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Lo opuesto al amor por zandaleesol

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Título: Lo opuesto al amor

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son de propiedad de J.K. Rowling. No percibo ningún beneficio económico.

Pareja: Harry/Draco

Clasificación: R

Advertencia: Esta historia es un AU.



Capítulo 2. Nace la atracción


Blaise estaba tan agradecido con la gentileza de los habitantes de la ciudad que también quiso organizar un baile en Netherfield para retribuir a sus amables vecinos. Daphne y Astoria hicieron lo posible por disuadirlo de tal idea, pues solo de pensar en estar rodeadas otra vez por tanta gente sin clase las ponía mal, pero Theo y Draco como siempre apoyaron la decisión de Blaise y ellas no tuvieron más remedio que fingir que estaban encantadas y por supuesto que ayudaron en los preparativos. En cosa de un mes todo estuvo listo y se enviaron las invitaciones.


~**~


La familia Weasley estaba bastante asombrada de recibir invitación para el baile que se llevaría a cabo en Netherfield Park. Ginny se sentía encantada, tendría la oportunidad de bailar que era una de las cosas que más le gustaba hacer. Eso sí esta vez no fantaseó con la idea de llamar la atención del señor Zabini, pues estaba claro que si la primera vez que la vio no mostró emoción mucho menos sucedería ahora. Aunque la chica aún no entendía porque ese joven había preferido bailar con su hermano Ron antes que con ella.


-¿Crees que te pida bailar otra vez? -preguntó Harry aquella noche mientras se preparaban para dormir.

-Supongo que hablas del señor Zabini.

-Claro, de quien más.

-Hmm… no.

-Pero envió invitación.

-Y eso qué. Invitó a mucha gente según dijo papá.

-Sí, es cierto -admitió Harry -¿Y si te pide bailar otra vez?

-Pues le diré que sí, es un baile ¿no?

-Claro -respondió Harry y miró con atención al pelirrojo -. Nunca me dijiste que te pareció el señor Zabini.

-No hay nada que decir Harry, es un joven como cualquier otro.

-¿Entonces te es indiferente?

-No he dicho eso.

-¿Te gusta?

-Claro, como me gusta mucha gente.


Harry asintió en silencio. Conocía a Ron de toda la vida, era su hermano, pero aun así le costaba mucho dilucidar los sentimientos del chico. Ron era extremadamente reservado con sus emociones.


~**~


La noche del baile en Netherfield, Harry le prestó más atención a Ron, pretendía saber si el joven pelirrojo estaba más emocionado o nervioso de lo habitual, pero no logró aclarar nada. Tal vez el único detalle que podía darle luces con respecto a los sentimientos de Ron, era que esa noche se había esmerado como nunca con su atuendo. Pero en realidad aquello tampoco era concluyente, pues se podía pensar que el pelirrojo quería estar acorde con el sitio al que se dirigían, después de todo, Netherfield Park era la mansión más elegante de la ciudad y sus nuevos habitantes muy acaudalados.


~**~


De pronto mientras desfilaban hacia la entrada de la mansión, Harry se sintió un poco inquieto. Deberían saludar al dueño de casa y de seguro que estaría en compañía de Draco Malfoy, el rubio que no se despegaba de su lado. El moreno le había visto de lejos varias veces por la ciudad, había hecho todo lo posible por no cruzarse con él, había dado tales muestras de arrogancia que de seguro el rubio miraría a otro lado con tal de no tener que responder un saludo suyo.


Sintió alegría cuando vio que al pie de la escalera Blaise Zabini se encontraba acompañado por su amigo Theodore Nott y la esposa de éste, Daphne. Fue un verdadero alivio para el joven de ojos esmeraldas.


Cuando Blaise vio acercarse a la familia Weasley, pareció más animado. El señor y la señora Weasley avanzaron seguidos solo por cuatro de sus hijos, los otros cuatro estaban fuera de la ciudad.


Harry puso especial atención al momento del saludo entre Blaise Zabini y Ron. El primero sonrió con amabilidad, pero además su mirada reflejó cierta admiración por Ron, el pelirrojo por segunda vez, enrojeció levemente al encontrarse con los ojos oscuros de Blaise.


