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El amigo del novio de mi hermana

Autor: Seiren

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Notas del fanfic:

Tengo planeado hacer de está historia una con un ritmo algo lento o más bien moderado.

Se me ocurrió así de repente (como casi todo conmigo) y como la idea se rehusaba a abandonar mi cabeza impedía que trabajara en mis otros fics así que me decidí a escribirla... ni modo.

Aun así espero que les guste =)

Notas del capitulo:

Espero que este capítulo no los aburra mucho... Aunque creo que es el capítulo introductorio más largo que he escrito...

 

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EL AMIGO DEL NOVIO DE MI HERMANA

CAPÍTULO 1: Y ASÍ LE CONOCIÓ...

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Eran las seis en punto de la mañana, o eso era lo que decía el reloj  que sonaba sin cesar posicionado a unos escasos metros de la cama sobre el escritorio, lo ponía ahí porque sabía que era capaz de romperlo antes de despertarse así que para asegurar la integridad física del aparato prefería mantenerlo alejado, además su mamá lo regañaría si terminaba rompiendo otro más.

 

Lucas se levantó de la cama de mala gana, se restregó los ojos, bostezó y estiro su cuerpo. Después casi por inercia se metió al baño a rastras. Bostezó nuevamente frente al espejo. El cabello rubio del joven estaba por decir poco, desarreglado, ninguno de sus bien formados rizos mantenía su forma, sus ojos color miel estaban algo húmedos por las lagrimas provocadas entre cada bostezo y en su piel blanca se podían percibir las marcas dejadas por la almohada. Se preguntó cuántas veces le había dicho su madre que era un loco para dormir, y viéndose fijamente en el espejo supo que la mujer tenía toda la razón. Pero también supo que ese era un comportamiento normal para cualquier chico de 14 años.

 

Se quitó el pijama color cielo con el que había dormido la noche anterior y lo dejó en la cesta de la ropa sucia, corrió la cortina de baño y encendió la ducha, sabiendo que probablemente sus hermanas se habían acabado el agua caliente metió primero la punta del pie derecho, un ligero estremecimiento producto del agua helada recorrió todo su cuerpo y planteó en el cerebro de Lucas la posibilidad de encontrar otra forma de aseo personal que no requiriera estrictamente el uso del agua fría, pero tampoco le gustaba andar con la sensación de no haberse bañado, incluso cuando no se sentía sucio era molesta, así que odiando un poquito más a sus hermanas se metió bajo el helado chorro de agua.

 

Ya con el cabello mojado sus rizos eran bastante menos notables pero igual los odiaba. Casi todas las niñas en el colegio le decían "ricitos", sus hermanas también y eso sin duda no le gustaba. En años anteriores siempre se había asegurado de cortarse el pelo casi a la rapa ya que esa era la única manera de ocultar sus rizos: no teniéndolos. Pero también en los últimos años estaba atravesando un periodo de holgazanería propio de cualquier adolescente y se había negado a visitar el peluquero y por tanto el pelo le llegaba - cuando estaba rizado - hasta los hombros pero ahora que lo tenía mojado, totalmente empapado y alisado -por decirlo de alguna manera - le llegaba casi a la mitad de la espalda alta. Él más que nadie sabía que necesitaba un corte de cabello con urgencia pero como no había nadie que lo presionara para hacerlo entonces no se sentía para nada motivado aun cuando era por ellos que lo molestaban lo único que escuchaba de los demás era que sería una pena que rizos tan hermosos como los que él tenía, desaparecieran; y aun cuando habían muchas chicas que le decían ricitos también habían muchas que envidiaban su naturalmente rizado cabello, fuera como fuera él sólo lo consideraba una maldición ya que acentuaba, de alguna manera, los rasgos infantiles que aun no habían desaparecido a tal grado que los hacía parecer femeninos, así que Lucas decía que con el cabello de esa manera parecía - sin duda - una niña.

 

Muchas veces le preguntó al cielo por qué demonios no había sacado el cabello negro y lacio de su padre, de la  misma manera que lo habían heredado sus dos hermanas mayores, se preguntó muchas veces por qué había sacado el cabello rubio y rizado como el de su madre, que lo hacía que se pareciera mucho a ella y por tanto -según él  - parecía niña. En verdad Lucas odiaba su cabello.

 

Lucas salió del baño y después de secarse buscó en el closet el uniforme del colegio al que asistía: "El Instituto católico Nuestra Señora Reina de la paz". Su padre era quien le había conseguido una beca en tan prestigioso colegio y aunque Lucas hubiera preferido asistir a un colegio público no se armó del valor suficiente para decírselo a su padre y así fue como se quedó en ese lugar.

