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Demagógica Deontología por Crucio

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Notas del capitulo:

Disclaimer, VK pertenece a Matsuri Hino.

El crack!paring en este fandom. ¡Existe!

Este one-shot es parte del compendio de relatos eróticos "Hablando sobre sexo" disponible también en ff.net, bajo el seudónimo de KirscheH (soy la misma autora, por cierto).

Demaggica Deontologa

Las gotas de lluvia moran dramticamente estrellndose en la ventana, silenciando para siempre los secretos de los cuales eran poseedoras, aplastndose contra el cristal y resbalando como las almas condenadas que suplican clemencia; moran lentamente, impregnando la tierra con su desgarrador lamento.

Respir profundamente, reteniendo en sus pulmones el viciado aroma de la habitacin a oscuras, intentando no prestar demasiada atencin al susurro del viento, ni al ruido de la tormenta. El encendedor hizo retroceder un poco a los sombras con su luz ambarina, encendi el cigarro y dej el cuarto nuevamente sin luz. Para qu la quera? No era necesario, no quera posar su mirada sobre los pliegues de la cama. Se relami los labios, dejando que el humo se le escapara por entre ellos. El calor del cigarro controlaba un poco el fro que tena, aunque se negaba a ponerse algo ms que los vaqueros desabrochados y mal puestos.

…l nunca se haba dicho ninguna falacia, nunca se haba visto en la necesidad, era de esas personas demasiado francas para poder mentirse; porque la mentira slo era un vicio para los dbiles y cobardes, l no era ninguna de esas dos cosas, as que: no las necesitaba. Le dio otra calada a su pitillo. Ya estaba claro que no menta, que siempre se deca la verdad, entonces lo que estaba sucediendo… o no estaba sucediendo, era cosa de su imaginacin. S, todo era una ilusin.

Nunca haba probado el sabor de sus labios, recorrido las lneas de su figura, acariciado sus zonas ms sensibles, mucho menos penetrado su inmaculada esencia. No saba de la intensidad de su mirada, de sus juguetonas manos, de su impertinente lengua, ni lo agradable de su presencia. No, l no saba nada de eso, sera un escndalo si lo supiera.

Lo que saba era… no saba exactamente qu deba saber o suponer que saba o imaginar que saba. Como todo profesor deba conocer a sus alumnos, as que su nombre y calificaciones s poda decir que saba, pero ms all de eso… ms all…

La cama cruji bajo el peso de alguien movindose sobre ella, su ojo no poda ver a travs de la oscuridad, pero sus instintos le aclaraban los movimientos del joven. Su mirada borgoa capt su atencin, siempre era lo mismo, cuando ambos se conectaban se preguntaban llenos de duda y confusin: qu hago aqu?, cmo he llegado a este lugar?, por qu no tengo el valor para irme? Pero por algn extrao motivo parecan terminar olvidando las vacilaciones por completo: no saban si quera saber la respuesta a ello, no saban si podran tolerarla.

Inund sus pulmones una vez ms con nicotina, esta vez jalando casi a tope como para que lo atontara la droga. —Es anti-epicreo dejarse llevar por el vicio, el placer debe ser moderado, controlado y racional. —La irona era uno de sus puntos positivos, recalcar que no era el cazador, pareca habrsele convertido en una tarea diaria.

—Me rezonga el masoquista? —…l ri, con aquel sonido parco, casi ms sarcstico que liberador. Cual gato mimoso se recost sobre la cama boca abajo, recargando su barbilla en sus dedos entrelazados. Su cabello negro alborotado caa sobre su faz, descuadrando con su comn rgido y formal estilo de ser.

—“Racional” es bastante difcil de encuadrar, Sensei. —No lograba descifrar si su mana de llamarle con tanta formalidad era mera irona o algn mal chiste de su parte.

Racional, qu era lo racional?, los fros silogismos de Aristteles?, las impecables ecuaciones?, la experimentada verdad cientfica? —No le des muchas vueltas, los bastardos vampiros como t no entienden nada de eso.