~**~


La familia Weasley no contaba con muchos recursos. En general todos ellos eran muy centrados, con una clara idea de cuál era su valor social. La única excepción era Percy. Era muy engreído, se consideraba muy superior a todos sus hermanos, pero disfrazaba aquello. Tampoco había pasado inadvertida para él, la mirada entre su hermano Ron y el señor Zabini. Aun no comprendía porque no resultó ser elegido para aquel primer baile. Esperaba esa noche ser preferido en lugar de Ron.


Sin embargo a Percy le tocó decepcionarse otra vez. Fue Ron el elegido para abrir el baile junto al anfitrión. Esto provocó muchos murmullos. Harry notó al rubio amigo del señor Zabini, preocupado. Permaneció junto a la pared observando a su hermano. Ron se veía feliz, muy feliz. Sin querer sus ojos se desviaron de la pareja que formaba con Zabini y se posaron en el rubio que a su vez también le observaba. Una sensación extraña le recorrió. Draco Malfoy era muy atractivo como para no inquietarse. El rubio desde el otro lado del salón inclinó la cabeza a modo de saludo y Harry le imitó. Después de eso el joven Malfoy volvió el rostro dispuesto a no darle más atención que la que dictaba la buena educación. Harry hizo lo mismo.


~**~


Draco no era asiduo al baile, pero decidió invitar a Astoria, pues no se vería bien no bailar siendo que era amigo del anfitrión. La joven Greengrass aceptó encantada, estaba deseosa de ser admirada, tanto por su belleza como por su lujoso vestido, que por supuesto eclipsaba al de cualquier otra mujer presente en el baile, incluida su hermana Daphne.


Ese último mes sentía que su inclinación hacia Draco había aumentado. El rubio era tan atractivo, tan inteligente, era el hombre perfecto en todos los sentidos. Y aunque su hermana insistiera en que Draco a la hora de desposarse preferiría a un hombre a una chica, ella no cejaría en su empeño de conquistarlo.


~**~


Después de bailar dos veces seguidas con Ron, Blaise le invitó a beber un refrigerio. El pelirrojo pese a su turbación aceptó. Hasta el momento solo habían bailado, esta sería la primera vez que hablarían realmente.


-No había tenido ocasión de preguntarle si le agrada la ciudad -dijo Ron intentando entablar conversación.

-Estoy encantado, tanto con el lugar como con su gente. Hacía mucho que no tenía el placer de tratar con personas tan amables. Jamás esperé un recibimiento tan afectuoso.

-La gente de aquí gusta de recibir cordialmente a nuevos vecinos.

-Han sido más que cordiales, extremadamente considerados.

-Tengo la impresión de que sus amigos no comparten su entusiasmo.

-Lo comparten absolutamente, es solo que son menos expresivos -aseguró Blaise que por supuesto notó la observadora mirada de Harry.


Se hizo un silencio.


-La vez anterior no tuvimos ocasión de conversar y perdone mi curiosidad, pero aquel joven de cabello negro es realmente su hermano, me disculpo si le parezco demasiado impertinente al preguntar.


Ron sonrió.


-Imagino que duda de nuestro parentesco porque Harry no se parece a ninguno de nosotros.

-Disculpe no he sido delicado… -comenzó Blaise.

-No… eh… quiero decir que no debe preocuparse, comprendo su extrañeza -dijo Ron -. En realidad entre Harry y yo no hay parentesco alguno. Se quedó huérfano con apenas un año de edad, mis padres lo adoptaron, tenemos la misma edad y le considero mi hermano, aunque no tenga mi sangre.

-Sin duda alguna su familia es muy especial.


Ron asintió con una sonrisa.


~**~


Draco pensó que había llegado el momento de rescatar a su amigo. Estaba dedicando toda su atención a ese pelirrojo y eso no era apropiado, daría lugar a comentarios. Dejó a Astoria en compañía de Theodore y Daphne y caminó hacia el lugar donde estaba Blaise. Harry que a su vez observaba a Ron, notó la clara intención de Draco Malfoy. Decidió que no dejaría a ese rubio arrogante menospreciar a Ron. Fue directamente hacia ellos y como estaba más cerca, llegó antes que Draco.