El adolescente tomó primero el bóxer y luego de ponérselo se puso el pantalón azul celeste, luego una camiseta color blando y después la camisa del uniforme que también era blanca, el calzado y el cinturón eran negros y la mochila -reglamentaria - era azul marino para los varones y celeste para las chicas. Era una escuela muy estricta y cualquier incumplimiento acerca de la manera apropiada de usar el uniforme escolar era gravemente sancionado.  Y mucho peor era que te encontraran haciendo algo "indebido" pues la sanción era la expulsión absoluta. A Lucas más que un colegio eso le parecía una prisión y en casos extremos un convento, pero tenía varios amigos ahí con quienes pasarla bien así que no se quejaba.

 

Después de haberse vestido adecuadamente, regresó al baño para peinarse, que era lo que más le tomaba tiempo hacer por las mañanas puesto que tenía que decidir cómo arreglar su cabello. Generalmente lo amarraba pero había veces que lo dejaba suelto y cuando estabas de malas se ponía un gorra aunque sabía que en el colegio no era permitido, otras ocasiones con unas pinzas o ganchos se agarraba el pelo de adelante pues le molestaba y no lo dejaba ver.

"Sin duda necesito un corte de cabello". Suspiró Lucas frente al espejo. Había decidido dejarse el cabello suelto porque si tardaba más capaz sus hermanas lo dejaban sin desayuno y estaba más hambriento de lo normal esa mañana.

 

Se apresuró al comedor donde su madre ya tenía servido el desayuno, que esa mañana consistía en unos huevos revuelto, tostadas, plátanos fritos y queso, acompañado con un vaso de jugo de manzana y una generosa porción de yogurt con fresas. Muy animado por lo que sus ojos vieron y por lo que olfateó se sentó antes que nadie para empezar a devorar sin paciencia alguno todo eso que su madre le había preparado para comer, y de paso robarle uno que otro plátano de las porciones de sus hermanas. Esa era su dulce venganza pues el día anterior las muy desconsideradas le habían devorado casi por completo su desayuno.

 

-No comas tan rápido que te va a caer mal la comida - Le llamó a atención su madre. La mujer de 44 años era lo más cercano a una muñeca de porcelana viviente, su cabello largo,  rubio y rizado era lo que más se destacaba en ella y según ella misma, era su orgullo, sus ojos azules resaltaban en su rostro fino y delicado, su piel blanca apenas y mostraba algunos signos del envejecimiento. En esa oportunidad llevaba un vestido floreado y sobre este  un delantal rosa pálido que el mismo Lucas había hecho en la clase de manualidades algunos meses atrás, en mayo, el día de la madre, lo habían hecho con la intención de que cada estudiante se lo regalara a su madre y así lo había hecho.

-Si no como, mis demonios, eh digo, mis hermanas me dejaran sin comer

-No te preocupes que me aseguré de dejar una porción extra por si ocurría, no puedo dejar que mi muchachito consentido se vaya mal desayunado al colegio, no sería bueno para tus calificaciones

-Mis calificaciones están bien mamá

-¿Ya te entregaron las notas?

-Sí mamá, salí segundo del salón otra vez

-¿Y quién salió primero?

-Rosemary

-Esa niña otra vez. No importa mi cielo, aun queda tiempo para demostrarle a esa niña quien es el mejor

-Sí mamá

 

Su mamá se sentía bastante orgullosa con las buenas calificaciones que Lucas obtenía, pero este, se esforzaba no por ella, sino porque sabía que tenía que mantener la beca, caso contrario sus padres no serían capaces de seguir manteniéndolo en ese colegio, no cuando pagaban la colegiatura de Laura que ya estaba en bachillerato y la universidad de Lucía que ya estaba en su segundo año en la carrera de Relaciones comerciales internacionales.

 

Laura tenía 17 años y casi estaba a punto de egresar de bachillerato, asistía al mismo instituto que Lucas y la hermana mayor Lucía tenía 21 años. Ambas eran altas, de complexión delgada pero aun así con unas buenas curvas y pechos los que las hacía bastante populares. Laura era la que más lo molestaba y aunque Lucía también lo molestaba era la que con más facilidad aceptaba su rol de hermana mayor sobre protectora. Así que la mayoría del tiempo, Lucas se veía rodeado de chicas ya que su papá trabajaba fuera no lo veía hasta los fines de semana.

 

-Buenos días - Saludó Laura que también ya estaba lista para ir al colegio

-Buenos días

- ¿Y Lucía?