—Mmm, dgame “profesor de tica” —La cadencia del sarcasmo impregnaba cada slaba—, qu corriente deontologa practica usted?

El vampiro nunca haba sido muy bueno para la tica, siempre terminaba hecho un lio con los trminos. —Algo me dice que reprobars el examen. —Sin embargo, haba podido dar justo en el blanco—. Y t, Kuran? Cul es tu tica profesional? —Salirse por la tangente era lo mejor.

—Soy un simple estudiante, Sensei.

Simple no era un adjetivo para el prncipe de la sociedad nocturna, menos an cuando se trataba de alguien con una mente tan catica como la suya. Torci una sonrisa en medio de aquella oscuridad antes de expulsar el humo por entre sus labios. Se levant de la silla para volver a la cama en donde el joven le esperaba expectante; sus ojos granate brillaban en la penumbra qu haba all? A veces era mejor no preguntar para no saber la respuesta, pero la duda flotaba eternamente en su mente.

—Cree usted que puedo ser un estoico? —Aguanta, respira y vuelva a aguantar. Las cuestiones personales nunca eran tema de conversacin entre ambos, los dos conocan muy bien las molestias que eso causaba. Yuuki, Zero, Kaien, escuela, profesor, alumno, vampiro, sangrepura, cazador, demasiados problemas para no perder la fe en ambos.

—Da igual, no lo practicars.

Sus ojos llenos de confusin le obligaron a desviar la mirada. —Acaso no es trabajo de usted ensearme tica?

La risa era la nica respuesta lgica a semejante atrevimiento. Las relaciones homosexuales eran un tab en la sociedad de ambos, amoros entre cazadores y vampiros estaban ms all de lo inimaginable, siempre era un escndalo que el profesor se enrollara con el alumno. As podra seguir la lista de todas las normas morales y sociales que estaban rompiendo, pero l, ah, en medio de todo ese lo de irracionalidades, tan inocente como pcaro, le peda comprender la tica.

Yagari se levant de la silla, caminando hasta la cama, bajo la atenta mirada de su pupilo. Se sent cerca de la cabecera cmo haban terminado de esa forma?, qu locura los haba llevado a romper las barreras? Generalmente eludan el contarse verdades en los ojos, pero era inevitable el preguntarse de tanto en tanto por qu ests aqu?, por qu volvemos aqu? Al cazador le gustaba imaginar que Kaname estaba ah slo porque era un chiquillo perdido en medio de toda esa marea de politiquera a su alrededor, que estaba confundido sobre a donde seguir, que se no se hallaba en todo ese mundo y en medio de toda esa incgnita ambos haban colisionado, nicamente para curar por un rato las penas.

A Yagari le gustaba rondar cerca de tipos raros como Cross, sentir un “no-s-qu” por gente pionera como los Kiryuu: Zero e Ichiru le haban cultivado el amor por los nios lanzados al vaco de la incertidumbre y el odio. Una mezcla de eso resultaba ser Kuran, un nio solitario, perdido en la inmensidad de la crueldad de un mundo deletreo.

El cigarro casi se terminaba, as que jal profundamente. El sangrepura se incorporaba para quedar enfrente de l; vacilante, se acerc. Toga sac el humo de sus pulmones con parsimonia, los ojos de su compaero se vieron obstruidos por una cortina griscea. —En serio te importa la tica? —Retorica, irona o mera tautologa, Kaname ri—. Tendrs que tomar clases extra. —Avent la colilla por alguna parte del cuarto.

Los dos rieron de la situacin. Yagari tom al sangrepura de la nuca con fuerza, besndole de esa forma salvaje, desenfrenada, desesperada y violenta tan propia de l; porque poda estarse liando con un to, pero l segua siendo un macho, de esos que tienen modales toscos aunque no descorteces, ven deportes, les gusta la carne roja, amante de las armas, los caballos, la bebida y el buen tabaco.