Blaise le acogió con una sonrisa cordial y sincera, cosa que agradó mucho a Harry.


-Espero que se esté divirtiendo señor Potter -dijo Blaise una vez que el moreno se encontró junto a Ron.

-Claro que sí, imposible no hacerlo en una fiesta tan extraordinaria -respondió Harry.

-Pero aún no le he visto bailar -agregó Blaise.

-Ah sí bueno… ya encontraré una pareja para hacerlo -contestó el de ojos esmeraldas.

-Quizá yo pueda conseguirle una -ofreció Blaise fijándose en Draco que llegaba a su lado -. Draco has llegado justo a tiempo.


Draco se preocupó con la última frase de su amigo. Presentía que ese «justo a tiempo» de Blaise con coincidía para nada con el suyo.


Harry experimentó pánico.


-Draco te presento al señor Ronald Weasley -dijo Blaise.


Draco miró al pelirrojo y sonrió con una inclinación de la cabeza.


-Encantando, Draco Malfoy -dijo el rubio.

-Un placer -respondió el pelirrojo inclinando la cabeza también.

-El señor Harry Potter, hermano adoptivo del señor Weasley -explicó Blaise sin abandonar su sonrisa y mirando primero a su amigo rubio y después a Harry.


Draco posó sus ojos en Harry. Por primera vez sus miradas se encontraron a escasos centímetros. El rubio no pudo evitar impresionarse con los ojos del moreno. No creía haber visto nunca ojos como esos. Esmeraldas.


Harry fue más consiente que nunca del atractivo del rubio. Ahora que le tenía enfrente podía admirar la perfección de sus facciones, pero fueron los ojos grises lo que más sorpresa le provocó.


-Un placer -dijo Draco e inclinó la cabeza agradeciendo el verse obligado a apartar sus ojos de los esmeraldas, porque esa mirada le provoca una sensación inexplicable.

-Encantado -respondió Harry con otra inclinación breve.


Blaise que conocía a su amigo de toda la vida, notó la tensión que se había apoderado de Draco. Aquello solo sucedía cuando el rubio se sentía vulnerable, cosa que no sucedía con frecuencia.


-El señor Potter no ha tenido oportunidad de bailar aun, estoy seguro de que si tú le pides un baile Draco, él aceptara encantado.


Fue Harry quien se puso tenso esta vez. No se creía capaz de estar cerca del rubio como lo exigiría un baile.


Para Draco la idea resultó nada atractiva, pero era un caballero y debía negarse del modo más educado que fuese posible, maldijo internamente a Blaise por meterlo en semejante embrollo.


-De seguro que sería una experiencia encantadora bailar con el señor Potter, pero me temo que ya estoy comprometido -dijo Draco.


Blaise se asombró bastante con la respuesta de su amigo, no esperaba que Draco fuese capaz de rechazar a Harry.


-No se preocupe, señor Malfoy-respondió Harry sin cohibirse en absoluto -, de seguro encontraré a alguien que no esté comprometido y que me resulte interesante como compañero de baile.


Draco parpadeó medio sorprendido, las palabras de Harry le parecieron del todo insolentes.


-Theodore necesita hablar contigo -dijo el rubio y luego agregó mirando apenas a Harry y Ron -, caballeros ha sido un placer.


Harry y Ron le saludaron al mismo tiempo.


Blaise miró especialmente a Ron.


-Espero señor Weasley que tengamos ocasión de conversar más extensamente.

-Será un honor señor Zabini -respondió Ron.


Draco dio la espalda y Blaise le siguió.


-Qué tipo más insoportable -dejó escapar Ron con dientes apretados.


Harry le miró sorprendido.


-Pensé que te agradaba.

-Me refiero al rubio, Harry, es tan arrogante.


Harry pensó que ese rubio no merecía su atención, así que olvidaría que existía.


-De eso nos dimos cuenta el primer día -dijo el moreno -, vamos, olvídalo no vale la pena ni siquiera pensar en ello.


~**~


-Realmente no entiendo que pretendías Blaise, me pusiste en un verdadero aprieto.

