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Delirio por M M

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Notas del fanfic:

Hola hola soy nueva aquí, agradecería mucho su retroalimentación, Solo sean gentiles conmigo, gracias! :)

Notas del capitulo:

Hola soy nueva agradeceré sus amables comentarios.

Nota: Hay escenas muy gráficas y lenguaje fuerte. Se recomienda discreción.

 

**PROLOGO**

Una joven sirvienta da pasos ligeros rumbo hacia una enorme puerta de madera fina, levanta la mano y toca con ligera insistencia, la hora que marca su reloj indica claramente que es un tanto temprano.
-Joven Worthington…-su delicada voz se escucha por en sima de la nada, por sobre el sonido de los pájaros que cantan a lo lejos en el jardín de la enorme mansión. Se escucha de nuevo el “toc toc” de sus nudillos al  estamparse contra la puerta. 
-Joven Worthington es hora de levantarse- Espera por un par de segundos la respuesta del adolescente al que llama, un ligero ruido se alcanza a percibir atravesando el  silencio del aire, el sonido de las patas de la cama moverse con poca soltura, un sonido parecido a la madera crujir.
-¿Joven Worthington? ¿Joven Worthington se encuentra bien? Es hora de ir al Instituto, no olvide por favor que hoy presentará su discurso para la postulación en la presidencia estudiantil…-De nuevo la empleada espera pacientemente la respuesta de adolescente. Además sabía que no podía retirarse a realizar sus deberes si el joven amo no le respondía confirmando que despertó, pues parte de sus obligaciones era ser su despertador personal. De pronto el silencio dejo de ser lo único que se percibía, una lata de soda vacía ha caído al suelo haciendo eco en la enorme y amplia habitación donde descansa el adolescente que no quiere responderle.
-Ya desperté Meena-responde al fin el joven amo con un tono de voz bastante peculiar, casi como exhausto, aun que no dejaba de ser presente en él la dureza y sensualidad del tono.
-¿Joven?-la empleada se extraña un poco por su voz.
-Bajaré en un momento, debo tomar una ducha, puedes retirarte-esa ultima frase se escucho como ligeramente el joven amo bajo a cabeza haciendo que su penetrante e imponente voz masculina sonara doblada. Esto no dejaba de resultarle extraño a Meena, su fiel empleada de toda la vida, más bien de toda su niñez por que aun que no lo admitiera a veces se continuaba comportando cual niño mimado. Lo malo de esto es que ella no puede retirarse, pues si bien no lo olvidaba ella debía cambiar las sabanas como cada mañana, llevarlas al área de lavandería luego de realizar el aseo de la habitación inmensa y además de ello, prepararle la ducha al joven amo.
Tomando la perilla bañada en plata para entrar notó la evidente llave puesta, por si el comportamiento del joven amo no resultaba ser bastante extraño ya, ahora eso, la llave puesta, ¿Qué escondía a estas horas de la mañana? El joven amo le dejaba la puerta abierta para que ella entrara y realizara las actividades domesticas de su trabajo.
-Joven Worthington, la puerta esta cerrada ¿Hoy no se realizará la limpieza de su habitación?-Insistió con algo de prisa la empleada, que con facciones indiferentes preguntó.
-Dije que puedes retirarte-Alzó la voz el adolescente de 18 años, molesto, ligeramente irritado por alguna razón desconocida. El ruido de libros caer se hizo presente al fondo de la habitación, ella no se arriesgaría a enojarle más, le constaba el mal genio que ese  tipo se cargaba. 
-Como ordene-respondió sin protestar y se retiro apresuradamente bastante extrañada.
Dentro de aquella habitación…
-¿No te puedes estar quieto? Hiciste que Meena tuviera curiosidad-masculló el joven Worthington molesto, eso le hizo preocuparse, le hizo tener nervios.
