Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Mi pequeña gran adolescente por Niji_Takagawa

[Reviews - 3]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

¡Finalmente!, la secuela que habían esperado durante tantos años ha llegado: la segunda parte de "Cuatro larukus y un bebé". Debido a que el presente fanfic es una secuela, les recomiendo/pido que si no habían leído la precuela anteriormente, lo hagan antes de leer esta historia; si dan clic o tocan el título, los llevará a ella. Gracias ♥

Notas del capitulo:

¡Buenas noches mis estimados lectores!, yo sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que supieron de mí, pero espero que sepan disculparme una vez que lean mi explicación. Lo que pasa es que tuve ciertos problemas personales con el fic anterior... les contaré: algunos de ustedes se dieron cuenta, lo sé (me lo expresaron mediante sus comentarios), pero los últimos capítulos que subí del fic anterior estuvieron bastante forzados. Los escribí prácticamente sin verdaderas ideas, exprimí demasiado ideas que no eran buenas y eso arruinó el hilo de la historia; admito mis errores y voy a repararlos porque no me gustaría dejar una historia inconclusa o con una trama que no me satisface. Así que, mientras lo arreglo, comenzaré a compartirles mi siguiente fic, y aquí lo tienen; disfruten:

Una larga mata de cabello castaño se ondeaba por el aire debido a los movimientos que su dueña hacía, los cuales seguían el ritmo marcado por los constantes y acompasados golpes que las baquetas en sus manos y los pedales manejados por sus pies daban al conjunto de tambores y platillos que tenía enfrente. Y no se trataba de cualquier ritmo improvisado, sino de una canción tan bien conocida por ella, que podría tocarla al derecho y al revés con casi la misma facilidad: una de esas canciones con las que había crecido y que le traían tantos recuerdos maravillosos de una infancia feliz y plena. Posiblemente “Ibara no namida” podía ya no ser tan popular como lo había sido años atrás, pero para ella seguía perteneciendo a su lista de canciones favoritas y más apreciadas; no era sólo su maravilloso ritmo y su letra tan bella, o las emociones que transmitía gracias a la calidad interpretativa del hombre que prestaba su voz para darle vida, sino también el significado oculto que ella sabía que tenía para dos de sus intérpretes. Con esa idea en mente, una amplia sonrisa curvó sus labios al llegar a los últimos treinta segundos de la canción, tiempo durante el cual mantuvo aquella expresión feliz en su rostro, hasta que terminó por dejar las manos y pies inmóviles debido a que acababa de tocar la última nota. Fue entonces que una serie de aplausos, producidos por la única persona que tenía como audiencia, inundaron la habitación antes de dejar que el silencio se hiciera presente; al mismo tiempo, la baterista se puso de pie del banquillo en el que había estado sentada, para así beber un poco de agua y recobrar el ritmo normal de su respiración, agitada por el reciente esfuerzo físico al que se vio sometida.

—¡Wow!, ¡cada vez eres mejor Aiko! No cabe duda que tienes talento para esto —exclamó la espectadora, quien acababa de detener sus aplausos, al mismo tiempo que se acercaba a la aludida para entregarle una pequeña toalla con la que pudiera secarse el sudor que corría por su frente. Dicha muchacha, quien debía tener quince años de edad como máximo, tenía un aspecto totalmente europeo: sus cabellos de un rubio medio, y acomodados en rizos no muy marcados, sus ojos color verde esmeralda, grandes y expresivos, y su piel blanquecina y delicada delataban su ascendencia puramente inglesa. Indudablemente era bastante linda, a tal grado que poseía cierto aire angelical que era adecuadamente complementado por el vestido color beige que llevaba; aunque su mayor muestra de belleza era la sonrisa honesta que adornaba sus labios y la candidez que siempre se hallaba en su mirada.

—Gracias Lizzie, aunque la verdad es que aún me falta mucha práctica; particularmente por mi condición física ya que todavía quedo agotada con tan sólo dos canciones —esta vez fue el turno de la baterista para hablar, lo cual hizo sin dejar de sonreír del mismo modo en que su amiga lo hacía. Ella, a diferencia de su interlocutora, poseía todos los rasgos que podían distinguir a una muchacha de linaje japonés: desde sus rasgados ojos color marrón, aunque un tanto grandes para los estándares de su país, su piel tan nívea y delicada como la de su amiga, pero de cabellos totalmente lacios y de color castaño oscuro, además de un aspecto frágil que bien podía quedar en el olvido luego de verla tocar la batería.

