donde quería, podía permitirse cierta resistencia  —, Enséñamelo.

 

 

 

Bella soltó una risa suave. Se subió a la cama y se sentó a su lado. El corazón de la chica latía desbocado.

 

 

 

-          Es un objeto usado — le recordó en tono serio. Bella le tomo la mano y le coloco en el dedo anular.

 

 

 

Edward examinó con atención el obsequio. En la punta del aro  tenía un cristal brillante en forma de corazón, tallado en innumerables caras que resplandecían a la tenue luz de la lámpara. Edward la miro en silencio.

 

 

 

-          Lo compre con mis ahorros del trabajo — se encogió de hombros, al desgaire  —, Dicen que es una piedra mágica. Sé que es demasiado simple, pero…

 

 

 

Edward sonrió con tristeza al ver su aplomo. Bella prosiguió:

 

 

 

-          Aun así, se me ha ocurrido que podría ser un buen símbolo. Eterno — se rio — como mi amor por ti.

 

 

 

Edward sonrió con tristeza

 

 

 

-          Olvidas que se te parece en algo mucho más importante — murmuro el vampiro  —, Es precioso — sabía que la piedra venia de la reserva

-          Mi corazón será igual de silencioso que esta piedra — dijo  —, Y también es tuyo — unio su frente a la del vampiro

-          Gracias. Por los dos — dijo el vampiro

-          No. Gracias a ti. Me alivia que hayas aceptado un regalo tan humilde. No te viene mal como práctica — sonrió, luciendo sus blancos dientes.

 

 

 

Bella se apoyó en él, escondiendo la cabeza bajo su brazo y acurrucándome a su lado. Era como abrazarse al David de Miguel Ángel, salvo que esta perfecta criatura de mármol, Edward, le rodeó con sus manos sin apretarla más.

Parecía un buen punto de arranque.

 

 

-          ¿Podemos hablar de una cosa? — dijo Bella — De entrada, te agradecería que empezaras abriendo un poco tu mente.

-          Lo intentaré — contestó a la defensiva, con cautela después de dudar un instante.

-          No voy a romper ninguna regla — prometió la chica  —, Esto es estrictamente entre tú y yo — me aclaré la garganta  —, Esto... Verás, la otra noche me impresionó la facilidad con que fuimos capaces de llegar a un acuerdo. He pensado que me gustaría aplicar ese mismo principio a una situación diferente.

-          Tú dirás — dijo el vampiro y la chica iba a empezar a hablar

-          Sé que me puedes escuchar — dijo la voz de Jacob en la cabeza de Edward — no te atrevas a tocarla — y el vampiro sonrió

-          Bella — dijo Edward sonriendo de manera disimulada — debo salir un momento. Ahora regreso

-          ¿Es ella? — pregunto Bella

-          Espérame aquí — dijo Edward y salió lo más deprisa que pudo

-          Quiero ir contigo — dijo Bella siguiéndolo

-          Dije que no — gruño el vampiro asustándola por lo que se detuvo al instante — disculpa, yo… solo espérame. Estarás bien — y salió lo más de prisa que pudo

 

 

 

Edward salió por la puerta trasera y se dirigió al bosque. A medida que se alejaba de la casa, se dio cuenta que la casa estaba rodeada por lobos, pero no de manera amenazante. Al pasar entre ellos pudo leer en sus mentes que estaban allí para cuidar a Bella. Camino lo que a paso humano serían unos diez minutos. Apoyado en el tronco de un árbol, con los brazos cruzados y una de las miradas más penetrante que Edward hubiese visto en su vida, estaba Jacob Black

 

 

 

-          Déjame adivinar — dijo Edward sonriendo — decidiste darnos una oportunidad

-          ¿Qué hace ella en tu casa? — dijo Jacob

-          ¿celoso? - dijo Edward sonriendo pero Jacob no se inmuto — Victoria quiere… — dijo el vampiro encogiéndose de hombros

-          No te hagas el listo — gruño el lobo — no la puedes convertir, y lo sabes

-          ¿No puedo convertirla? — dijo Edward sonriendo — ¿y quién me lo impide?

-          Tenemos un tratado — siseo Jacob

-          Quiere ir a Las Vegas — dijo Edward — eso está fuera de la reserva

-          No te atrevas — dijo Jacob dando hacia adelante

-          ¿O qué? — dijo Edward también dando un paso hacia adelante

 

 

 

Edward clavo sus ojos en los de Jacob Black tembló ligeramente. Era un depredador y se veía tan indefenso esperando solo una caricia. Jacob levanto una mano y la acerco a su mejilla. Fría y dura como el mármol. No supo en que momento había rodeado su cintura con el otro brazo e instintivamente Edward puso sus manos en el pecho del licántropo que acercaba lentamente su rostro al suyo

 

 

 

-          Por favor, no la lastimes — suplico Jacob

-          Pero tú me puedes lastimar a mí — susurro Edward sin despegar la mirada de los labios del otro hombre

-          Edward te lo estoy suplicando — dijo Jacob acercado sus labios a los suyos

-          Necesitare más que una simple suplica — dijo el vampiro

 

 

Jacob lo tomo por sorpresa y lo coloco contra un árbol. Le tomo el rostro suavemente entre las manos y lo beso mientras Edward le rodeaba el cuello con los brazos. Lo imposible se había hecho real. Eran fuego y hielo fundiéndose en uno solo

 

 

 

 

 


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