-Aun no despierta - contestó la madre de ambos mientras terminaba de llenar el vaso de Laura con jugo de Naranja - ¿la necesitas para algo?

-Sí, antes de irme al colegio me gustaría confirmar con ella lo de esta tarde, tiene que ser ahora porque su celular está dañado y no quiero malos entendidos

-¿Algo entre hermanas?

-No, nada de eso, Sucede que prometió presentarme a un chico de la universidad que al parecer está muy interesado en mi.

 

Laura era bastante popular  y siempre recibía muchas confesiones las cuales terminaba rechazando alegando que no lo gustaban los chicos menores o de la misma edad, ella los prefería mayor y mucho mejor aun era, si eran universitarios, así que cuando su hermano le hizo el comentario de que su novio le había comentado que había alguien interesado en ella, no cesó hasta que convenció a su hermana para que se lo presentara.

 

Lucas miraba como su hermana sonreía plácidamente, sabía o mucho que le gustaba llamar la atención pero no la culpaba ya que era muy hermosa así que ya con eso y aun cuando ello no lo intentara las personas a su alrededor siempre terminaban notándola.

 

-¿Papá vendrá este fin de semana? - Preguntó Lucas, estaba ansioso que su padre los visitara porque le había prometido una laptop y por eso estaba muy emocionado. Ya estaba cansado de la vieja computadora de escritorio que todo el mundo usaba y que ya estaba más que desfasada.

-Quedó de venir pero ya sabes cómo es su trabajo, esperemos que sí venga.

-Espero que sí - Pensó Lucas para sí mismo

 

 

Después de haber comido y de la charla matutina, se despidió de su madre y junto con su hermana se dirigieron rumbo al colegio.  A lo largo del camino Lucas y Laura se separaban cuando miraban a sus amigos, eso hacía el transcurso del recorrido más divertido al mismo tiempo que evitaba cualquier pelea entre hermanos.

 

En total, Lucas podía afirmar que tenía cuatro amigos: Luis, Mario, Carlos y Sofía.  Los cinco se llevaban muy bien y apenas peleaban. Como en el colegio no hacían cambio cuando un grupo pasaba al siguiente curso entonces se conocían desde que ingresaron al instituto lo que ayudó a fortalecer los lazos de amistad entre ellos. Especialmente entre Lucas y Carlos que eran los mejores amigos del mundo.

 

-¡Oye Carlos!, te dejo, nos vemos después Laura - Lucas se despidió de su hermana y corrió hasta alcanzar a Carlos que estaba a unos quince metros delante de él.

-¡Lucas! Hola hombre, ¿qué tal has estado?, ¿Sigue en pie lo de esta tarde? -Saludo el chico de ojos café y cabello negro, era un poco más alto que Lucas y también más fornido lo que lo hacía prácticamente un imán para las chicas, ya que tenía muy buena apariencia.

-Aun no sé sí sea buena idea

-Ya déjate de tonterías no seas tonto

-Pero soy el único de todos ustedes que no tiene novia, hasta Sofía tiene novio y eso no me hace gracia  y Luis...- Se llevó las manos a la nuca y suspiró - ¿Te imaginas?, no quiero andar de violín

-Es por eso que tienes que conseguirte una novia

-Sigo creyendo que aun no estoy listo para esas cosas

-Que cosas dices, ¡Sí ya no eres un crío!, de hecho... - Carlos se acercó más a Lucas para susurrarle al oído - Mi hermano dice que él perdió la virginidad a los trece

-¿En serio? - Lucas quedó viendo a su amigo muy sorprendido porque aunque él sabía lo que era el sexo, aparte de masturbarse, jamás había pensado en hacerlo con una chica, creía que aun no tenía la edad para eso - ¿Y con quién fue?

-Con una vecina de la colonia en donde vivíamos antes de venir aquí, según me comentó mi hermano ella era mayor que él por dos años.

-Tú hermano está en otra liga

-No digas eso, y sabes, planeo proponérselo a Tara, sí me dice que no, no hay problema, pero igual no pierdo nada en intentarlo ¿verdad?

-Tienes catorce

-¿Y eso qué?

-No sé... ¿No te parece que es muy pronto?

-Tal vez un poco, pero la curiosidad me gana, ¿no te da curiosidad saber qué se siente?