—Bueno, tú misma has dicho que se trata de un instrumento muy complejo; sin embargo, el talento lo tienes, así que solamente debes seguir practicando. Además tienes a dos grandes maestros que te pueden orientar en el dominio de la batería… a los cuales ya estás casi a punto de volver a ver —mencionó al mismo tiempo que sus pasos la guiaban de vuelta hasta su cama para volver a sentarse en el mismo punto desde donde había estado contemplando a su compañera mientras tocaba, y desde donde volvió a mirarla… aunque esta vez con un dejo de melancolía presente en su expresión, y con los ojos húmedos por próximas lágrimas.

—Hey, pero por favor no te pongas triste Lizzie —la chica castaña pudo notar esa melancolía inmediatamente, por lo cual dejó sus preciadas baquetas encima del escritorio que tenía al lado, y se acercó a tomar asiento junto a su interlocutora. Una vez a su lado, le tomó ambas manos entre las propias, sonriendo de la manera más tranquilizadora que pudo, sin importar que ella también sintiera esa misma tristeza previa a una separación—. No puedo negar que yo también estoy triste al saber que éste es nuestro último día juntas, y que estaremos muy lejos, pero eso no significa que no podamos volver a vernos; tal como ya te he dicho muchas veces: en Tokio siempre habrá una casa dispuesta a recibirte, yo sé que mis papás nunca pondrían objeciones para que me visites, ¡de hecho a ellos les encantaría!

—Eso ya lo sé, y te lo agradezco mucho… tú sabes que me encantaría conocer Japón… sin embargo ése no es el verdadero problema…—Esta vez habló con una expresión totalmente apenada, la cual se acentuó en el momento que agachó la cabeza para evadir la mirada de su amiga, aunque sin soltarse del agarre que tenían entre sus manos.

—Desde luego que no he olvidado el detalle del dinero Lizzie, pero verás que encontraremos una manera para que puedas viajar a Japón para verme; así que ya no te angusties por eso en este momento…—Al llegar a ese punto tuvo que hacer una pausa, pues aunque deseaba decir algo más fueron interrumpidas por un suave golpeteo en la puerta de la habitación, lo cual anunciaba la presencia de una de las prefectas del colegio.

—Señorita Aiko Ogawa, ya han llegado por usted y la están esperando en el vestíbulo —tras haber esperado por una respuesta que le indicara que sí podía abrir la puerta, hizo lo propio para así introducir la mitad de su cuerpo en el dormitorio y poder dar su comunicado.

—Gracias señorita Blair, bajaré en cuanto me despida…—tras responderle a su momentánea interlocutora esperó a que ésta se volviera a retirar, y cuando volvió a quedarse a solas con su querida amiga, su atención regresó a ella para comenzar con la despedida: ese momento tan doloroso que si bien no habrían querido que llegara, siempre estuvieron conscientes de que tendría que suceder—. Ya debo irme Lizzie… pero por favor no olvides lo mucho que te quiero, que eres como una hermana para mí, y que esperaré ansiosamente el momento en que volvamos a vernos: si tú no puedes ir a Japón, entonces yo vendré; después de todo a mamá le encanta Inglaterra y le gustará la idea de que vengamos para que te conozca.

—Ojalá puedan venir pronto, me encantaría conocer a tu familia y que tú puedas conocer a la mía; le he contado tanto de ti a todos que desean poder conocerte pronto… Y bueno, por lo pronto seguiremos en contacto por teléfono y demás, así que por favor llámame en cuanto estés en Japón… claro, después de que hayas saludado a tu familia…

