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Juegos De Atracción

Autor: Chihara-chan

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Notas del fanfic:

Los personajes de este fanfiction no me pertenecen, son obra de Yana Toboso- sempai.

 

¡Hola!  uvu...  Soy gran fan de Kuroshitsuji (amo obsecivamente a Ciel, su nombre esta hasta en mi calculadora, y en vez de poner mi nombre en mis lápices, pongo  "Ciel Phantomhive" y en los pupitres de mi salon...y en las paredes de mi colegio...y en las de mi cuarto..."y en un rinconcito de la casa, detras de un cuadro, para que mi mama no lo vea, porque muero* y en el closet...y en la casa de mi amiga...*ella no lo sabe 7u7* *jajaja si lo sé, soy una terrorista obsesiva* ) bahh! xD como pueden ver, este es el primer fanfic que escribo, si les gusta ¡dejen Review! si no les gusta ¡dejen review! x`D   en serio  .-. espero que les guste! 

¡A leer! ^^)/

-¿Qué pasaría si el amor llegara a ti de una manera inesperada y de la manera más extraña?
Así es, todo comenzó por una jugarreta de ambos, y llego a algo aún más serio que un simple juego…
¿Renunciarías a todo por ese amor? ¿O te dejarías caer en la desesperanza de no obtener un Game Over?

Ciel Phantomhive, es un chico solitario , frio y orgulloso por lo que no tiene muchos amigos ,sobre todo es un amante de los videojuegos, pasa mucho tiempo frente a su consola llegando a auto nombrarse “Hardcore” y su mayor ofensa es ser llamado por los demás jugadores “Noob” ya que odia perder, y solo tiene amigos virtuales, Sebástian Michaelis, un joven mayordomo de la casa Phantomhive, hijo de la Ama de Llaves de la nueva esposa de Vincent Phantomhive, Mariela Roach, al morir el padre de Sebástian se va con su madre a vivir a la nueva mansión, en la cual a su edad es nombrado el Mayordomo personal de Ciel Phantomhive que cuenta con 14 años. Luego de que Sebástian le ganara en muchas partidas que jugaba con él, empezó a sentirse atraído por Michaelis que mucho antes ya le había puesto el ojo al pequeño.

 

                                                                                               *

 

Luego de que falleciera su madre Rachel, el pequeño Ciel Phantomhive queda devastado, y Vincent, su padre dura casi 3 años sin contraer matrimonio, pero luego de conocer a la Linda y Carismática hija menor del Conde Roach, Mariela, una mujer muy hermosa, de cabellos Negros piel blanquecina y buen cuerpo, quedo encantado, luego de varios meses de Pareja, Vincent decide pedirle Matrimonio, ella acepta con mucho gusto. Lo que se hizo difícil para Vincent, fue hacérselo saber a su pequeño hijo Ciel, ya que es uno de esos chicos con los que no puedes llevarte muy bien que digamos.


                                                              *

 

 

Una muchacha pelimorada de unos 17 años iba corriendo torpemente por los pasillos de una amplia mansión, agitada corría con desesperación, dirigiéndose a una de las habitaciones, y tocando rápidamente 
 -¡Joven amo!?- tocaba unas tres  veces la puerta de una habitación, de la cual no se oía absolutamente nada.  -¿Joven amo, esta ahi? – la chica se decidió a abrir un poco la puerta y asomarse, divisando la silueta de un chico que yacía en el suelo. -¡Joven amo! – gritó aterrada acercándose rápidamente para ayudar al menor

-¡Oh no! El joven amo ha…- en ese momento un chico de cabellos rubios y ojos verdes, se asoma traviesamente en la habitación, observando con confusión al chico en el suelo. - ¡Señorito! Que sucede! –   gritaba preocupado mientras torpemente corría en círculos por la habitación.

