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Insane Love.

Autor: Jesskebede

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Notas del fanfic:

Espero que les guste episodio, y no lo confundan con un shota como las personas que lo leyeron antes de que lo subiera, por que no, no lo es...             

Favor Inoportuno.


Suspiro de pura frustración el pelirrojo, al momento de dar otro giro sobre el incomodo sofá. Había querido descansar al menos un rato, después de una larga noche de trabajo duro. Pero todo había terminado en ese momento en quejas de parte suya. Sobre lo incomodo que estaba el sofá o dos, lo fastidioso que era el trabajo de piso en aquella tienda departamental.


Aunque, si bien la primera podía solucionarlo apartándose de aquel malogrado sitio no quería de lo cansado que se encontraba en esos momentos.

Estaba oficialmente muerto, muerto de cansancio, todo por culpa de las horas extras trabajadas aquella noche que debido a un arranque de "limpieza reglamental" su jefe le había puesto a limpiar toda la tienda a minutos de salir de su jornada.


Y no es que no le importara ganar un salario extra, no le vendría a mal. Solo que "¿12 minutos antes de marcharme? ¿Enserio?" Fue lo que pensó al recibir esa propuesta tan inesperado.


Había días en que pensaba que sus jefes lo odiaban o que eran maniacos de la limpieza. Ya que cada 30 minutos le costaba limpiar el suelo por petición de estos, asunto verás constatado por alguna vez que se había puesto a contar cuanto tiempo le ordenaban hacerlo.

"Estúpido viejo, zángano..." mascullo sin muchas ganas el joven, mientras terminaba de hundir su rostro en el cojín del sofá.

"Toc, Toc" Escuchó realmente fastidiado como llamaban a la puerta en esos momentos.

"¡Hijos de puta!" Grito tapándose el rostro con un almohadón que estaba cercano. Miro de nueva cuenta el reloj de la sala, el cual marcaba las 8 am. Haciéndolo bufar de nueva cuenta del puro coraje.

"Dios..." se volvió a quejar, esta vez ya de pie ante la insistencia del llamado desde la puerta.

"Espero que no sea una idiotez." Murmuro el francés, con desgano, abriendo la puerta de una vez.

Torció la boca al abrir la puerta y encontrar a un moreno bastante sonriente, en el pasillo del edificio.

Sorprendiéndose un poco al mirarlo fijamente notando en seguida que cargaba a un bebé dormido entre brazos y una pequeña maleta en su hombro.

Suspiro cansado, al notar como a su lado, con una mirada de puro coraje se encontraba un niño de tez morena y ojos verdes, quien lo observaba sin mucho gusto desde su posición a lado de su padre.

"Fernando..." murmuró bastante extrañado el galo, mientras era empujado con insistencia hacia dentro de su hogar.

"Mira... Fran... ¡Por favor, escucha!." Hablo rápidamente el hispano levantando un poco la voz, al ver como el pelirrojo abría de nueva cuenta la puerta haciendo una señal de que se fueran.

El rostro del galo estaba rojo de la ira que estaba experimentando en esos momentos.

"Fernando... Dios... Por favor, vete. En verdad estoy muy cansado. Debo ir a trabajar a las 4." Bufo el menor de estatura, entre dientes mientras volvía a señalar la entrada con más desespero.

"Si, entiendo. Pero necesitó tu ayuda." Suplicó con más esmero el latino, mientras arrullaba al bebé que había despertado por su anterior grito.

Esta situación no le gustaba al francés, quien solo buscaba algo de calma ese día.

"Tienes 5 minutos... Ahora habla." Miro harto al moreno, solo había cambiado parcialmente de opinión por el bebé que lloraba entre brazos de su padre.

No era que no le agradecen los Alvarado, pero era otra cosa mucho más importante. Le debía demasiadas cosas a esa familia como para negarse. Solo que el problema era más su hijo, el niño que lo miraba receloso desde detrás del morocho.

"Pandora y yo debemos ir a un viaje, mi madre se ha puesto enferma." Negó con la cabeza varias veces, abriendo la puerta sin siquiera mirar a sus invitados inoportunos, no estaba dispuesto a cuidar de esos niños, no señor, no lo estaba.

Fernando tu sabes bien. Que Dean me detesta, ¿no recuerdas la ultima vez que lo cuide? Salí por 5 minutos a pedir sal a mi vecina, y este mocoso incendio la cocina!" Grito sin importarle nada, ni siquiera que el bebe siguiera llorando o que el niño lo mirara mal. Inclusive ignoró la mirada ofendida del mayor, quien lo veía expectante.

Y no exageraba. Lo recordaba tan bien el Galo, pues al tratar de apagar el fuego se había quemado la mano en su intento vago de calmar las cosas. Habían sido quemaduras de segundo grado esa vez.

Nada "grave", si viera como termino su cocina, medio departamento y el escandalo que se creo a raíz de ese suceso.
Si le dolió demasiado esas marcas un buen tiempo, pero ver ese caos en primera ocasión le entro una desesperación terrible. Ya después ese sentimiento de preocupación cambio a una de ira absoluta al ver reír al niño, quién aceptó que el mismo lo provoco.

"Bueno, vamos Franie. Eso fue hace mucho tiempo." Trato de sonreír lo mejor que pudo el moreno, tratando de restarle importancia al asunto.

"Fernando... Fue hace 9 meses..." Murmuro entre dientes, mientras señala su mano lastimada. Aún tenia marcas vistosas en su mano izquierda.

"Si, yo... Vamos.... Fran eres mi mejor amigo, confió demasiado en ti." Volvió a insistir el otro mientras le miraba fijamente.

"Y ¿Violeta? ¿Ramses? O ¿Martha?" Miro poco creíble aquel comentario, del parte del mayor que solo se removía en su sitio nervioso.

"Deán rapo el perro de Violeta la semana pasada, Ramses esta de viaje por asuntos de trabajo y Martha esta de luna de miel..." Divagó un poco el mexicano arrullando al bebe que ya se había dormido.

"¿Osea que soy tu última opción? No pues gracias Señor Alvarado" Exagero el movimiento de las manos, mientras se recargaba en el marco de la puerta la cual continuaba abierta.

"Vamos, van a ser unos días... Por favor..." volvió insistir el moreno, mientras se le acercaba cada vez más al menor. "Mira a Megan, Fran... Ella te quiere mucho... Eres su tío favorito." le mostró a la bebé entre sus brazos quién solo dormitaba. A Franco, no le gustaban los bebés, ni los niños. Pero recordaba muy bien cuando había ido a verla cuanto nació. Bueno un poco obligado ya que ahí atendían sus quemaduras. Se había emocionado por verla tan calmada.

"Ahr, eres un imbécil." Masculló, tomando a la bebe entre sus brazos. "¿Cuanto tiempo estar...? " Se callo al oír como unos platos caían al suelo, asustando a la bebe quien volvía a llorar.

Corrió rápidamente observando como el infante jugaba arriba del mesón dejando caer la vajilla. "¡Deán...!" un azote de la puerta fue lo que ahora le des concentraba del regaño que iba a poner al niño. El moreno había salido rápidamente del departamento. "Hijo de puta."


Continuará.

Notas finales:

Epero que les haya gustado, nos vemos pronto chicos y besos pasivos.

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