Luego de esas palabras, las cuales provocaron una sonrisa más amplia de parte de Aiko, y lágrimas cargadas de nostalgia por parte de ambas, dedicaron algunos minutos a abrazarse con todo el amor fraternal que habían compartido prácticamente desde el momento en que se conocieron. Se abrazaron en silencio, en medio de ese sentimiento de estar dejando ahí, en manos de la otra, un pedazo de su corazón como prueba de su amistad, junto con todos los recuerdos que compartieron en ese lugar. Desafortunadamente ese abrazo ya no podía seguirse prolongando, por lo que en medio de más palabras de cariño y lágrimas tristes, se separaron para permitir que Aiko se dirigiera a la puerta y saliera de la habitación, llevando consigo la parte de su equipaje que no había llevado abajo. Todo excepto las baquetas que había dejado sobre el escritorio, las cuales se quedaron ahí como un regalo para su mejor amiga, esa hermana que su corazón eligió prácticamente desde el primer momento…

Soportar un vuelo intercontinental resultaba una tarea bastante pesada, pues se trataba de un trayecto de poco más de doce horas, y ésta se volvía aún más difícil debido a que aquélla era apenas la décima ocasión en la que experimentaba un viaje tan largo, por lo que seguía sin acostumbrarse a ello. Cuando pensaba en eso, no podía evitar recordar a sus padres y sus tíos y preguntarse cómo era que ellos toleraban algo así con la frecuencia que sus giras mundiales les exigían; y a su vez, haber pensado nuevamente en ellos le hizo darse cuenta de lo cerca que estaba de volver a verlos… de regresar al lado de su familia. Por ese motivo, una sonrisa muy amplia se dibujó en sus labios por primera vez desde su despedida con su mejor amiga. Su familia no había podido viajar a Inglaterra para acompañarla en el viaje de regreso a casa, por lo que su única compañía en el trayecto hacia el aeropuerto fue uno de los choferes que trabajaban en la escuela que había sido su hogar durante los últimos tres años. Sin embargo estuvo sola durante el abordaje, y ahora que estaban en pleno vuelo se mantenía sola; claro, Aiko no sentía miedo con facilidad, ni siquiera en casos como ése, en que tenía que sobrevolar casi medio mundo sin compañía… pero en ese momento no pudo evitar sentir más que nunca la necesidad de tener a alguien querido a su lado.

Afortunadamente dicha sensación siguió inquietándola solamente por algunos minutos más, ya que gracias a que se encontraban sobrevolando la capital nipona, la voz del piloto la hizo abandonar sus profundas cavilaciones: por fin había llegado el momento de abrocharse los cinturones nuevamente, para así prepararse para el aterrizaje. Ese hecho no hizo más que acrecentar su nerviosismo y su ansiedad por pisar su país natal nuevamente, sabiendo que su familia estaba ahí, esperándola con los mismos deseos de verla que ella sentía por verlos a todos. Mantuvo esa idea en mente en todo momento, y en cuanto el avión se detuvo, ya estando en tierra, no se tomó ni un solo segundo para ponerse de pie con sus cosas entre sus brazos, y prácticamente salió corriendo del vehículo que la había llevado hasta ahí. Su primer paso en Japón la hacía sentir una ola de alegría que definitivamente opacaba toda la tristeza y la nostalgia que la habían invadido apenas unas horas antes; después de todo, por fin estaba de vuelta en su hogar para estar con su familia, y esta vez sin obstáculos que la obligaran a separarse de ellos. Ese pensamiento tan esperanzador la hizo prácticamente correr durante el trayecto que la separaba del sitio donde debía estar su familia, pues ya no podía seguir alargando ese encuentro tan anhelado. Entonces, en cuanto llegó a la sala de llegada para los pasajeros de los vuelos que acababan de aterrizar, ahí estaban dos de los miembros de su adorada familia: a la izquierda estaba un hombre maduro no muy alto, con una mata de cabello castaño medio que rozaba sus hombros debido a su longitud, que tenía unos ojos prácticamente iguales a los suyos, además de la sonrisa más radiante y hermosa del mundo. A la derecha se encontraba un muchacho apenas tres años mayor que ella, tan apuesto como el hombre al que acompañaba, aunque varios centímetros más alto que éste; su cabello tenía el mismo tono de castaño pero bastante más largo, y a pesar de que poseía exactamente la misma sonrisa, sus ojos eran un poco más grandes y de color pardo.