-Pues no lo sé, jamás había pensado en ello

-Retiro lo dicho - Carlos suspiró - En realidad sigues siendo un crío

-Tonto... Y hablando de eso, ¡Sofía! - Lucas le gritó a la jovencita rubia que caminaba tomada de la mano de Kevin, su novio. Sofía caminaba coquetamente mientras los demás chicos miraban celosos al afortunado que se había convertido en el novio de una de las chicas más lindas del instituto. Incluso era admirada por chicos de grados superiores que no podían resistir los encantos de una coqueta chica, de lacio y largo cabello, poseedora de unas piernas despampanantes y de unos ojos azul cielo capaces de seducir hasta el mismísimo diablo, o eso era lo que decían.

-Hola Lucas, Carlos, ¿qué me cuentan?

-No mucho - contestó desinteresadamente Carlos

-Por aquí tampoco - Agregó Lucas - Hola Kevin

-Hola - saludó tímidamente el chico.

 

Kevin se relacionaba con ellos pero no mucho, ya que estaba en otro salón. El chico era tímido hasta más no poder,  y mucha gente no se explicaba como él y Sofía se habían hecho novios, porque aunque físicamente no estaba mal, con su cabello negro a medio peinar y sus ojos café claro, su complexión de un come libros lo traicionaba y eso verdaderamente no justificaba  para nada - según los observadores y rechazados - que tuviera de novia a la chica con quien todos querían estar.

 

-¿Escucharon que Mario se lastimó en las piscina? - preguntó Sofía

-¿Se lastimó?, ¿cómo? - preguntó Lucas mientras Carlos miraba y esperaba a que la rubia respondiera

-Estaba practicando los clavados, en realidad no sé de qué altura saltó, pero si supe que en algún momento perdió la concentración y al parecer por eso hizo el clavado mal, dicen que no lo desarrolló a tiempo y cayó mal y se lastimó...

-¡Pero ya estoy bien! - Ese era Mario, era el más alto de los cinco, era bastante atlético, su piel estaba bronceada por el sol y el cloro, su corto y castaño cabello también estaba algo dañado por el agua de la piscina. -No fue tan grave como dicen por ahí

-¿Así que tu cabeza dura te salvó de nuevo?  -Bromeó Mario revolviéndole el cabello a su amigo -¿Te dolió?

-Me sacó el aire, ese fue un panzazo increíble y todo porque un tipo de tercer año no le quitaba las manos de encima a mí Lucy, no se me ocurrió otra manera de bajar para ponerlo en su lugar que tirándome de clavado, aun cuando en eso soy un principiante, pero créanme cuando me recuperé nadé como un delfín hasta la orilla y le propiné un par de golpes al pasado ese. Tocando a mi Lucy de esa manera, el estúpido pensó que se saldría con la suya.

-Supuse que era algo como eso -Lucas suspiró aliviado y todos rieron pues también supusieron lo mismo

 

 

Los amigos siguieron charlando acerca de las cosas que habían hecho el fin de semana  y también - aunque poco les gustaba -  hablaron de la tonelada de deberes que les habían asignado. Mientras caminaban y platicaban de manera demasiada bulliciosa, un chico medio regordete de cabello desarreglado, ondulado color castaño medio y unos ojos color café, los esperaba en la entrada del colegio.

 

-Hola Luis -Saludó Lucas - Tan temprano como siempre - Le dio unas palmaditas a la espalda de su amigo mientras los demás lo saludaban, Kevin se despidió de Sofía con un beso cuando a los lejos divisó a uno de sus amigos.

-Luis, por lo que más quieras, préstame la tarea de inglés - Suplicaba Carlos pues esa era la materia que más se le dificultaba, incluso más que matemáticas

-Sí, sí -Suspiró Luis pues no era la primera vez que Carlos le pedía algo como eso - Para eso estamos lo amigos

-Te quiero tanto -El pelinegro abrazó a su regordete amigo sólo para recibir un jalón de orejas de Karla, la novia del chico a quien estaba abrazando

-Deja a mi novio quieres... -Karla era una pelirroja bastante amigable, era delgada y usaba anteojos, tenía quince años. Esa era otra relación que la gente no se explicaba

-Tan acaramelados como siempre... ¡Guacala!

-¿De qué te quejas?,  eres igual -Lucas tomó a Mario del brazo  la haló para llevarlo al salón, porque ya hablando en serio a veces, ni él mismo era capaz de soportar las escenitas de amor entre Luis y Karla.

 

El transcurso del día fue bastante normal y sin ningún incidente. Como siempre. Todo se había desarrollado de la manera en que generalmente lo  hacía.