El tacto de sus dedos sobre su torso encenda su pasin, eran suaves, elegantes, tocndole delicadamente como su paciencia infinita era capaz lograr. El cazador era efusin, era fuerza, era rudeza, era volver a los viejos tiempos en los que se someta al enemigo doblegando su espritu, aunque en este caso Kuran gustaba de entregarse sin demasiada oposicin. El juego continu, con l mordiendo diferentes partes del cuerpo del vampiro, quien posea una piel exacerbadamente sensitiva, respondiendo positivamente a todos los estmulos.

Era en momentos como aquel que se olvidaba de todo, de las reglas, de los lmites, de las diferencias, incluso de sus principios. Se dejaba arrastra por las manos finas y delgadas del sangrepura que le acariciaban con ternura, como si lo amara. A veces se aferraban a su espalda, intentando sostenerse desesperadamente a este inestable mundo, sin tener idea de si dejarse arrastrar por la locura o mejor hundirse en la racionalidad; otras tantas, clavaba su sostn en las sbanas de la cama, medio intentando no borrar de su memoria esos placenteros momentos, medio intentando dejarlos volar porque no encontraba el valor de enfrentar la realidad. Escondindose en l, escudndose en l, entregndose a l por completo, sin reservas, sin frenos.

Qu importaba si hacan lo correcto?, qu importaba si era adecuado? Al diablo con la maldita moralidad de esta sociedad. Sus labios le acicalaban las heridas, sus ojos reflejaban el ahogo de un espritu atrapado, su corazn palpitaba con honestidad cuando estaba a su lado. No necesitaba ser el perfecto cazador nmero uno y el vampiro no se haca con l el aristcrata venerado.

El sangrepura no se quejaba de sus terribles vicios, le importaba poco que sus besos tuvieran el sabor del tabaco o del ron, no le incomodaban sus hoscas vestimentas, ni su desalineada forma de ser. Inclusive haca caso omiso del polvo que sola traer cuando volva de trabajar, ni siquiera se inmutaba al descubrir que uno de su raza vena sobre de l convertido en ceniza.

La sbana que cubra las caderas de Kuran se resbal de su lugar. La belleza de su raza haca gala sobre de l, desvelando los misterios de la gentica vamprica en cada recoveco. Era dueo de una magnifica figura siniestra, oscura, peligrosa, aciaga… pero poderosamente seductora. Desde sus negros cabellos hasta las masculinas lneas que le conformaban exista una invitacin a caer en la tentacin. Nunca antes se le haba cruzado por la cabeza la idea de belleza en un hombre, hasta que por azares del destino los dos comenzaron a caer en esa espiral de sentimientos encontrados e incitacin. La lengua de Kaname produca escalofros sobre su torso, elevando la temperatura de su cuerpo. Yagari estruj las mantas debajo de l al sentir las suaves caricias hmedas del sangrepura sobre su hombra, mientras deslizaba los vaqueros por sus caderas. La boca del joven se senta tan bien, aunque an le daba un poco de pnico al sentir los colmillos rozando sus zonas sensibles; pero constituan una mezcla de peligro y placer. El sonido baboso y acuoso que produca el chupeteo, llen la habitacin, junto con sus gemidos atorados en la garganta. Cuando los dedos del vampiro le exploraban sitios que ni l saba que tena en la entrepierna, era casi inevitable sentirse explotar de goce.

Lo haca bien, respir profundamente; en realidad muy bien. Enred una de sus manos en los sedosos cabellos del vampiro. Quin podra decir que eso daaba a los dos?, por qu alguien podra protestar sobre daar a la sociedad?, en dnde estaba el error al poder disfrutar de eso con alguien de su mismo sexo?, qu estaba mal de ser de diferente especie?, quin era el monstruo?