-¡¡Que le hiciste Maylene!! – pregunto llorando y nervioso. La chica volteó rápidamente. -¡Eh! Que tratas de decir Finni!? Yo solo entre y estaba aquí – dijo nerviosa y con voz llorosa. – Joven amo… - decía el rubio mirando a la chica  a los ojos, percatándose del lio en el que estaban metidos. – Espero encontrar mi vestido negro elegante para ir al funeral –  decía secando una lágrima que cayó por su mejilla. El chico peliazul, empezaba a moverse entre los brazos del peliamarillo, se estremecía tratando de salir…hasta que se dio cuenta de que era prácticamente imposible respirar. -¡¿Qu-que es este alboroto?! Fi-Finni! Me asfixias! – repuso el peliazul despertando por el fuerte agarre del Rubio.

-¡JOVEN AMO!- gritaron los dos al unísono, esbozando una gran sonrisa de alivio. -¡¿Está Bien!? Pensábamos que estaba…que estaba! ¡Ohh señorito!!– chillo el Rubio mientras se le lanzaba encima con emoción, aunque casi nunca había tenido ese tipo de oportunidad.

-¡Qué bien que este bien señorito! Menos mal que despertó, Creo que ese vestido se lo preste a mi prima Beatriz jajajaja – dijo riendo sarcásticamente para luego lanzarse también al joven. -¿Pero qué? ¡Suelten! - el joven trataba de zafarse de los otros dos. -¿Por qué están aquí? – preguntó cuando ya lo habían soltado, sacudiendo su traje.

-¡Es cierto! Su padre el Señor Vincent está esperándolo en su Despacho. -¿Mi padre? – pregunto confundido y levantándose del suelo. -Así es señor- le respondió la chica acomodando sus grandes gafas.  -Ohh  por cierto, joven amo! ¿Qué hacía en el suelo? Pensábamos que estaba…muerto – pregunto aun con un semblante de preocupación.

-Ah eso…pues tuve una gran batalla anoche….- respondió el joven cerrando sus ojos y llevando su dedo índice a su mentón. – ¡QUEE?!- gritaron los dos al unísono -¡¿UNA BATALLA?! – 
 -Así es – respondió sonriendo con altivez. Al escuchar eso los dos chicos empezaron a revisar el cuerpo del joven con desesperación -¡¿Está bien?!  -¡¿Esta herido señor!’?- preguntaba el chico rubicundo. - ¡Finni trae vendas!- gritaba la chica  desesperada, estaban armando tremendo escándalo -¡No sería mejor una infusión de hierbas medicinales!- gritaba el chico -¡¿ESTA BIEN JOVEN AMO?!- gritaron los dos al unísono.

 

 

-L-Lo estoy Idiotas! Suéltenme ya! – gritaba el joven con voz de fastidio -¡ Fue una batalla en un videojuego ¡Genios! –dijo mientras se giraba y les daba la espalda. Esos dos sí que eran infantiles y necios. -Oohh sus Videojuegos ¡Claro! – dijo la chica suspirando y dándole un golpe a su mano. –¿ Y  ha ganado? – preguntó  el Rubio  con emoción sonriendo  dulcemente.  - ¡Pero por supuesto que gane! ¿Qué creen?, ahora salgan y déjenme vestirme en paz – ordenó.

-¡SI! con permiso señorito – se retiró la chica sonriendo y salió con apuro de la habitación. El pequeño peliamarillo, que parecía de su misma edad se detuvo justo en la puerta. -¡Felicidades joven amo! – felicitó al joven peliazul y se dirigió hacia la puerta. Ciel se quedo parado allí, con su ceño fruncido. -¡Idiotas! – musito con risa y se giró para dirigirse hacia su armario, el cual estaba repleto de atuendos muy elegantes, el preferiría andar en sudadera, jeans y tenis pero debido a que era un noble su padre no se lo tenía permitido, ni el mismo, ya que era muy apegado a las normas.

-¡Ah! – suspiro con fastidio, quitándose la ropa que traía puesta ayer, ya que ni tiempo le dio ayer de bañarse ni ponerse su cómodo camisón blanco. Se dirigió al baño y se dio una ducha. -Que relajante… - cerraba sus ojos al sentir el agua caliente en su cuerpo. Duro un buen rato metido en la tina pensando en el porqué de que su padre lo llamaba con tanta urgencia. - ¡Seguramente trajo de nuevo a esa estúpida mujer! – Pensaba con enojo - ¿Qué le vio? – Se preguntaba, -Bueno… después de todo es una mujer – se levantó, tomo la toalla poniéndola sobre sus hombros, camino hacia su habitación y secaba su cabello mientras su torso estaba desnudo.