—¡Princesa! —Exclamó el hombre maduro mientras se apresuraba al encuentro con la chica recién llegada para así abrazarla de manera estrecha, meciéndola entre sus brazos; sentía que sus manos prácticamente estaban temblando debido a la emoción, y algunas lágrimas de pura alegría escaparon de sus labios, las cuales se deslizaban hasta su aún más amplia sonrisa, a tal grado que parecía estar a punto de causarle calambres a su dueño.

—¡Papi! —Exclamó ella para responder a tan amoroso recibimiento por parte del mayor, pues además del abrazo, al cual no tardó en corresponder, recibió muchos besos por su rostro; fueron tantos que no pudo corresponderle a todos, aunque procuró devolverle todos los que le fueron posibles— los extrañé tanto… ¡ya quería volver a casa!

—Nosotros también ansiábamos que volvieras mi niña… pero por favor no hagas pucheros, sabes que sufro cada vez que te veo a ti o a tu madre con esa expresión…—Tetsuya Ogawa, conocido por ser el bajista y líder de la afamada banda L’Arc~en~Ciel a pesar de que ésta hubiera tenido actividad bastante intermitente en los últimos años, no siempre era el hombre serio y trabajólico que mostraba ante los medios: la mejor manera de doblegarlo era con un puchero o una expresión triste… o por lo menos les funcionaba a su pareja y a su hija.

—Tranquilo papá, no te dejes manipular por la cara de ángel de la enana, sabes que ésa es sólo la fachada que disfraza al pequeño monstruo que vive en su interior —esta vez fue turno del muchacho para tomar la palabra, aunque en seguida apenas podía contenerse para no reír ante la expresión de pocos amigos que recibía de su hermana.

—¿Apenas llegué y ya me estás molestando?, ¡cuándo te vas a comportar como el hermano mayor que se supone que eres, Takuya! —Para complementar la expresión de disgusto que ya tenía en respuesta a las palabras de su hermano, le mostró la lengua en un gesto infantil y casi de berrinche; empero, su muy sonriente padre simplemente la soltó del abrazo para que ambos se abrazaran. Tetsu estaba seguro de que a pesar de las constantes peleas, lo cual él mismo sabía de primera mano que era común entre hermanos, ambos se adoraban, y lo comprobó una vez más al verlos abrazarse con tanto cariño.

—Eso hago, después de todo ¿qué clase de hermano sería si no te molestara? —Mientras le dedicaba a su hermana aquel contacto cariñoso más propio de una bienvenida, la levantó del suelo algunos centímetros para mecerla justo como había hecho su padre antes.

—Te aprovechas de que te quiero… y de que papá está presente…—esta vez, con un gesto mucho más relajado que antes, una inevitable sonrisa amplia se dibujó en sus labios: no se podía negar que peleaba constantemente con su hermano, pero eso no significaba que no lo quisiera demasiado. Sin embargo, antes de que cualquier otra cosa sucediera, y como si apenas le hubiera prestado la suficiente atención a su alrededor, se dio cuenta de algo muy importante—: ¡momento!, ¡aquí nos falta alguien!

—¡¿Es en serio Aiko?! —Fue la respuesta de sus dos interlocutores, la cual fue pronunciada a coro, y que fue seguida por una sonora risa divertida, también al unísono.

—Con lo apegada que siempre has sido con papá Hyde, ¿no habías notado su ausencia, ni la de nuestra hermana? —En cuanto sus risas se relajaron lo suficiente, el más joven volvió a hablar mientras volvía a dejar a su hermana de pie en el suelo.

—Pues no, y perdóname por emocionarme demasiado al verlos a ustedes —agregó, mientras nuevamente le mostraba la lengua a su hermano; luego, dirigió su atención a su padre para pedirle a él una explicación— ¿dónde están papi?

—Tuvieron que quedarse en casa mi amor, Tsuki está un poco enferma… y ya conoces a tu madre: no le ha permitido salir de la cama, y dijo que se quedaría a cuidarla él mismo porque no confía en tus tíos para hacerlo. Dijo que le dolía en toda el alma no poder venir a recibirte pero que no quería que Tsuki tuviera una recaída, ya que anoche estuvo ardiendo en fiebre.

—Entiendo… en ese caso qué bueno que no vino, no quisiera que Tsuki-chan se enfermara más por mi culpa así que ¿podemos irnos ya? ¡Ya quiero ver a mamá, a mi hermana, a mis tíos y a Daichi! Les traje regalos a todos y anhelo ver sus reacciones cuando los vean.