Al terminar el día escolar, los chicos se tenían que reunir afuera del instituto, aunque habían dicho que iba a ser una salida casual para ir a comer y ver una película, a Lucas no le parecía nada de eso, porque todos iban acompañados por sus novias y él era el único que estaba solo, sabía de antemano que nada de eso le causaría gracia, no quería estar en medio de un gran grupo de enamorados cuando para él no había nada. Eso hizo que replanteara sus prioridades, y aunque no quería distracciones porque tenía que esforzarse mucho para mantener le beca, también sabía que era necesario o más bien que ya era hora de que se consiguiera una novia.

Sentado en la acera afuera del colegio comenzó a pensar en las posibles candidatas, pero en realidad sólo había una, Cecilia. La chica era mayor que él por un año, estaba en tercer curso y era una come libros, fue así como la conoció, mientras leía un libro en la biblioteca, como Lucas tenía la costumbre de internarse en la biblioteca antes de los exámenes importantes era obvio que tarde o temprano se tendrían que topar y así sucedió. Y para Lucas fue casi amor a primera vista, aunque pensó en un inicio que no era más que un simple y platónico amor ahora en realidad se estaba replanteando si valía la pena arriesgar la poca amistad que había entre ellos, confesándosele.

 "¿En verdad valdría la pena?" Se preguntó en silencio mientras veía como Luis y Karla se le acercaba. Recordó en ese momento que Cecilia y Karla eran primas y que no estaría mal preguntarle algunas cosillas acerca de ella, de paso podría conseguir información relevante para reducir su grado de incertidumbre, no quería arriesgarse demasiado.

 

-Ella no es como yo - contestó fríamente Karla cuando Lucas le preguntó si Cecilia estaba saliendo con alguien y si no qué tipo de personas le gustaban

-¿Cómo que no es como tú? - preguntó Lucas que no supo cómo interpretar la respuesta de  la pelirroja

-No me lo tomes a mal, pero al parecer salir con chicos no es algo en lo que esté muy interesada, ella prefiere su mundo de letras, tú más que nadie debes saberlo, lo único que hace es leer, leer y de paso también escribir

-Supuse que era imposible - suspiró el rubio apesarado

-Igual no te ayudaría sabiendo que lo haces porque eres el único de tus amigos que no tiene novia, sí sólo es por eso, claro que no te ayudaría, pero si en serio te gusta, eso ya es asunto aparte

-En serio me gusta - susurró Lucas sonrojándose - Es inteligente y a la vez muy linda

-Bueno, bueno, ya veré qué puedo hacer pero no prometo mucho ¿de acuerdo?

-Gracias...

 

La pelirroja tomó en celular de su mochila y después de haberlo encendido llamó a su prima para invitarla a salir. Le costó un poco convencerla pero a los pocos minutos ya estaba en frente de ellos algo agitada porque la distancia entre la entrada del colegio y la biblioteca era bastante.

Al verla, Lucas casi se queda sin aliento, ahora que se atrevía a verla con otros ojos no pudo evitar sentirse nervioso. Cecilia era de su misma estatura, era delgada y de cuerpo esbelto, tenía el cabello largo hasta la cintura de un rubio bastante claro, casi cenizo y unos ojos negros profundos y calculadores, que a pesar de estar oculto detrás de unos anteojos sabían cómo intimidarlo.

La chica se sentó al lado de Lucas con el debido cuidado pues usaba falda y comenzó a platicar con él, ya estaban acostumbrados a charlas acerca de libros pero Lucas supo en ese momento que sí quería avanzar aunque fuera sólo un poquito tendría que proponer otros temas de conversación.

Y casi estuvo a punto de hacerlo pero los demás chicos se presentaron con sus respectivas citas: Mario  con Lucy, Carlos con Tara, Sofía con Kevin, y los que ya estaba ahí, Luis con Karla y él con Cecilia. Un grupo grande sin duda. Intercambiaron unas cuantas palabras hasta que lograron ponerse de acuerdo, irían a comer pizza al centro y después irían a ver una película de terror que hacía poco había sido estrenada.

 

Cada quien caminaba con su respectiva pareja, lo que hacía que Lucas y Cecilia se sintiera algo incómodos, después de todo ellos ni siquiera eran amigos en toda la extensión de la palabra. Sólo platicaban de cuando en cuando, cuando se encontraban en la biblioteca y casi siempre había sido breve.

 

Llegaron a la pizzería en donde ordenaron. Después de comer se dirigieron al cine. Todo marchaba bien, todos estaban muy animados y poco a poco parecía una simple salida entre amigos y no entre enamorados, el ambiente estaba mucho más relajado y todos platicaban con todos. Eso hizo que tanto Cecilia como Lucas se relajaran después de haber estado largo rato sintiéndose bastante fuera de lugar.

