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Detrás del origen por Leila Bielefeld

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Notas del capitulo:

Este es mi primer fic yaoi, espero y sea de su agrado.

Kyou Kara Maou no me pertenece. aunque unos personajes son de mi creación, el resto son de Temarai Matsumoto y Tomo Takabayashi.

 

Dos meses habían pasado desde que su majestad, el vigésimo séptimo maou Yuuri Shibuya había recuperado sus poderes, la vida volvió a ser la misma, claro, en lo que cabe, desde la partida de Yuuri a la tierra, Shin Makoku había entrado en un periodo de paz, los acuerdos de alianza con los países humanos que se habían formado, día a día se fortalecían más, todo llevaba un buen curso, pero nadie imagino que esta paz y tranquilidad sería, aquella que se vive antes de la tormenta…

 

El sol hacia acto de presencia como cada día, iluminando la vida de todos aquellos que habitaban en el reino, la jornada diaria comenzaba, en los puerto, miles de hombres se movían de un lado a otro, con cientos de cajas con productos de otras tierras, otros más, listos para comenzar con la pesca de cada día, pequeños puestos comenzaban a inundar las calles del pueblo, el olor a comida invadía el ambiente, acompañado de todos aquellos que recibían el día de la mejor manera que podían, trabajando.

 

Mientras tanto, en la inmensidad de la habitación real, una persona comenzaba a abrir sus ojos perezosamente, dejando ver aquellas esmeraldas brillantes y expresivas, aquella esbelta y delicada silueta se removía entre las sabanas que cubrían su cuerpo, aun se sentía cansado, pues apenas la noche anterior había regresado de una misión en las fronteras del país, no era nada grave solo algo rutinario para asegurar que no existieran conflictos entre las personas, aun a pesar de ser algo común, no podía dejar de actuar como lo que era, un soldado al servicio de la corona.

 

Odiaba levantarse temprano, era una de las cosas que más trabajo le costaba hacer, pero por alguna razón, el sueños había desaparecido, dispuesto a comenzar con su día, Wolfram se levantó de la mullida cama y se dispuso a cambiarse, ya listo con su traje azul, salió de la habitación en dirección a la oficina de su hermano mayor para saber si tenía alguna noticia de su prometido, ya hace algunos días que el moreno se había ido y aun no regresaba, sabía que no debía preocuparse, que estaría bien, después de todo, estaba con su familia pero pese a eso, no podía negar que lo extrañaba, que no importaba cuantas veces le gritase debilucho, enclenque o infiel, sabía que aquel chico de ojos obscuros sería incapaz de dañarlo.

 

Como si algo o alguien hubiese leído sus pensamientos, mientras iba a mitad de pasillo, se escuchó la voz de un soldado anunciando el regreso del rey, rápidamente cambio el rumbo de sus pasos y los dirigió al establo dispuesto a partir al templo de Shinou para recibir a su prometido, al llegar a aquel lugar se encontró con sus dos hermanos y el consejero real, tal parecía que no era el único ansioso por la llegada del chico.

 

-Hermano, ¿también iras a recibir a Yuuri?- preguntó el rubio extrañado de que el mayor los acompañara, normalmente los únicos que recibían al maou eran, Conrad, Gunter y él.

 

-Necesito hablar con su santidad el gran sabio- contesto mientras comenzaba a marchar rumbo al templo.

 

Después de algunos minutos, todos se encontraban frente aquella fuente de aguas cristalinas por la cual el joven rey normalmente se transportaba, como era costumbre, en medio de ella, un inmenso remolino comenzó a formarse dejando ver dos cabelleras obscuras, al fin el soberano de esas tierras hacia acto de presencia junto al que un día fue conocido como el mejor estratega del reino.

 

-Ya volvimos- anuncio el moreno mientras salía del agua acompañado de su amigo.

 

-¡oh majestad! No sabe cuánta falta nos ha hecho, el castillo no es el mismo sin usted, su sola presencia ilumina cada rincón de este reino- como siempre, el consejero real, daba su tendido discurso de halagos al rey, mientras el resto de las personas que se encontraban en el lugar sonreían ante aquella escena típica del peli-lila.

 

-Tu maldito enclenque, donde rayos has estado todo este tiempo, como te atreves a irte así como así dejando solos a tu hija y a tu prometido, de seguro te la has pasado coqueteando en tu mundo ¿no es así?- comenzó a gritar el rubio mientras zarangueaba a su prometido de un lado a otro.

 

-También me da gusto verte Wolfram- dijo el chico tratando de calmar la situación.

 

-No se preocupe, Von Bielefeld, en esta ocasión Shibuya se ha estado portando bien- comentó el gran sabio con una sonrisa en el rostro.

 

-¿¡CÓMO QUE ESTA VEZ!? Entonces si me has estado engañando maldito infiel- la situación siguió de esa forma hasta que Murata noto la mirada inquietante del general posada en su persona, al girar su rostro y darle la cara, supo que tenía algo que decirle y por su semblante, debía ser algo de suma importancia, sobre todo, para que aquel hombre se haya tomado las molestias de ir a recibirlos.

 

-Majestad, lo mejor será que cambie sus ropas o pescara un resfriado- Conrad se acercó hasta su ahijado y con su mano, le mostró uno de los pasillos como una señal de que entre más rápido mejor.