Con esas últimas palabras por parte de la recién llegada, tomó una mano de su padre y una de su hermano, y los guió para dirigirse a recoger su equipaje… el cual sin duda alguna era mucho mayor de lo que esperaban. No obstante, ninguno de los dos hizo algún comentario al respecto y simplemente le ayudaron a llevar todo hacia el auto que esperaba por los tres en el estacionamiento; una vez que acomodaron todo, fue el turno de ellos tres para abordar el vehículo: Aiko se acomodó en el asiento trasero, y entonces para su sorpresa observó a su hermano mayor tomar el asiento del piloto. Dicha expresión causó una risa divertida por parte de su padre, quien rápidamente le explicó que Takuya acababa de obtener su licencia para conducir, así que deseaba que practicara lo más posible antes de permitirle conducir estando solo. No pudo evitar sentir cierta desconfianza a pesar de la sonrisa tranquilizadora que su padre siempre le mostraba, pues no sabía qué tan hábil era su hermano al volante; empero, procuró no decir nada y confiar en el usualmente infalible criterio de su padre. Ésa fue la primera vez que el trayecto de aproximadamente setenta minutos desde el aeropuerto hasta su hogar le pareció más largo que el de doce horas que había soportado en el avión. Se sentía tan ansiosa por llegar a su hogar, que por cada metro que avanzaban le parecía que la calle crecía otros cinco, provocando que su destino se alejara cada vez más; aunque tras unos minutos se dio cuenta de que únicamente experimentaba dicha sensación debido a que estaba demasiado concentrada en el camino. Entonces miró a su hermano durante algunos segundos, y una sonrisa se dibujó en sus labios, pues inevitablemente a su cabeza llegaron las imágenes del día en que sus hermanos llegaron a su vida…

~FLASHBACK~

—¿Podremos buscar a otra niña mamá?, es que me gustaría tener a una hermana para así jugar con ella… me parece que si tengo un hermano, no querría jugar conmigo.

La pequeña y consentida Aiko acababa de cumplir siete años cuando la famosa pareja que tenía por padres decidió adoptar nuevamente, motivados por el gran deseo de hacer crecer su familia un poco más: el primero en expresar dicha idea fue Hyde, quien pasó su infancia solo y sabía lo doloroso que era no tener hermanos. Tetsu aceptó encantado, y desde luego que antes hablaron con Aiko para preguntarle su opinión: no deseaban que reaccionara mal si simplemente le llevaban un nuevo hermano o hermana; sin embargo su respuesta fue un “sí” tan inmediato, que no tardaron en comenzar con los trámites. Luego, tras un proceso de estudios socioeconómicos y psicológicos por parte de la institución correspondiente, los cuales se agilizaron debido a que ya tenían una hija adoptiva, había llegado el momento de conocer a los niños disponibles para adoptar, y decidir a quién llevarían con ellos. Para ese día habían decidido llevar a Aiko, pues deseaban involucrarla en el proceso; así, en cuanto llegaron al sitio, lo primero que hizo la niña fue expresar su deseo de tener una hermana, lo cual ocasionó sonrisas enternecidas en sus padres.

—Bueno, no sabemos si haya niñas disponibles mi amor… además lo importante es que se lleven bien ¿no crees?, después de todo terminaste llevándote muy bien con Kei —el primero en hablar fue Tetsu, quien llevaba a Aiko entre sus brazos mientras caminaba de la mano con su pareja, quien simplemente manifestó estar completamente de acuerdo con él.

—Es verdad, pero igual me parece que sería lindo tener a una hermana… recuerda que vivo rodeada de hombres papi —mencionó la pequeña, al mismo tiempo que abultaba los labios en uno de sus típicos pucheros. Empero, antes de que su enternecido padre dijera algo, su caminata fue interrumpida al sentir un jalón en la mano que sujetaba la de su amado.

—¿Pasa algo Doiha? —Cuestionó completamente preocupado, ya que al girar la cabeza para buscar una explicación, se dio cuenta de que éste había dejado de caminar de golpe para mirar “algo”, con cierta expresión ausente impresa en su rostro.