 

Fue en ese momento que Lucas  hizo algo que cambiaría por completo el curso de sus días.

 

El colegio prohibía estrictamente que los alumnos anduvieran cargando sus celulares; habían letreros en todos lados para ayudarles a recordar a los estudiantes de que esos molestos y bulliciosos aparatos estaban prohibidos, así que los estudiantes los apagaban o los ponían en modo silencioso porque por curiosidades de la vida, la mayoría de los maestros habían desarrollado la habilidad de escuchar cuando los teléfonos vibraban. Lucas recordó que tenía su teléfono apagado, sabía que de nada le serviría encenderlo pues tenía a todos sus amigos en frente de él, ¿quién podría hablarle?, pero igual se detuvo un momento, buscó el aparato en su mochila y lo encendió.

 

"11 Llamadas perdidas"

"7 Mensajes nuevos recibidos de: Laura"

 

Una ventanita se había abierto casi instantáneamente desplegando ese mensaje. No tenía la menor idea de qué era pero igual se dispuso a leerlos mientras caminaba.

 

1: "Ricitos, ¿dónde estás?"

2: "Necesito un favor"

3: "Necesito decirle a Lucía que no podré llegar, ¿puedes ir por mí?"

4: "Ricitos contéstame"

5: "¿Me harías ese favor? ¡Contéstame!"

6: "¡Ricitos! Sabes que Lucía tiene dañado el celular ¡Contéstame!"

7: Si quedo mal con Lucía será tú culpa. Mal hermano. Se supone que nos encontraríamos en un café "L'Ciel" del centro, sólo necesito que te disculpes por mí. Sí no vas te haré la vida imposible. Bye."

 

Ese último mensaje hizo que la piel de Lucas se erizara, más que nadie sabía lo que se sentía cuando su hermana se molestaba y no era nada bueno. Y también sabía que sus amigos no se tomarían de buena manera el hecho de que los dejara plantados, sobre todo Karla quien se había tomado la molestia de invitar a su prima.

 

-Chicos, surgió algo, tengo que irme...

-Está bien, no hay problema - contestaron casi todos al mismo tiempo, excepto Karla y Cecilia

-Lo siento, los veré luego

 

Lucas estaba algo dolido porque pensó que sus amigos se opondrían a su súbita despedida, pero notó que poco les importaba.

 

Corrió hasta la dirección que Laura le había especificado, por suerte estaba cerca así que después de unos cuantos cruces llego hasta el café L'Ciel. Tomó aire y se introdujo dentro del lugar. Quedó viendo en todas direcciones en busca de su hermana pero no la veía por ningún lado. De repente sintió que alguien lo tomaba por el hombro, asustado se volteó rápidamente.

 

-Calma, calma, soy yo

 -¿Kenny?

-Sí, vamos, estamos por aquí

 

Sin preguntar más, Lucas siguió a Kenny el novio de su hermana Lucía. Kenny siempre se comportaba de manera amable con él, se podría decir que eran amigos pero más que amistad lo que Lucas sentía por él era admiración. Kenny era el chico que cumplía con sus expectativas de universitario "cool", era alto, inteligente, estudioso, no era para nada presumido, era muy guapo y atractivo y tenía los ojos verdes más precioso que jamás había visto, esperaba que él y su hermana se casaran porque tenía la seguridad de que eso lo convertiría en el tío de los seres más hermosos del planeta.

 

Lucas tomó asiento después de que Kenny se lo pidiera, trató de recuperar el aliento y cuando se disponía a excusar a Laura algo acaparó su atención. En frente de él y al lado de su hermana, estaba un joven de apariencia algo tosca, de ojos color miel bastante parecido a los suyos, de cabello castaño claro y piel blanca, de complexión atlética y tez semi bronceada. Ante los ojos de Lucas estaba otra persona que cubría sus expectativas de universitario "cool", le pareció que esa persona era muy atractiva y enigmática. En él surgió el deseo de conocer más a esa persona.

 

-Laura no podrá venir - Dijo Lucas al fin después de haberse recuperado de lo que él consideró la impresión de su vida -No me dijo porque sólo me pidió que la disculpara y ya sabes que soy malo inventando excusas

-No te preocupes ricitos, ya me lo esperaba - Dijo Lucía mientras revolvía los rubios  y rizados cabellos de su hermano quien protestó ante tal muestra de cariño silenciosamente. - ¿Quieres algo?