Mientras tanto, un chico de unos veintidós años, caminaba por los pasillos de la mansión, abriendo todas, y cada una de las habitaciones que pertenecían a ella. - Esta mansión sí que es grade – murmuraba el peliazabache,  dirigiendo su mirada carmesí hacia cada rincón. - ¿Dónde estará el baño? – se preguntaba mientras ponía su dedo índice en su boca en señal de confusión.
Abrió una de las últimas habitaciones, encontrándose con un chico completamente desnudo secándose el cabello con una  toalla. -Creo que…no es aquí …-dijo nervioso , pero para su suerte, el chico no se había percatado de su presencia así que prosiguió a cerrar la puerta lo mas cuidadosamente que pudo, el chico se había deshecho de la toalla, dejando en descubierto aquellos cabellos azulinos que hacían juego perfectamente con su nívea y blanquecina piel. 

-¿Eh, que fue…?- se preguntó Ciel confundido, estaba seguro que vio a alguien saliendo de su habitación, a lo que alcanzo ver, era un chico pelinegro, muy alto, de un color de piel extremadamente pálido y unos ojos…de un color diabólico.

-¿Qué fue eso? Un …un.. ¿Fantasma? – dijo sarcásticamente riéndose de sí mismo por pensar cosas absurdas. --¡Jaaa! Patrañas! – rio y prosiguió a vestirse, pero ya que tan solo es un chiquillo de trece años aun sentía algo de miedo e intriga.

Mientras tanto, aquel hombre se encontraba entre los pasillos, rezando por que  aquel niño no se hubiese dado cuenta de que estaba ahí. -Ese… chico Seguramente era…- dirigió su mirada hacia una mesa que estaba adornando el pasillo y noto una fotografía, en ella estaban dos adultos y un niño, un chico sumamente parecido al que hace poco espiaba sin querer, y sin poder controlarla, una sonrisa traviesa se dibujo en sus curvados y perfectos belfos.

El joven peliazul terminó de vestirse y se dirigió hacia la oficina de su padre, tocando dos veces la puerta para hacerle saber que estaba allí  -¿Padre? Soy yo… puedo pasar?. -¡Claro pasa hijo mío! –  respondió una voz masculina detrás de la puerta.

El peliazul se adentró en la habitación divisando dos siluetas en ella, una era la de su padre Vincent, la otra de Mariela, su “amable madrastra”.  -¡Arpía! – pensó el ojiazul mirándola con fastidio.  -¿Para qué me llamabas padre? – pregunto el ojiazul dirigiéndose hacia el  escritorio de brazos cruzados y sin cruzar vista con ninguno de los dos. -Pues esto es necesario hablarlo con todos los miembros de la familia ¿no es verdad Mari? – le dirigió una sonrisa a la mujer quien la correspondió inmediatamente.  -¡Así es mi querido Ciel! – dijo alegremente la mujer al costado de Vincent. - ¡Tsk! – tasqueo la lengua en señal de fastidio y aun cruzado de brazos cerro sus ojos, al ver como su padre había caído en las garras de esa Arpía.  -¡Llega al punto ya padre! – se decidió a mirarlo a los ojos.  -Bien… Ciel… pues, Mariela y yo… nos vamos a casar, así que empezara a vivir aquí con nosotros desde hoy – le dijo muy decidido y tomando a la mujer de la mano y apretándola.  -¿Qué? Te… te vas a casar con ella? – el menor levanto la voz y le dirigió una mirada de insatisfacción e ira.

-A-Así es hijo… ella es la mujer que amo ahora y… pensé que lo entenderías ya que eres un chico mayor de edad y ya posees la capacidad de entender esta situación – le explicaba mientras se levantaba de su cómoda silla.