-Anthony… ¿No…No pudiéramos dejar esto para después? Llegaremos tarde a la escuela-suplica nervioso el niño que lleno de temor por la reacción que tome el sujeto que se encontraba por en sima de él. 
-¿Mnh? ¿Qué dices?-gruño con mirada amenazante.
-Eh… eh… es que llegaremos tarde, Tony, ¿Podemos hacer esto después?-su labio inferior temblaba, estar desnudo, con las piernas abiertas en su totalidad y exponiendo su virilidad en erección resultaba humillante y horroroso, pero abrumadoramente erótico.
-¿Te estas rebelando contra tu dueño? ¿Ha? ¿Es eso acaso Day?-El tono grueso, casi gutural de él joven amo lo estremeció de miedo y al mismo tiempo de excitación. El enorme y grueso pene del joven amo seguía dentro del muchacho que protestaba por la hora.
-¡Contéstame!- rugía entre dientes alzando más su voz, -¿Te estas rebelando?-.
El chico que se encontraba bajo su dominio recibía el nombre de Day, no le miraba, la vergüenza por la situación le impedía verle a sus penetrantes y libidinosos ojos azul grisáceo. Pero al no obtener respuesta de la creatura frágil que se cohibía bajo su dominio, decidió sacarle el habla de la mejor manera en la que sabía que hablaría. Embistiendo salvajemente de un momento a otro, clavándole en sus entrañas el pedazo de carne que pedía, no, que suplicaba por la atención del menor.
-¡Ahh!…- gimió de placer y de dolor, no sabía exactamente cual de las dos sensaciones prevalecía más sobre su cuerpo pálidamente delicado, -No… no me rebelo-hablo entre cortadamente, las estocadas no le permitían terminar una simple oración con normalidad.
-¿Ah sí? ¿Me estas diciendo la verdad?- Anthony lo embestía en un rítmico y placentero movimiento que puede presumir de profesional. 
“Sabes… puedes enmendarte por el error de hace un momento con Meena- el joven amo tampoco podía h ablar con naturalidad, se sentía jodidamente bien el cálido interior del niño que estrujaba su miembro con delirio.
-Dime tu verdad-masculló al bajar el ritmo de las embestidas y acercarse con la cautela de un cazador al oído izquierdo de su presa para luego lambiarla y morder su dulce lóbulo, 
-Dime la verdad que te enseñé, esa que esta presente cada que te follo y te retuerces como toda una puta de bajo de mi-Así con otra fuerte embestida lo animo a hablar. Esto además de ser humillante era extraño… bizarro de cierta manera.
-Mi… Mi nombre es… es Day Shepard…tengo 14 años…-mascullaba entre gemidos de excitación al ser taladrado con agresividad, tanto era el anhelo de él joven amo por escuchar aquellas palabras que no le importaba darle más duro, más salvaje que no medía su velocidad, ni su fuerza. “Y…y…¡Ahhh! ¡Ahhh!... y yo… ¡Ahhh!- Day no podía concluir con la oración, pero sí estaba por *terminar* con la situación.
-¿Sí?-cuestiona nuevamente Anthony también por terminar, tomando con violencia ambas piernas del chico para abrirlas más y posicionarlas sobre sus torneados hombros.
-¡Ahh! Ahhh…ahg…-gemía y se retorcía debajo de él joven Worthington.
-No…No te dejaré acabar si no hablas-Dijo molesto saliendo por completo del chico, importándole poco su propia necesidad de venirse en el interior del pequeño y marcarlo como suyo. Day recuperaba el aliento, pero su juicio se nublaba, su instinto se apoderaba de su cuerpo y de su conciencia.
-An… Anthony… por favor, déjame acabar…por favor…-suplicaba jadeante por sentirse domando. “Métemela, métemela por favor…-. 
-Aun estoy molesto-responde indiferente, con la mirada filosa y dolida. Day babeaba por tener el enorme falo de regreso en su interior, hiriéndole, pero sobre todo dándole la oportunidad de tocar el cielo con sus manos.
