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Marionetas por Cucuxumusu

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Notas del fanfic:

Le dedico este fic a mi hermana pesada viciada como yo de One piece, un beso enana.

Los personajes no me pertenecen, son de Echiro Oda y su mente maravillosa. 

Notas del capitulo:

Este es el primer fic de One Piece que escibo asique todabia no se si capto muy bien las personalidades de los protas pro weno que se le va a hacer.

Adoro ambas parejas y con los acontecimientos recientes del manga realmente tenia que hacerlo, asique bueno aqui va el primer cap que disfruten n.n

 

 

La lluvia llevaba todo el día cayendo inundando las calles con aquel olor a tierra mojada y humedad, pero Law no intentaba resguardarse de ella y andaba por medio de la encharcada calle como si hiciese un sol radiante. Su sudadera amarrilla chorreaba agua por llevar horas debajo de aquella  densa lluvia, los pies le chapoteaban dentro de los zapatos cuando andaba y además su garganta estaba en carne viva por respirar en aquel maldito aire helado.

Pero le daba igual.

Al venir del North Blue aquel tiempo no lo desagradaba  y la calle totalmente vacía le daba tiempo para pensar lo que debía pensar. Eran las tres de la madrugada en uno de los miles de suburbios de Sabondy, un lugar donde se juntaba toda la calaña e inmundicia de la sociedad, el típico lugar que todo el mundo con dos dedos de frente intentaría evitar y donde nadie se atrevería a ir solo. Era el típico lugar donde él le citaría. 

Después de recorrer el  deprimente barrio un poco más, Law por fin encontró la taberna que indicaba el mensaje que había recibido horas antes, encajonada entre dos burdeles de mala muerte. El moreno se detuvo ante la puerta leyendo el cartel de entrada y apreciando una suave luz que iluminaba una de las ventanas del piso de arriba, aunque el resto el edificio pareciera estar totalmente vacío.

Bajando la cabeza cerró los ojos un momento sumiéndose en sus pensamientos.

No entendía porque le había llamado allí después de todo aquel tiempo, había evitado justamente cualquier incidente que pudiese molestarle para evitar que le llamase. Aquello no era algo normal y cuando aquel hombre hacia algo que se salía de la normalidad las consecuencias solían ser desastrosas. Y eso, pese que lo negaría si le preguntaban, le aterrorizaba.

“Cálmate” se obligo a pensar  frunciendo el ceño“No has hecho nada que pueda enfadarle, es imposible que conozca el plan” Si, todavía seguía pensando que era un niño idiota e irresponsable, recordó. Inspiro hondo tratando de convencerse, con aquel gélido aire inundando sus pulmones y entro en el local.

 Se encontró en una habitación oscura, con las sillas apiladas sobre las mesas y las botellas de licores bacías por la barra, al fondo de la sala había una escalera que conducía al piso de arriba de donde provenía la débil luz. Sin siquiera preocuparse de llamar a nadie condujo sus chirriantes pasos por la escalera dejando un reguero de agua a su espalda como único testigo de que alguien había estado allí .

Al llegar arriba encontró la habitación de la que escapaba la luz, así como un pestilente olor a sexo y alcohol, que contrastaba con el ambiente tranquilo y pacifico de la casa. Si, algunas cosas nunca cambiaban. Levantó la mano y dio tres suaves golpes en la puerta.

—Pasa— respondió aquella voz que poblaba sus pesadillas desde su más tierna infancia.

Abrió la puerta encontrándose una pequeña sala con una cama y un sofá de un chirriante color rojo y encaje dorado. Las paredes tenían una tonalidad granate desgastada y las cortinas amarillas ocultaban de la vista de las parcheadas ventanas en el otro extremo.

 Era la típica habitación de un prostíbulo con colores oscuros y chirriantes para ocultar manchas indeseadas y excitar la vista.

Y en el centro de todo aquel extravagante escenario estaba él. Con aquel abrigo rosa de plumas que encajaba a la perfección con la habitación, tirado sobre el sofá con un brazo sobre sus ojos en una posición totalmente relajada.

—Siéntate— le ordeno con un tono de voz que no le dejo percibir emoción alguna, señalando un pequeño sillón al lado del sofá.

Frunciendo el ceño levemente obedeció recostando su espalda en la dura tela del sillón. Odiaba que le diesen órdenes y sobre todo odiaba que esa persona le diese órdenes, pero sabía que si se rebelaba las cosas serian aun peores.

—Law— comenzó el rubio sin moverse de su posición, en una actitud de menosprecio absoluta hacia su persona— ¿Sabes porque te he llamado aquí?

—No—contestó.

Doflamingo  levanto el brazo de su cara y le miro fijamente con sus ojos ocultos tras las extrañas gafas. Law trago saliva y se obligo a sí mismo a fingir estar calmado aguantándole la mirada arrogantemente.