 

-Es Yuuri, recuerda que tú me diste el nombre- comento el chico con una sonrisa, mientras se encaminaba en la dirección que le habían señalado junto con su prometido.

 

-Sí, Yuuri- todos tomaron el mismo recorrido, a excepción de dos personas que no se movieron de su lugar.

 

-Si ha venido hasta aquí debe de ser por algo, ¿verdad? Lord Von Voltaire- el chico comenzó a caminar en dirección contraria que los demás haciendo un ademan con la mano para que el otro hombre lo siguiera, después de algunos minutos caminando por los pasillos del templo, Murata entro a una habitación a cambiar sus mojadas ropas mientras le indicaba a el general que lo esperara en una pequeña biblioteca que estaba más adelante.

 

Tras darle las indicaciones pertinente al hombre, entro al cuarto y comenzó a vestirse con su típico traje negro con algunos bordados dorados, se imaginaba que la presencia del mayor de los hijos de la ex maou se debería a algo, pero ¿a qué?, no creía que fueran por problemas de índole político o algo parecido, sin embargo, la mirada y gestos que el hombre le había mostrado, dejaban ver que algo le preocupaba, sin más que hacer, salió del lugar y camino hasta estar frente a una enorme puerta de roble, con una perilla en color plata, lentamente comenzó a abrirla, dejando ver a quien estaba dentro de aquel sitio.

 

Gwendal se encontraba sentado en una de las sillas que había en aquella mesa que se encontraba en la mitad de la habitación, alzó la mirada al escuchar el rechinar de la puerta, cruzando así, miradas con aquel joven, el gran sabio se encamino hasta donde se encontraba su acompañante y tomo asiento de igual forma quedando así, ambos frente a frente.

 

-¿Y bien? Dígame Lord Von Voltaire, ¿en qué le puedo ayudar?- dijo el chico mientras se recargaba en la silla y dirigía su mirada a la persona frente a él.

 

El hombre lo observo por un tiempo, no estaba seguro de que lo que le iba a preguntar realmente fuera de gran importancia, pero en caso de que todo fuera cierto y sus inquietudes se cumplieran, el mundo enfrentaría una amenaza más grande que la del mismo Shoushou, dirigió sus manos hacia el interior de su saco verde y de él, una libreta vieja de cuero, comenzó a salir hasta que la puso en el centro de la mesa, por un momento el gran sabio no sabía que tenía que ver ese viejo trozo de papel con las preocupaciones del general, hasta que noto que en la parte de enfrente, resaltaba el nombre de Yannick bordado en hilos dorados y como si algo en su mente hubiera reaccionado ante ese nombre, miles de imagines comenzaron a invadir su cabeza, las cuales reconoció como la vida de una de sus reencarnaciones pasadas, esta reencarnación había sido un distinguido mercader de las costas del país, por las visiones que se le mostraban, había muerto en una emboscada.

 

-Por el gesto que ha hecho puedo decir que la ha reconocido, seré breve, hace un mes, cuando recién usted y su majestad volvieron a la tierra, escuche de que Jenus tenía un laboratorio el cual usted había visitado, como una forma de asegurarme de que ya no hubiera más sorpresas, mande a investigar el lugar y de entre todas las cosas que había, esto fue lo que más llamo nuestra atención- termino de decir Gwendal con voz firme y segura, Murata tomo el cuadernillo, lo observo algunos instantes antes de comenzar a hojearlo, por lo que leía, no eran más que simples anotaciones, una bitácora o mejor dicho un diario,  tenía algunas investigaciones y otras cosas más que eran irrelevantes para él, lo único que lo desconcertó fue el hecho de que Jenus tu hubiera logrado obtener aquel libro, ¿para qué le serviría? Al final de cuentas no eran más que simples investigaciones de aquella época.

 

-No comprendo que puede inquietarlo de esa forma, solo son observaciones y pensamientos de mi vida pasa ¿En qué podría afectarnos?- dijo el chico sin entender muy bien al punto al que quería llegar aquel hombre.

 

-Eso mismo pensé, hasta que leí las últimas hojas- el pelinegro comenzó a pasar hoja tras hoja hasta que llego a una que llamo su atención, en letras grandes y bien remarcadas se leía “Ser de tinieblas”, rápidamente leyó el resto de las hojas, no era nada claro, parecían solo ideas al aire, no se especificaba nada, tal parecía una leyenda en la cual se relataba, que Shoushou no era más que la consecuencia de un hechizo mal formado, por un ser que se dejó corromper por la oscuridad misma, por un momento comenzó a inquietarse hasta que en la última hoja, en una de las esquinas, encontró una pequeña nota escrita por su reencarnación, “No sé cuánto tiempo haya pasado desde el día que Shinou me conto ese relato, años, décadas, siglos, no lo sé, sin embargo y a pesar de no recordar la historia tal cual se me dijo, el pensar en un ser más poderoso que aquel que habita en las cajas, es algo que podría llegar a destruir este mundo, pero al final una leyenda es y así seguirá…”

Notas finales:

¿Qué les parecio?  ojala y les haya gustado.

Espero sus Reviews.


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