—Esa niña…—su mirada estaba completamente enfocada en una niña que estaba separada del resto del grupo, y que parecía estar bastante entretenida, con un cuaderno de dibujo y las flores a su alrededor como su única compañía— ¿por qué estará ahí sola?

—Es verdad… el resto de los niños están corriendo y jugando juntos —probablemente no se mostró tan ensimismado con ese tema como Hyde, pero Tetsu también se mostró un tanto pensativo mientras observaba a la niña, evidenciando que se sentía intrigado.

—¿Podemos ir a preguntarle, mami, papi?, me gustaría conocerla —ya que aquello también había llamado su atención, decidió mostrar iniciativa para ir a hablar con ella; por esa razón le pidió a su padre que la bajara, y entonces se acercó prácticamente corriendo hacia ella, seguida muy de cerca por la pareja— ¡hola! —Fue lo primero que pronunció Aiko una vez que se encontró lo suficientemente cerca de la niña; aparentemente la pequeña era apenas uno o dos años menor que Aiko, tenía largo cabello color castaño medio y ligeramente ondulado, el cual llevaba suelto pero decorado con un listón azul, los ojos grandes y pardos, y aunque anteriormente se viera muy sonriente mientras estaba concentrada en su dibujo, su rostro mostró una expresión asustada cuando vio que su soledad había sido interrumpida.

—Por favor no te asustes, no vamos a hacerte daño —al notar aquella reacción temerosa por parte de la niña, Tetsu se apresuró a intentar tranquilizarla mediante una de esas amplias sonrisas tan características de él; al mismo tiempo se acercó hasta donde había avanzado su hija, y se acuclilló a su lado, tras lo cual amplió un poco más su sonrisa al ver que aquella pequeña le correspondía al gesto, más tranquila.

—¿Cómo te llamas? —Esta vez fue el turno de hablar de Hyde, quien también se acercó para verla más de cerca, y con un poco más de confianza al notarla más relajada; sin embargo esa confianza se desvaneció cuando los tres se dieron cuenta de que esa pregunta la había hecho ponerse sumamente tensa, lo cual se hizo bastante evidente debido a la forma casi desesperada en que se aferraba a su cuaderno— ¡está bien está bien! Por favor no te sientas presionada ni te angusties, si no quieres decirnos no hay problema…

—No es que no quiera decirles, es que no puede —aquella respuesta fue pronunciada por un niño que no notaron inmediatamente debido a que había llegado por detrás de ellos, el cual había llegado corriendo para interponerse entre ellos tres y la niña. Una vez estando en esa posición como si fuera un escudo para la niña, quien rápidamente se abrazó a él, continuó para responder a las expresiones confundidas que recibió— ella es muda… Y es mi hermana, así que si quieren molestarla por eso, será mejor que se vayan o los golpearé a los tres…

El niño debía tener aproximadamente diez años, por lo que no podía representar ninguna amenaza para los adultos; no obstante ellos no pudieron evitar demostrarse profundamente sorprendidos ante la fiereza con que el pequeño defendía a quien ahora sabían que era su hermana. Y esto debía ser cierto, pues ambos eran bastante parecidos físicamente: desde el cabello igual, los ojos, la boca… aunque era un hecho que la expresión temerosa de una y la amenazante del otro evidenciaban sus diferencias de personalidad. Esto provocó que la sorpresa de ambos fuera reemplazada por absoluta ternura y curiosidad por esa pareja de hermanos, sobre la cual comenzaron a sentirse completamente interesados.

Notas finales:

¿Qué les ha parecido?, ya saben que pueden dejarme sus impresiones y sugerencias en la caja de comentarios. Como dije en las notas del fanfic, espero que todos ustedes hayan leído "Cuatro larukus y un bebé" antes de venir aquí; si no, vuelvo a extenderles mi invitación a que lo hagan, o a que por lo menos lo revisen para que recuerden los detalles importantes de la trama: estoy editando los capítulos para darles una versión remasterizada que espero que haya quedado mejor. 

En fin, muchas gracias por leer, y más gracias aún si me dejan reviews; les mando mis saludos a todos, y les deseo dulces lunas ♥

Mi página en Facebook~

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: