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Aprendiendo a amar por aisaka-san

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Notas del fanfic:

Fanfic tambien disponible en Wattpad bajo la autoria de Taiga-Aisaka.san; en fanfiction bajo la autoria de taiga-kun

Notas del capitulo:

Comenzando un nuevo proyecto :) Disfruten!

 

 

El sol yacía majestuoso en aquella tarde después de que la lluvia arreciara toda la mañana, el cielo ahora despejado se reflejaba en los charcos de la ciudad.

Un grupo de niños corría apresurado sin ningún destino en particular, entre ellos un niño de ojos rojos miraba entusiasmado a todos lados. Se detuvieron debajo de un árbol en el parque en el que comenzaron a jugar y divertirse mucho, después se tomaron un pequeño descanso.

—Oye Shu —llamó uno de ellos la atención del más pequeño de todos, este miró al amigo que lo había invitado a ser parte de su grupo— Hoy también vas a comprar algunos dulces ¿verdad?

El pequeño miró hacia el suelo, le daba pena decirles sobre su situación.

—Bueno es que... mi mamá me dijo que he estado gastando mucho dinero en dulces, no me va a dar más por un largo tiempo.

Nadie habló, Shu levantó la cabeza y se encontró con gestos malhumorados en los rostros de todos sus amigos.

—¿Que pasa..? —Uno de ellos lo empujó por la espalda, de rodillas cayó al suelo y logró sostenerse con las manos, volteo a ver a su agresor— ¿Porque hiciste eso? —pregunto molesto, más solo recibió una patada en el estómago.

—¿De qué nos sirve tenerte como amigo ahora? Si solo te queríamos para comprarnos dulces.

—Es cierto, no queremos seguir cargando con un bebé llorón sin obtener nada a cambio.

—Eres solo una molestia.

Entre insultos sus "amigos" lo pateaban sin descanso, no podía hacer nada para defenderse, eran demasiados además de que eran más grandes y fuertes que él; lo único que hizo fue soltar en llanto mientras se cubría la cabeza con ambas manos. Fue hasta que se cansaron de golpearlo que se fueron de ahí y lo dejaron en paz.

Se levantó, limpió un poco su ropa de la tierra y lodo que lo salpicó en medio de la golpiza y se fue caminando a casa, de nuevo la lluvia cayó en la ciudad.

Sus amigos lo dejaron, lo lastimaron sin motivos, lo más triste de todo es que no seria la ultima vez que esa situación se presentara en su vida.

Despertó de golpe.

Miro con confusión a todos lados, estaba en una habitación sucia y vacía. Llevo una mano a su cabeza ¿cómo era posible que pudiera soñar con un recuerdo así después de tanto tiempo?

Decidió ignorarlo y enfocarse en cosas aún más importantes, como en el hecho de que dormir directamente en el suelo no era nada cómodo ni muy bueno para su espalda, la mudanza se había retrasado un día y rogaba con que por fin sus cosas llegarán hoy a su nueva casa.

No culpaba del todo a los encargados de la mudanza, después de todo traer tantas cosas a Japón desde Alemania no era tarea fácil.

Su habitación estaba en el piso superior así que bajó a ver si había novedades, no encontraba a ninguno de sus padres en la residencia; para matar el tiempo comenzó a inspeccionar su nuevo hogar, era muy parecido a su anterior casa pero aun así había detalles que las hacían diferentes.

Se sintió un poco nostálgico.

Él era originario de Japón, pero desde los cuatro años por diferentes motivos su familia tuvo que mudarse a Alemania, un país donde el clima era mayoritariamente frío pero que también podía llegar a ser fresco y húmedo.

Después de trece años viviendo allí sus padres decidieron que era hora de regresar a su país natal, aunque para él eso no le importaba en absoluto. Este donde este él se seguía sintiendo igual.

La puerta de la casa se abrió, su madre entraba felizmente.

—¡Shu! Que bueno que ya despertaste, ayuda a tu padre a bajar las cosas del camión de mudanzas.

Sin replicar fue al exterior de la casa, al igual que el interior de su hogar el exterior era muy parecido al de su hogar en Alemania, las casas no tenían mucha distancia entre sí, un pequeño jardín al costado de su hogar y era todo.

Tal vez el diseño de la edificación dependia de la zona y el tipo de hogar que compraron, después de todo en cualquier lugar del mundo siempre existirían variedades de casas.

Dejo de pensar en eso, se acercó al pequeño camión que estaba muy cerca de la entrada.

—Espera. ¿porque son pocas cosas? —pregunto al ver que ese camión estaba casi vacio, solo unas cajas medianas y grandes semillenaban el camión, miró a su padre quien cargaba una caja mediana.

—No creerias que lo traeriamos todo ¿verdad? Era demasiado equipaje en muebles, ayer los vendimos por internet —Esa noticia le cayó como agua helada, ¿entonces durmió en el suelo por nada?

—Hoy iremos a comprar los muebles que nos faltan —dijo su madre al verlo irritado, no dijo más y subio al camion a bajar cajas.

Como habian dicho, despues de descargar el camión desayunaron en un restaurante local y se encaminaron a la zona urbanizada a comprar los muebles que les faltaban, esa misma tarde cargaron muebles nuevos al interior de su casa, una y otra vez, esa noche su espalda doleria y peor aún, su cama no estaba armada para recostarse en ella.

Todo esto era un fastidio.

Al menos pudo cenar en una mesa, la comida que ordenaron a domicilio era un poco extraña pero no en un mal sentido, simplemente no estaba acostumbrado a ella.

El ambiente era algo silencioso, todos estaban cansados pero su madre no pudo soportarlo más.

—Vaya, que día —soltó el comentario al aire, el asintió y su padre le continuo.

—Si fue algo pesado, había olvidado la molestia que significa mudarse.

Shu escuchaba su conversación, no tenía muchas ganas de hablar, aun seguía molesto por todos estos cambios repentinos.

—Aun recuerdo cuando nos mudamos a Alemania, Shu, hiciste un gran berrinche por tener que irnos —comentó su madre con nostalgia, su padre rió un poco.

—Es verdad, creo que hiciste varios amigos que no querías dejar acá.

Asintió con molestia, no podía importarle menos, eran cosas que no podía recordar a sus diecisiete años pero si se trataba de "amigos" era mejor que no se acordara.

—Por cierto, mañana es tu primer día de clases ¿verdad?

Había olvidado aquello, su último año de preparatoria tenía que estudiarlo en Japón, era otra molestia más con la cual tenía que lidiar.

Había escuchado varios testimonios de extranjeros que fueron a estudiar a Japón por intercambios internacionales, muchos de ellos decían que el ambiente era bueno y que era un lugar muy lindo para vivir pero sus amistades no eran muy duraderas.

Ellos decían que a lo largo del tiempo notaron cosas "extrañas" en sus compañeros japoneses, que ellos como estudiantes extranjeros eran sensación de la escuela y que se hacían falsas ideas sobre ellos, pensaban que eran exageradamente ricos y llevaban una vida extravagante, otros de ellos veían sus presencias como una oportunidad de practicar su inglés y que realmente una minoría deseaba entablar una amistad, aunque está no fuera duradera, pues al terminar el intercambio pierden contacto en cuestión de semanas.

Otro lugar lleno de gente falsa.

Esa noche durmió de nuevo en el suelo, por suerte el clima era bueno y no tenía calor ni frío. Así que solo el dolor de su espalda era lo único que le preocupaba.

Despertó con pereza, esa mañana debía de asistir a la preparatoria local y eso no lo emocionaba en absoluto, pero las responsabilidades son responsabilidades.

Se preparó, desayuno algo simple y camino a la escuela que estaba relativamente cerca, en el camino visualizó algunas casas cercanas de donde varios estudiantes salían igual que el hacia la escuela.

Llegó relativamente temprano así que aprovecho el tiempo de sobra para presentarse con el director, este lo recibió con gusto y le dio su horario de clases, también le dio las indicaciones para llegar a su salón, agradeció y se encaminó al lugar.

Varias personas se le quedaban mirando, era alguien nuevo y el rumor de que era un nuevo estudiante no espero en expandirse, además que sus ojos rojos y su cabello blanco destacaban entre los demás.

No se detuvo por nada, llego hasta su salón y se sentó en medio a un lado de la pared donde estaba un librero. Era un lugar donde pasaría lo más desapercibido posible.

Las clases comenzaron y pasó lo típico que sucede cuando llega alguien nuevo, se presentó frente a toda la clase, no miro a nadie en específico y se fue a sentar directo a su lugar. El día pasó con normalidad hasta que llegó el almuerzo, en ese pequeño descanso se vio atiborrado por un montón de desconocidos que a partir de ahora debía llamar como "compañeros".

Llegaban muchas preguntas pero él no escuchaba ninguna, los veía a todos como siluetas negras, con pequeños ojos incapaces de ver más de lo que tenían enfrente, pero con grandes sonrisas llenas de codicia, nada había cambiado, la gente sin importar en qué país estuviese se veía igual. Entre ellos una cara familiar destacó.

—¿Wakiya?

 

 

 

 

 

Notas finales:

 

Hola! He venido con una nueva historia de Beyblade Burst, y mejor aun de esta shipp que amo tanto!!!!!!!!

Este proyecto comence a pensarlo desde hace varias semanas cuando aun estba en la escuela :p Para los que no lo sepan, esta historia va encaminada al cliche (viejito pero bonito(?), de tematica del "odio al amor"! Espero hacerlo bien :o

Ojala les guste, pueden dejarme sus comentarios si quieren!

Nos leemos!

 


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