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Conozco a un mafioso. por LuceroSuarez7

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Notas del fanfic:

Esta historia tengo escrito barios capitulos

Notas del capitulo:

Uni el prologo con el primer capitulo, porque no llegaba a 500 palabras

Conozco esa mirada, tan sombría y segura.

Conozco esa arma, es la misma con la que me ha protegido todo este tiempo.

Siento mucho miedo en mi interior, quiero llorar y gritar, pero me niego hacerlo.

- Yo sé que tu no me lastimarías. - Dije. - Me prometiste que ibas a protegerme. –

Él me apunta sin reparos a mi cabeza.

Cierro mis ojos.

Se que ya es mi fin, se que ya no podre despertar y verlo otra vez, pero esta vida me ha tocado a mi.

La lluvia cae sobre nosotros, intensifica el momento tan catastrófico.

Mi labio inferior tiembla, se acumulan las lágrimas en mis párpados , quiero llorar y no por el simple hecho de que el terminaría con mi vida.

No

—Últimas palabras. —Me pidió.

Me dolía su traición.

—Sí. — Dije.

—Adelante entonces.

Se que en cuanto salieran las palabras que ya tenía retenidas en mi garganta desde un principio, me dispararía y entonces, solo entonces, todo mi mundo desaparecería por completo.

Se que la muerte me está esperando con los brazos abiertos y la mejor forma de recibirla era con una sonrisa.

Si Yami iba ser mi verdugo, que así sea.

Pero nunca me arrepentiré de una cosa.

—Yami. —Hable, pase saliva duramente mientras sentía el dolor que se acumulaba en mi garganta.

Por último le sonreí. Le pude sonreír sincero, capaz de transmitir mis sentimientos y agradecimiento por haberlo conocido.

Sería la última vez que nos veríamos, así que debía de ser franco con él y decirle la verdad.

—Te quiero. —

¡BUM!

 

 

………………………………………………………..

 

 

La noche adorno el cielo con estrellas que acompañaban a la bella luna, paseaba por la calles solitarias manteniéndome siempre alerta puesto que acaba de salir de mi trabajo tan tarde, aun que admitía que me gustaba la tranquilidad que me brindaba la noche, no podía confiarme mucho yendo de aquí para acá como si la noche fuera mi cómplice.

Obviamente la toleraba y hasta algunas veces me gustaba el cómo me acompañaba de mi trabajo a casa.

—¿Eh?—Pare un momento viendo como dos camionetas negras cargaban cajas desde un restaurante ya muy conocido por estos rumbos, aun que sospechaba muy poco de ese lugar, sabía de antemano que sus puertas se cerraban mucho antes de las 10:30 de la noche.

"Será que van a transportar algo".

Me imagine que sería así, seguí mi camino con ese pensamiento pero cuando iba cruzando por el lugar, vi de reojo que el dueño del lugar estaba suplicando.

—¡Por favor denme más tiempo!—Suplico llorando.—¡Les juro que les pagare!—

Quería seguir viendo y ver que pasaba y si podía ayudar en algo, pero cuando un señor calvo saco un arma de fuego de las mayores, me aterre mucho al saber quienes eran a los que le debía ese dueño del restaurante.

Fingí que no veía nada, seguí caminando por mi camino hasta que el dueño grito mi posición.

—¡Joven! ¡Joven!.—

"¡Maldita sea!."

Me queje en mis adentros, apreté más mi mochila entre mis dedos y gire lentamente.

"Solo espero no salir con un golpe o mucho peor, con una bala en mi cabeza".

Me dirigí a ellos, pero en cuanto lo hice, el señor del restaurante se abalanzo hacía mi angustiado, apenas y pude reaccionar haciéndome un poco más atrás para que el señor cayera en el suelo, pero eso no lo detuvo oh no.

El dueño me agarro de mi pantalón, lo jalo y llorando me suplico alzando el rostro con lagrimas en los ojos con hematomas en su rostro y algo de sangre en su nariz.

—¡POR FAVOR PRÉSTEME DINERO!—Grito.

—¡¿E-eh?!—Intente que me soltara, pero eran en vano, vaya que se había aferrado a mi.—¡Y-yo n-no puedo prestarle!—.

—¡POR FAVOR, LE SUPLICO, LE RUEGO POR MI VIDA Y POR LA DE MI FAMILIA!—

Este sujeto, ¿Con quién diablos pidió dinero para denigrarse de esa manera?.

—Etto...—

—Ya es suficiente.—Una voz muy fría hizo estremecernos a ambos, no quise moverme y mucho menos girar quien era el responsable de esa potente voz que decía cuanto poder tenía en sus manos.

—Si el señor Yoshido no tiene el dinero que nos pidió...—

Su silueta salió a la luz de la luna para verme casi mismo reflejado.

—No hay por que pedir dinero a otros que nos les incumbe este asunto.—

Sus ojos penetraron mi alma , casi me desmayo cuando su mirada de fuego me quemaba por completo.

—Es mejor terminar con su miserable vida.—

¡¿Eh?!.

De pronto saco una pistola de su abrigo que portaba, apunto al señor Yoshido que se aferraba a mi pierna; cerrando los ojos, suplicando en silenció y orando a miles de dioses mientras sus lágrimas caían por sus mejillas.

Escuche como el arma iba siendo recargada, no note ni una pizca de compasión en sus ojos carmines, solo pura seriedad además del vació profundo en sus ojos.

Apunto a la cabeza del señor Yoshido, me comencé aponer muy nervioso, el sudor frío ya estaba rodeando mi piel.

¡No iba presenciar una muerte frente a mis ojos!.

Cuando el gatillo iba ser jalado, mi impulsividad llevo mis manos directo a mi mochila; la abrí y de ahí saque el sobre con dinero que me habían pagado por el mes que trabaje.

—¡Por favor, tómelo y déjelo vivir!—

Le ofrecí lo que me habían pagado, aun que no sabía en realidad cuanto es que le habían prestado al señor Yoshido, yo le ofrecía mi dinero para que una persona desconocida pudiera seguir viviendo.

Tenía la cabeza gacha, no me atrevía ver a mi versión malvada directo a los ojos, era aterrador después de ver esos ojos de fuego. Estaba seguro que si los volvía a ver de nuevo, me moriría ahí mismo.

—Patético.—Lo escuche decir, luego de unos segundos sentí el sobre siendo arrebatado de mis manos.—¡Vámonos!—Grito ese chico y minutos después su presencia ya no estaba como las camionetas.

Por fin pude respirar tranquilo, me derrumbe en el asfalto, estaba cansado mentalmente, no sabía si lo que acaba de ocurrir fue real o no.

Pero así quedabas en una situación así: pendejo y con las ganas de orinarte encima.

—Muchacho, ¿Estas bien?—Aquel señor me pregunto por mi estado, estaba tan abrumado que ni siquiera podía escucharlo tan bien.

Seguía inmerso en mi cabeza, analizando cada detalle de lo sucedido, pero cada vez que intentaba procesar todo, mi mente se volvía muy confusa y se preguntaba una y otra vez si aquello fue realmente real.

Espero que nunca me vuelva a suceder lo mismo como sucedió en esta noche y que nunca me los volviera a topar, y si es así; Dios que se apiade de ¡mi!.


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