-Un café helado

-Kenny por favor pide un café helado para Lucas

-Claro cielo, espera un momento - El universitario se paró y se dirigió a la barra para ordenar el café

-Lo siento mucho Samy, esa niña no vendrá

-Descuida...  - Cuando la voz del joven llegó a los oídos de Lucas  le ocasionó un estremecimiento bastante parecido al que había sentido esa mañana cuando le tocó bañarse con agua fría, pero fue ligeramente diferente porque este fue cálido y hizo que su cuerpo vibrara de una manera bastante placentera, la voz de ese joven era bastante varonil pero también cálida y tranquilizante, muy armoniosa.

-Es mi culpa, debí suponer que esto pasaría - suspiró algo avergonzada la chica quien se había matado tratando de convencer a su novio para que a la vez este, convenciera a su amigo para que salieran esa tarde.

 

Todo había sido plan de Kenny que pensó que era buena idea conseguirle una novia a su mejor amigo pero cuando Lucía se lo propuso no lo consideró buena idea ya que Laura aun estaba en el colegio y él quería que su amigo saliera con una chica algo más experimentada.

 

-No importa Lucía, no hay problema.

-Mi hermana puede ser tan malcriada... Pero bueno...  Samy déjame presentarte a mi hermanito Lucas, Lucas él es Samuel, un amigo y el mejor amigo de Kenny

-Mucho gusto - Samuel extendió su mano

-Hola... - Lucas la tomó y en el momento en que ambos hicieron contacto sintió un escalofrío algo peculiar, sin querer Lucas se había ruborizado, Samuel se dio cuenta de ello pero no dijo nada, sólo sonrió  prolongó unos segundos más la estrechada de manos. - Ahora entiendo porque te llaman ricitos - Lucas hizo un puchero, el joven no podría ser muy "cool" sí sólo se fijaba en la apariencia personal de las personas, pero con su cabello ¿cómo podría culparlo por ser lo primero en notar? - ¿Dije algo malo? - Preguntó Samuel pues vio que la mirada que le ofrecía el menor no era para nada amigable

-Discúlpalo - Habló Lucía - Es bastante susceptible cuando se trata de su cabello. Lucas, ¡Ya deja de ser tan infantil! - La universitaria reprochó el comportamiento de su hermano propinándole un doloroso pellizco en el brazo

-¡Auch!, ¡Hermana! No tenías porque hacer eso - Lucas se molestó ¿Qué había hecho mal?

-Es para que aprendas a comportarte. -Bufó la chica - Siempre es lo mismo contigo, sólo es que se mencione tú cabello para que te pongas como un perro rabioso

-Pero sí no he hecho nada - Se defendió el menor

-No es necesario, ¡lo pensaste!

 

Samuel se sentía algo incomodo, pero sobre todo excluido mientras veía como los dos hermanos peleaban. La verdad toda la situación le había resultado curiosa desde el principio. Su amigo lo había involucrado en una situación bastante comprometedora y todo porque le había confesado al fin - después de más de 12 años de amistad - que era homosexual. Kenny no se lo tomó de mala manera, o eso fue lo que parecía al principio, pero cuando Samuel supo de que su amigo estaba tratando de emparejarlo con cualquier chica que se le cruzara, se percató de que Kenny estaba en una especie de etapa de negación, sino, ¿cómo explicaba que su mejor amigo tratara de conseguirle una novia aun cuando le había dicho que las mujeres no le gustaban de esa manera?

 

Terminó aceptando la propuesta simplemente por cortesía, pero bien sabía que era necesaria otra charla con su amigo que parecía bastante confundido.

 

-¡Dame dinero para cortarme el cabello! - Le ordenó Lucas a su hermana - No soportaré una burla más acerca de mi cabello

-¡No te daré nada! - Gritó furiosa la chica sin importarle el alboroto que estaban armando en el establecimiento - Ya estás grandecito como para andar armando berrinche sólo porque no te gusta tú cabello

-Dices que estoy grandecito, pero con este cabello no se nota, quiero que dejen de decirme ricitos ¡es vergonzoso!, no es porque parezca niña, no parezco niña, antes si pero ahora no, soy hombre, ¡los hombre no deberían tener este tipo de cabello!

 

Lucas había alcanzado su límite, ya era suficiente que en la escuela le dijeran "ricitos" pero ahora sabía que no seguiría siendo capaz de soportarlo, y mucho menos cuando en su propia casa lo llamaban de la misma manera. El adolescente pensó que había sido un tremendo desperdició haberle hecho caso a Laura, si se hubiera quedado con sus amigos - los únicos que lo trataban con respeto - en ese preciso momento podría estar besando a Cecilia o por lo menos le hubiera tomado la mano mientras veían la película en el cine, él había propuesto esa película y había sido el que se la había perdido. ¡Qué injusto!

