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Other Side

Autor: The_King_Under_The_Mountain

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Notas del fanfic:

Enjoy it.

Notas del capitulo:

Gracias, lector.

La pareja tal vez te saque de onda, o probablemente sea rara.

Pero gracias, para todos aquellos que buscaban un poco de ellos.

El sonido de las llaves cayendo sobre la mesa de cristal del recibidor lo desconcentró de sus actividades laborales haciéndole fruncir el ceño al tiempo que entrecerraba levemente los ojos, suspiró armándose de paciencia, su hijo recién llegaba, y a lo que podía escuchar los movimientos bruscos y un poco de escándalo, no estaba de muy buen humor. Dejó el lápiz sobre las hojas que tenía en el escritorio, girando su silla hacia la puerta, por donde sabía que aparecería su caprichoso hijo en cualquier momento. 

 

 - ¡Esto es injusto, dattebayo!    

 

Si, tal y como predijo, su rebelde hijo adolescente estaba de mal humor, no hacía falta más que ver su cara de amargado y sus ojos chispeantes. Suspiró pesadamente, resignado a dejar de lado por completo sus asuntos al menos hasta que el rubio joven terminara de contarle lo que le pasaba, porque sí, al haber sacado la silla que estaba frente al escritorio su revoltoso le decía sin palabras que quería su atención total y no se iría hasta que terminara.    

 

- ¿Qué sucedió, Naru?    

 

Preguntó apaciblemente, relajándose en su silla de piel negra.

 

-¡Ese bastardo de Sai! ¡Anduvo pregonando por la jodida Universidad que lo tengo chiquito, 'ttebayo!    

 

El mayor parpadeó desconcertado, sorprendido.  

 

  - Eh... no sé de que tamaño lo tengas, Naru... ¿qué hiciste al respecto?    

 

- Nada, aún... pero planeo demostrarle a ese chismoso que esto -tocó su entrepierna-, no es para nada chiquito...    

 

Con esa sonrisa maquiavélica supo que dos cosas estaban seguras, una, que el rubio no se iba a quedar de brazos cruzados, y dos, que al contarle sus problemas viriles ya estaba más relajado. Jugueteó con sus bolígrafos viendo que su primogénito ahora se entretenía golpeando la pecera de su pez betta, y eso era buena señal, el torbellino estaría calmado al menos un rato. Siempre le habían sorprendido los cambios de humor de su hijo, incluso algunas veces temió que padeciese el trastorno bipolar, pero terminó por olvidar eso y aceptar que su blondo era así por naturaleza. Volvió a coger en su mano el lápiz, dispuesto a proseguir sus labores en absoluto silencio aun pese a la presencia de su hijo; no que esta no le agradara, sino que algunas veces se entorpecía al sentirse observado con tanta devoción como la que le demostraba su polluelo.     

 

- Pa...    

 

Llamó indeciso su hijo luego de un rato, sin levantar la mirada respondió, con esa tranquilidad que lo caracterizó siempre.     -

 

-¿Si?    

 

Lo pudo notar nervioso, un par de veces se revolvió buscando quedar cómodo antes de hablar.    

 

- Reprobé matemáticas 'ttebayo....    

 

Volvió a suspirar.      

 

~      

 

-Absurdas parábolas, absurdas matemáticas, ¡absurdo Sai!    

 

Sasuke se limitó a ver de reojo el aparente desorden mental de su estúpido compañero, tenía unos minutos intentando resolver algo de la clase logrando solo fracasar estrepitosamente, ya hasta se tiraba del cabello con desesperación. Rodó los ojos.    

 

-Temeee... ¿en serio necesitamos esto?    

 

-Déjalo así, inútil. No espero que puedas comprenderlo.    

 

-¡Claro que puedo! ¡Soy el mejor dattebayo!    

 

-Solo eres un dobe. Cállate, ya llegó Kakashi.    

 

-Absurdo Kakashi... teme, ¿me pasas lo de matemáticas?    

 

-Volverás a obtener un cero si no lo aprendes, usuratonkachi. Creí que no rompías promesas.    

 

-¡No lo hago!    

 

Con determinación se irguió, orgulloso, mientras el holgazán profesor de filosofía explicaba cansadamente sus excusas previas a la clase importándole poco si lo atendían o no.    

 

-Le prometiste a tu padre que no ibas a reprobar otra vez. Yo estaba ahí. Eres un idiota.    

 

-¡Deja de insultarme bastardo! Sé lo que prometí 'ttebayo. Solo... que necesito tiempo....  

 

  -Haz lo que quieras.    

 

Ninguno habló el resto de la clase, Sasuke estaba concentrado en la clase, o durmiendo con los ojos abiertos, y Naruto estaba más ocupado en lanzarle papelitos en la cabeza a Kiba que en prestar atención al profesor. Además, el rubio no terminaba de aceptar a Kakashi, había algo en su mirada que no le gustaba lo más mínimo y por eso tendía a desobedecerle o armar alboroto en su clase, lo que más rabia le daba era que hiciera lo que hiciera, nunca lo reprobaba ni le levantaba reportes. Creía saber la razón, pero solo se enfurecía más sacando conclusiones que observando los sucesos.     

 

-¡Maldito Kiba!     Gruñó molesto. Una bola ensalivada le acababa de impactar en la frente.

 

      ~      

 

Minato antaño impartía clases de lengua. Por eso y a pesar de ser subdirector, a veces le tocaba fungir de maestro sustituto por falta de personal o la falta de algún docente, no le extrañó que fuera Obito quien no asistiera, tal vez más tarde llegaría con una excusa poco creíble o simplemente no se presentaría y al día siguiente llegaría como si nada. Obito, tan parecido a Naruto...      

 

-¡Y tu madre también 'ttebayo!    

 

Excepto por el vocabulario. A saber con quien estaría peleando Naruto ahora mismo; pero las palabras que salían de su boca no eran nada agradables, eran mejor las que le dirigía a Sasuke, que las que estaba escupiendo a alguien más. Una sutil tos del Uchiha hizo que su hijo, sentado en el pupitre, notara su presencia y bajara rápidamente de ahí, fingiendo que no pasaba nada, bien sabía que no le toleraba esas palabrotas que era mejor no pronunciar.    

 

-Siéntense... el profesor Obito no pudo asistir hoy, así que yo impartiré la clase...    

 

Cuando él explicaba la clase su torbellino hijo se estaba en paz, al menos un rato, más ni con él podía estarse tranquilo, tenía que lanzarse cosas con otros, o pelear con Sasuke, o tardarse media hora en el baño... suspiró impercetiblemente lamentándose, Naruto, aunque inquieto, era su todo, su hijo, su luz, lo único que le quedaba de lo que alguna vez amó. No podía enojarse con él mucho tiempo, sabía que el rubio no hacía nada con la intención de molestarlo, era así, su naturaleza le dictaba hacer todas esas barbaridades, moverse a todos lados, no estarse nunca callado. Y aprendió a amarlo de ese modo.    

 

-¿¡Quieres pelear, bastardo!?    

 

-No peleo con niñitas...    

 

El grito explosivo de Naruto y la indiferencia burlona de Sai, nunca eran buena combinación. 

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