-Solo quería que conocieras al señor Potter.

-Yo no soy como tú Blaise, no me agrada la idea de bailar con desconocidos.

-Pues si hubieses aceptado bailar con él, ya no sería un desconocido.

-Muy gracioso.

-Mi intención era que te divirtieras, sé que con Astoria por muy hermosa que sea, no lo haces.

-Ah y supusiste que con ese señor Potter tendría más suerte. Es completamente diferente a nosotros.

-Claro que es diferente, y por lo mismo estoy seguro de que es más interesante que Astoria -insistió Blaise y luego agregó -¿Te fijaste en los impresionantes ojos que tiene?


Por supuesto que Draco se había fijado, imposible no hacerlo.


-Existen miles de personas en el mundo con los ojos verdes -dijo sin embargo, negándose a ceder.

-La verdad es que no recuerdo haber visto ojos de ese color esmeralda, muy asombrosos.


Draco experimentó una extraña incomodidad.


-Veo que te apasionaron los ojos del señor Potter -dijo Draco -, por un momento temí que hubieses caído rendido ante los encantadores ojos del señor Weasley.


Blaise sonrió.


-Creo que estoy en peligro de caer rendido por algo más que sus ojos -confesó Blaise -, toda su persona me parece sublime.

-Ten cuidado Blaise -dijo Draco con tono serio.

-Vamos Draco, no tiene nada de malo.

-Tiene todo de malo y lo sabes. Están muy por debajo de nosotros, en todos los sentidos.

-No seas tan prejuicioso Draco.

-No se trata de eso, solo me limito a ver la realidad ¿Es que no te has fijado en el resto de la familia? La hermana pequeña es una chica bastante peculiar, el otro hermano es un fatuo que presume de ser muy importante y el resto, ya has oído lo que se cuenta de los dos mayores y los gemelos que les siguen. Aunque el señor Weasley y su hermano adoptivo sean muy superiores a su familia, eso no es suficiente.


A Blaise no le gustó el giro que tomaba la conversación.


-Tengo las cosas muy claras Draco, te lo aseguro.

-Eso espero Blaise, no me gustaría verte cometer un error que te trajese infelicidad el resto de tu vida.


~**~


Estaba a punto de amanecer y Blaise no había pegado un ojo. No podía dejar de pensar en las palabras de Draco. Su amigo le había manifestado claramente que no aprobaría nunca que se interesase por Ronald Weasley. El problema de Blaise era que después de bailar con el pelirrojo y conversar brevemente se sentía más inclinado hacia él. Deseaba conocerlo más íntimamente. Fantaseaba con la idea de besar esos labios, descubrir los secretos de su piel. Hasta las pecas de la nariz de Ronald Weasley le parecían adorables. Todo indicaba que estaba en serio peligro de enamorarse perdidamente de ese joven pelirrojo.


~**~


Draco a pesar de la noche larga y el cansancio que sentía, no lograba conciliar el sueño y pronto amanecería. De todas las cosas sucedidas durante esa larga noche de baile, lo más presente en su recuerdo era la mirada de Harry Potter. Esos ojos esmeraldas habían calado profundo en su alma y se odiaba por ello. Nunca antes le había sucedido algo semejante. Su personalidad fría le mantenía a cubierto de cualquier tropiezo romántico.


Harry Potter había respondido a su saludo con educación, pero sin mostrarse impresionado o excesivamente gentil como sucedía con la mayoría de las personas, que por lo general se intimidaban con su belleza, elegancia y el saberle poseedor de una renta anual que sobrepasaba las diez mil libras. Sí, había sido educado, pero casi indiferente y no se incomodó en absoluto cuando él rechazó la idea de bailar. Dejó en claro que su atención no le impresionaba ni tampoco le interesaba.


Podría ser que Harry Potter, a pesar de ser huérfano y pobre, tuviese un alto concepto de sí mismo y por esa razón no se impresionara ante la belleza, elegancia y riqueza de alguien como él. Nunca nadie perturbó el ánimo de Draco hasta el punto de quitarle el sueño y mucho menos alguien carente de importancia social. Se recriminó su vergonzosa debilidad.


~**~

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