-Mi nombre es Day Shepard, tengo 14 años y quiero que me dome mí amado dueño…-dijo con vergüenza, odiaba sentir lo que sentía, odiaba lo que este hombre le había hecho hacer y decir. Odiaba haberse enamorado de este imbécil. En solo un segundo fue nuevamente penetrado hasta el fondo y más. Los gritos de dolor y placer se fundieron en uno solo, resonante por toda la habitación.
-¡Ahh! ¡Ahh!... ¡Sí! ¡Más fuerte!-gemía descontroladamente olvidando la posibilidad de ser escuchados, de ser descubiertos.
-Muy bien putita...Muy bien, ya sabes tu posición- meneaba en un vaivén agresivo mientras su pelvis y sus testículos se estampaban contra las nalgas perfectamente redondas del chico, por el sonido obsceno del chapoteo de los fluidos corporales, el sudor que saliente de cada poro adornaba como si fuese brillantina con los rayos del sol que se escabullían por el ventanal y los gritos de cada uno avecinaban el inminente final.
-Ahh… ¡¡Ahhh!!¡¡Ahhh!!  ¡Así! ¡Más más más!- en ese punto de la situación Day estaba irreconocible, no era aquel chico que siempre sonreía tímidamente.
-Te llenaré por completo… ¡Ahh! ¡¡AHHHG!!- grita el joven amo para después unirse en un grito dual de éxtasis, todo el interior de Day quedo lleno, tan lleno que se desbordaba de su cavidad dilatada que aun lo apretaba para exprimir lo ultimo que quedaba de la esencia de Anthony. Mientras el vientre de ambos estaba manchado con el líquido blanquecino de Day, Cayendo sobre el agitado, tembloroso y rendido cuerpo del chico, trataron de recuperar sus respiraciones aceleradas y sus cuerpos sudorosos ameritaban un buen descanso.
-Eres mi mascota preferida… follarte es el mejor deporte que hago-sonriente, se levanto el joven amo con algo de cansancio. Su prepotente postura mostraba lo bien trabajado que tenía ese cuerpo de lujuria, sus brazos perfectamente marcados, aquel abdomen que parecía de un dios griego, solo eran la punta de todo, pues sus musculosas piernas y su perfecto trasero solo eran un extra para el verdadero premio, si de algo podía presumir este mimado adolescente de 18 que parecía tener más edad, era su enorme y grueso miembro. Day entristece su mirada, podía sentir el cálido liquido escurrir entre sus pierdas, manchado las finas sabanas, de ladea la cabeza con cansancio, con fastidio y masculle casi inaudiblemente
-¿Aunque hayas tomado como mascota a tu hermanastro?-esta simple pregunta la alcanza a percibir el desarrollado oído de su amo. Hiriéndolo en el interior, muy, muy en el interior.
-Mierda Day… tienes que arruinar todo siempre-gruñe lleno de ira manchado por los restos de fluidos, simplemente le abandona en la cama azotando la puerta recalcando su nuevo motivo de enojo. 
Day era la creatura más bella que había visto en toda su existencia y en su vida de Mujeriego Play Boy, aun que en ella haya visualizado a las más hermosas jóvenes dignas del deseo de cualquier varón, desfile tras desfile de féminas que no le llenaban del todo, pues al parecer el sexo solo le resultaba uno más de sus deportes favoritos, hacerlo de distintas maneras lo relajaba mucho, le daba energía para las actividades diarias, además de hacerle sentir poderoso, invencible. Pero… todo cambio de un momento a otro, más bien todo cambio con una frase.
“Hijo mío… voy a casarme de nuevo, ahora tendrás una nueva madre y además un hermano también”. Dejando que el agua de la regadera lavara sus culpas se puso al tanto de la obviedad, Jamás olvidaría esa frase de su padre, jamás olvidaría la línea que cruzó.
Notas finales:

Disculpen si hay faltas de ortografía, porfavor no olviden dejar sus comentarios.


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