 

-Siempre, siempre, siempre, lo primero que las personas ven de mí es mi cabello, ¡odio eso! - Lagrimas comenzaron a brotar de los ojos miel de Lucas, fue hasta ese entonces que su hermana verdaderamente comprendió el poco aprecio que sentía Lucas hacía su propia apariencia física.

-No es para que te pongas así - Lucía habló con una tono bastante maternal con la intención de calmar un poco a su hermano. La atención de todos los presentes estaba puesta sobre ellos y aunque eso no le importaba sabía que ya era hora de ponerle un alto a la situación -

-Entonces dame dinero para cortarme el cabello, o por lo menos ajusta lo que me falta, creo que tengo...

-No te ajustaré nada, si quieres cortarte el cabello pídele dinero a mamá o ahorra, no me pidas a mí, no e debo nada

-¡Bien!, como quieras... ¡Adiós!

-¡Espera! - Lucas se paralizó cuando escuchó la voz de Samuel pidiendo que se detuviera pero se impactó aun más cuando sintió como el joven le tomaba la mano - Todo esto ha sido mi culpa así que déjame tomar la responsabilidad

-No es tú culpa - Dijo Lucía

-Sí la es. Si yo no hubiera hecho ese comentario tu hermanito no se hubiera molestado tanto - La chica lo quedó viendo algo dudosa- Me encargaré de todo no te preocupes, no le pasará nada déjalo en mis manos

-Como sea.

 

A Lucas no le quedó tiempo para procesar bien las cosas, simplemente se dejaba guiar por el joven que lo llevaba tomado de la mano y que a pesar de ya haberse alejado del café aun no evidenciaba querer soltársela.

No era que le molestara que Samuel lo llevara de la mano de la misma manera que hacían los adultos cuando les ayudaban a cruzar la calle a los niños, pero sabía muy bien que de alguna manera, el que ellos caminaran tomados de la mano en pleno centro de la ciudad era algo que llamaba mucho la atención y que no era algo precisamente normal. Pero en serio no le molestaba, incluso se sentía agradable aun cuando las manos de ambos ya comenzaban a sudar debido al prolongado contacto.

 

Parecían que aun no eran las cinco de la tarde, el día aun se negaba a desaparecer pero al mismo tiempo parecía que todo el mundo se preparaba para entrar de lleno a la vida nocturna. Los bares comenzaban a llenarse al igual que los restaurantes familiares. Transitando por las calles aun se podían ver a varios estudiantes luciendo sus coloridos uniformes. Lucas se preguntó si para esa hora sus amigos ya habrían salido de ver la película y de ser así, se preguntó que podrían estar haciendo.

 

"Que suertudos ellos que tienen novia" Suspiró algo apesarado. Sabía que después de eso Karla no lo volvería a ayudar para conquistar a Cecilia. Había perdido a un aliado valioso pero aun así esperaba que entre él y la prima de la pelirroja surgiera algo y entre más parecido fuera a un noviazgo, mejor.

 

Cuando Lucas aterrizó de vuelta a la realidad se percató de que aun seguía caminando y peor aún, que se encontraba en una zona por la cual nunca había transitado.

 

-Ya llegamos

-¿Dónde...?

-Dijiste que te querías cortar el cabello, ¿no es así?

-Sí pero...

-¿Ya no quieres?

-No es eso, pero...

-¿Qué sucede?

-No es necesario que usted lo pague, vendré mañana después de pedirle dinero a mamá

-Entonces tómalo como un préstamo y mañana me pagas

-No es necesario, en serio

-Odias tú cabello, ¿no es así?, ¿así que no crees que es mejor que te lo cortes ahora? ¿o es qué en serio ya no quieres?

-Sí lo odio pero...

-¿Te acobardaste?

-¡No!

-¿Entonces...?

-¡Me lo cortaré! - Afirmó Lucas con fuerza aunque no estaba muy seguro de eso.

 

El joven se sentía confundido, molesto y cansado, pero sobre todas esas sensaciones estaba un extraño cosquilleo en su estómago y el ligero ardor en sus mejillas. Samuel lo intimidaba de una manera desconocida para él. A tal punto que sin saber por qué le atribuyo el nerviosismo que sentía a la presencia y cautivante voz de ese joven, el amigo del novio de su hermana.

 

Continuará...

Notas finales:

Espero que lees haya gustado y sí así fue haganmelo saber con un comentario ¿Sí?

Gracias por leer y la historia ya irá avanzando.

Hasta luego (-_-)/

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