-¿Qué quieres que entienda? ¿Qué cambiaste a mamá por esta otra mujer? ¿Eso quieres que entienda? – el chico alzaba la voz enojado. -Ciel ya cálmate! Algún día tenía que… - calló y bajo la mirada –tenía que …- Le dirigió la mirada al joven delante de él, quien esperaba con demasía una respuesta concreta del mayor. -¡Olvídalo! – se giró rápidamente para dirigirse hacia la puerta y salir de ahí, pero una persona tocando se lo impidió y se detuvo. -Con permiso, puedo pasar? – una voz femenina y refinada  se hizo escuchar.

-Claro, pasa – dijo Mariela con una sonrisa
Una mujer de cabellos negros y ojos del mismo color se hizo presente en la habitación. -Señorita, el camión de mudanzas ha traído sus cosas – dijo la mujer.  -Está bien ahora me encargo.- respondió Mariela.

-Por cierto, el es mi hijo, seb…  - cuando volteó, se dio cuenta de que estaba completamente sola. -  Creo que no está aquí, disculpe señora, lo presentare en otra ocasión –  se disculpó, estaba completamente apenada.  -Bueno Layla, tendrás tiempo de presentarlo después, mucho tiempo ya que como mi ama de llaves te quedaras a vivir con migo  -Si Señora, con su permiso. – se reverencio y salió de la habitación 

Ciel se quedo divisando a la mujer, de pies a cabeza, mirándola con rabia. -Ja!  No me digas que esa sirvienta también se quedara a vivir y con su hijo también! En ese caso hagamos de la mansión un Hotel o algo parecido ¡Joder! –. Grito Ciel enojado.  -Ci-Ciel… - dijo Vincent apenado con ambas mujeres.

-¡Como sea, yo me largo! – abrió la puerta de la habitación y aun poseído por la rabia, la azoto. -Lo siento Mari, no pensé que Ciel lo tomaría tan mal – bajo la mirada y la tomo en sus brazos 

-No te preocupes amor, tarde o temprano tendrá que acostumbrarse a mi… después de todo… soy tu futura esposa y su futura madre – sonrió sínicamente apretando al mayor de los Phantomhive en un abrazo que los incitó a darse un cardo beso en los labios.

 

 

                                                                         *

 

 

 

 

- ¡Maldición! ¡Maldición! ¿Cómo se atreve a traer a vivir esa tipa aquí? Y con toda su manada? Jajaja ¡Esto debe ser una broma! –iba caminando por los pasillos de la mansión con un semblante enojado e insatisfecho.  -Adem - no pudo articular palabra ya que choco con algo… o alguien. -¡Pero que mierr! – grito al caer al suelo 
Abrió uno de sus azulados orbes y Diviso una silueta acercándose a él, al parecer la silueta de un joven de cabellos negros y ojos Carmesí.

-¿Está bien? – pregunto con aterciopelada voz el joven que llevaba un Frac negro extendiendo su mano para ayudar al menor que yacía en el suelo. -¡No! No lo estoy idiota! ¿Qué no ves por donde caminas? – grito exaltado y a la vez golpeando la mano del joven, despreciándola para luego levantarse por su cuenta. -¡No necesito tu ayuda! – se giró obstinadamente para luego detenerse.

-¿Y tu quien eres? – lo miro con confusión  -Disculpe la tardanza Joven. – Puso su mano en su pecho y le hizo una reverencia - Mi nombre es Sebástian, hijo de la Ama de llaves de la señorita Roach

– El hijo de… - su mirada de confusión no cambio, mas se mezclo con una de superioridad. -Jaaam… tus eres el hijo de esa sirvienta… - lo miraba de pies a cabeza con una mirada de cinismo.  -No estás nada mal…al menos estas presentable y por cierto ¡Quiero algo dulce para comer! Tráelo a mi habitación lo más antes posible – le alzo la voz, sin dirigirle una mirada. -¡Es una orden! - le exclamo para luego girarse por completo y dirigirse a su habitación. -En seguida – respondió el mayor reverenciándolo. Atisbaba la pequeña y enojada silueta alejarse, preguntándose de quien se trataba. – Ese niño… - sonrió de medio lado. – Debe ser…-

Notas finales:

!Gracias por leer! uvu  espero leer  reviews  pronto >u<)9 

 

Byee Byee Chuu ~~

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