Toga detuvo a Kuran, quien lo mir desconcertado. …ste se irgui y el cazador lo rode con sus brazos, acariciando, mordiendo, remoldeando las formas del joven a su antojo, mientras la empuadura del chico se endureca cada vez ms. Nunca le haba preguntado que vea en l, por qu le haba escogido como su amante, acaso no le importaba la edad?, las cicatrices sobre su cuerpo? O la aspereza de su piel por los lugares inhspitos en los cuales haba estado? Qu importaba?, qu importaba?, qu importaba?, qu importaba si en ese momento estaba quemando todos sus valores morales? Que se jodan!, que se joda la puta sociedad en la que vivan! La maldita doble moral que permita al cabrn del presidente hacer lo que le viniera en gana, la maldita doble moralidad que haba condenado a Kuran al abismo desde cro y a Zero al filo de la navaja por la loca de Shizuka.

Se reacomod en borde de la cama e hizo que el sangrepura le diera la espalda, el chico no protest. Con los ojos cerrados y el sudor perlando su rostro se limit a dejarse empalar por su mentor, enredando sus manos en los cabellos negros del cazador. Le gusta ver el rostro febril del vampiro, con un gesto mezcla del placer, mezcla de la alucinacin, sus labios entre abiertos tratando de respirar un aire que se le escapaba por lo incontrolable de la situacin; toda su esencia rendida ante la voluntad de Toga y cuando las manos del profesor tambin se encargaban de la dureza masculina de Kuran, este se deshaca por completo entre sus brazos.

Y qu ms daba lo que pensara el mundo mientras los dos llegaran al xtasis?, qu importaba si se atrevan a juzgarlos? Los dos estaban perdidos en la corrupcin de sus propios mundos, los dos haba perdido el rumbo al ver tanta malicia a su alrededor, los dos se encontraban dominados por la versin masculina de la Gran Babilonia , los dos slo buscaban un poco de paz para sus seres queridos y los dos a veces se dejaban vencer por el peso de las confabulaciones.

—Pronto amanecer —murmur el muchacho mientras volva a ponerse sus pulcro uniforme blanco—, tengo que ir a ver a mis compaeros, no vayan a ponerse inquietos. Otro da volver, Sensei. —Toga no tena que despegar su vista de la ventana para saber que su acompaante miraba la puerta.

—Controla bien a tus bestias, Kuran. —Yagari encendi otro cigarro, mientras el sonido de los botones siendo colocados en su ojal correspondiente resonaba en la habitacin. Dormira un poco antes de levantarse para ir a discutir con Cross algunas cuestiones sobre la Asociacin y la posicin en la que se encontraba Zero, revisara la nueva lista de vampiros que deba llegar ese da antes de clases, quizs pidiera un da o dos para salir de caza, preparara sus clases como mejor pudiera, tal vez incluso diera alguna que otra sorpresa… como un examen.

Sensei, creo que usted puede decir que es un epicreo y yo puedo decir ser un estoico. —Toga frunci el ceo—. A nadie le importara si lo cumple o no, pero se lo creeran. Con permiso, Sensei.

La puerta se cerr tras el sangrepura.

“A nadie le importara” eh…? el cazador torci una sonrisa Qu sucedera si hablara de su relacin fuera de las paredes del cuarto? Cuntos podran el grito en el cielo por semejante cosa? No quera ni imaginarse el revuelo que eso causara. Cuntas veces ms se cuestionara su propia tica?, cuntas veces sera aplastado por su propia moral?, cuntas veces descubrira el haberse traicionado a s mismo?, dnde estara el horizonte de ambos?

Bah! Si la sociedad poda tener una doble moralidad, ellos podan hacer uso de la demagogia para su tica laboral no? Es ms por qu se quebraba la cabeza pensando en eso? Si nada entre ellos estaba pasando.

Notas finales: ¡Ya lo sé! Es una pareja súper rara, demasiado WTF para si quiera planteársela una vez, pero ¡es inevitable tenerla rondando en mi mente! Era una molesta cosa golpeándome la cabeza y cosquilleando mis dedos para escribirles algo lo que sea que fuera. Lo hecho, hecho está ¿qué opinan ustedes de esta pareja? ¿Demasiado OoC? No es tan malo el one-shot ¿verdad?

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