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Entre Flores. por MICHELLJANG

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Notas del fanfic:

Todos los derechos reservados a Kazuki Takahashi, creador de los personajes del anime Yu-Gi-Oh!, yo solo los utilizo para plasmar demencias de mi parte con el propósito de entretener.

Notas del capitulo:

Espero que les guste ésta demencia nueva de mí parte.~

"La naturaleza pintó un paisaje llamado atardecer adornado con flores, expresando lo mucho que te admira al igual que yo."
 
— Es bello. ¿No es así?. —  la voz embelesada de su compañero produjo que aquella conjunción de colores que tenían pintado por paisaje a lo lejos fuera más que sublime y cada vez más especial.
 
Tenía que admitir que estaba de acuerdo con tal afirmación, pero para él ése momento ya era bello y significativo antes de que el sol comenzara a desaparecer ante sus ojos. Era un regalo sin moño y sin envoltura ya que podía estar a su lado compartiendo el momento como siempre debió ser.
 
— ¿Lo recuerdas?.— preguntó de nuevo con el mismo tono de voz que le fascinó al antiguo gobernante de Egipto, pero esta vez su compañero cerraba los ojos con embriagante suavidad, sintiendo como la corriente de agua salada acariciaba sus pies descalzos de una manera tan suave y ligera que le produjo un vigoroso cosquilleo en cada fibra de su ser.
 
— Recuerdo muchas cosas.— confesó mientras se aseguró de embozar una sonrisa al imitar lo que ahora hacía su compañero: Aprovechar cada instante, disfrutarlo y finalmente amarlo dejando que viva y arda en las arenas de la memoria.
 
Su compañero divertido con tal contestación no hizo más que corresponder ésa sonrisa que le brindó él que fue algún día su otro yo, sin embargo no estaba satisfecho, aún no; su persona le pedía, en realidad su mente y corazón se lo exigía. Quería escuchar una respuesta que solo se encargara de decir somos tú y yo.
 
— ¿Qué recuerdas?.— ladeó la cabeza ligeramente mientras el sol comenzaba a llegar a su punto más bajo y junto a eso la tan preciada cuenta regresiva llegaba a tocar la puerta, razón por la que aún permanecían ahí con los pies descalzos y sin irse a descansar en el pequeño lecho que rentaron en las playas del precioso Okinawa en Japón.
 
Existían tantas preguntas posibles que podía realizar su compañero en aquel momento y aún así escogió ésa entre millares de opciones; el antiguo gobernante pudo sentir cómo su garganta se secó de pronto haciéndole querer hincarse en los granos de la arena para poder tomarse el agua salada del mar que era un digno paisaje ya oscuro con brillantes estrellas. Apretando sus puños y mirándolo a los ojos con determinación le expresaría los recuerdos torturadores que nunca olvidaría.
 
— Recuerdo tus moretones, las manchas de sangre que tenías en tus ropas, las lágrimas saladas recorriendo tus mejillas y el cómo mi corazón latía con frenesí al no poder darte un abrazo cuándo más necesitabas de uno.— su voz no era ni rastro de lo firme y segura que era, puesto que el nudo en su garganta no le hizo justicia.
 
Yūgi se llevó una mano al corazón jalando su camisa, tratando de evitar que las lágrimas de las cuales hablaba Atem volvieran a renacer ¡Era tan difícil! Es un trago tan amargo y ser espectador del cómo su otro yo le abrumaban ésos recuerdos complicados sumaban el nivel de dificultad, aún podía sentir el dolor y el ardor del alcohol sobre su piel para desinfectar la herida... Sin duda una cicatriz profunda que probablemente nunca desaparecía.
 
— A pesar de ello, nunca pediste ayuda...— Atem retomó el tema delicado mirando las pequeñas olas que se hacían y deshacían dejando ver la espuma mar tan blanca como la porcelana al igual que la piel de su compañero —. Pero siempre tenías una sonrisa en el rostro.
 
Yūgi se dejó caer entre los millares de granos de rodillas, las lágrimas por fin se dejaron ver ante los ojos de Atem quién recordó el día en que se separaron en el duelo ceremonial y a diferencia ésta vez no dudo en rodear el cuerpo ajeno en un abrazo protector trasmitiendo que él se encontraba con su persona y el cual Yūgi no dudó en corresponder desahogándose finalmente de los recuerdos desgarradores que le torturaron en su momento.
 
Atem se limitó acariciar los cabellos ajenos, observando el mar arrastraba hacía la orilla dos tipos de flores diferentes, dedicando una mirada con suma extrañeza, era un suceso tan extraño como extravagante y con una de sus manos ya libre de las caricias que le proporcionaba a su compañero momentos atrás decidió tomar una.
 
— Por eso, siempre serás mejor que yo... Sabes afrontar los problemas.— pronunció Yūgi con un a penas perceptible susurro expresó una de las cosas del por qué lo admiraba tanto.
 
Al escuchar esto, su corazón se conmovió de manera maravillosa cambiando su opinión al respecto de tomar ésa flor y escoger la otra para dársela a su compañero que más que nunca la necesitaba, dejando ir a la otra por la corriente de mar.
 
— Yūgi.— le habló el mayor separándose tan solo un poco para volver a encontrar sus miradas que tanto querían y apreciaban, Yūgi secándose las lágrimas con una de sus manos se sobresaltó al sentir las caricias ahora proporcionadas en sus manos—. Esto es para ti...
 
Yūgi de nueva cuenta se sobresaltó al ver lo que Atem le entregaba, no era ni nada más que un bello girasol con un asombroso brillo en los pétalos juguetones de la misma y con suma delicadeza tomó entre sus manos la tan bella flor.
 
— Los Girasoles poseen un color amarillo, un color que representa admiración y eso es lo que yo siento por ti, Aibou... 
 
Con lágrimas saladas y con su seres cobijados por el brillo lunar en ése momento volvieron a unir su cuerpos en un reconfortante abrazo, ignorando que a lo lejos de aquella escena sin igual una fantástica Rosa de un color rojizo navegaba con cautela que el mayor dejó ir, la cual tenía el significado de un "Te Amo" , palabras que tal vez nunca podría confesar, como en ésta situación que se vieron envueltos Entre Flores.
 
 
Notas finales:

Gracias por leer.~


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