—Te vi en la guerra—comento pasado un rato como si estuviese hablando del tiempo— salvando a  Monkey D. Luffy cuando estaba a punto de ser capturado—

—Ya— respondió.

“Mierda, mierda y más mierda” ahora que lo pensaba más calmadamente aquello había sido una estupidez, sin embargo era una parte imprescindible de su plan y no podía haberlo hecho de otra manera.

El rubio seguía mirándole esperando una explicación, pero al no recibirla tuvo que efectuar la pregunta

—¿Por qué le salvaste?— su tono contenía un muy ligero matiz que Law captó al instante. Se estaba jugando su vida con aquella respuesta.

— Porque soy un pirata y aunque Mugiwara-ya vaya a ser mi enemigo, los piratas deben aliarse contra la marina… después de todo, es el enemigo común— sonriendo entonces de medio lado añadió— además las cosas dejarían de ser divertidas si muriese.

El silencio inundo de nuevo la habitación mientras aquel hombre seguía mirándole serio.

—Se te olvida que técnicamente yo también pertenezco a la marina Law, ¿acaso te vas a revelar también contra a mi por ser un pirata?— pregunto el rubio sentándose sobre el sofá. Su cara era seria e intimidante, pero algo le decía que aquel hombre se estaba divirtiendo con todo aquello.

—No— respondió rápidamente.

—Sin embargo has ayudado a escapar a uno de las personas más peligrosas para la marina— recordó el mayor— y si por algún casual, a la marina le pasase algo por su culpa, el primero que saldría perjudicado seria yo— murmuro inclinando ligeramente la cabeza como si estuviese hablando con un idiota.

Law comprendió que estaba refiriéndose a los negocios “casi” ilegales que la marina le permitía tener a pesar de ser Shichibukai. Si la marina caía, el volvería a ser perseguido y los “casi” ilegales negocios pasarían a ser “totalmente” ilegales  y aquello supondría un golpe que no sabía si el rubio podría afrontar.

—Así que dime Law— continuo al ver que lo había entendido— ¿Dónde está sombrero de paja?— pregunto con aquella sonrisa torcida enmarcándole la cara.

—No lo sé— mintió descaradamente.

La sonrisa se borro de la cara del mayor  instantáneamente y a Law el corazón empezó a latirle peligrosamente rápido contra el pecho. ¿Qué cojones estaba haciendo? A ese paso el otro le iba a matar sin siquiera dudar.

—Yo…dejé a Mugiwara-ya y a Jinbei en una pequeña isla entre Marineford  y la isla de las mujeres — se apresuró a explicar—Rayleigh les estaba ayudando cuando me fui, aun así, dudo que sigan allí—

El hombre seguía mirándole fijamente y él le sostuvo la mirada otra vez, sabiendo que un mínimo movimiento en falso y ya podía estarse despidiendo de este mundo.

Odiaba que le manipularan,teniendo que dar explicaciones a cada cosa que hacía, con su existencia prendiendo de un hilo por las palabras de ese hombre. Le odiaba y se odiaba a sí mismo por no poder hacer nada contra él.

“Todavía” se recordó, el plan ya estaba trazado, solo había que esperar el momento perfecto y su vida volvería a pertenecerle.

—Sabes Law—comenzó el otro levantándose del sofá y acercándose a él aun sentado en el pequeño sillón—has crecido mucho desde la última vez que te vi, ya no eres el niñato que se pasaba horas encerrado en su habitación leyendo libros raros y al que le gustaba diseccionar todo cuanto se moviese — le recordó con aquella sonrisa surcándole de nuevo la cara.

Law simplemente le miro extrañado. ¿A qué venía eso de repente?. Doflamingo, levantó una mano y la posó en su mejilla en una suave caricia que provocó que Law abriese los ojos por la sorpresa.

“Ohh no…ni de coña”

— Law estoy empezando a cuestionarme tu lealtad—  murmuró con voz ronca y con aquella maldita sonrisa en su cara.

Y entonces inclinándose sobre él capturó sus labios entre los suyos. En un beso tan suave y delicado que dejo en shock al moreno. Aquello era completamente surrealista, su enemigo, la persona a la que más odiaba en el mundo le estaba acariciando y besando con una ternura y calidez que nunca le había visto. Una mezcla de excitación y asco se apoderaron de él y tras suprimir la primera, empujo al mayor lejos de sí.

Se quedaron un rato quietos, Law mirándole con odio y el rubio sonriendo con aquella mueca de diversión, y con los ojos aun ocultos por las gafas, impidiéndole saber que estaba pensando o lo que planeaba.

Doflamingo levantó una mano de nuevo apoyándola en su barbilla y la alzó delicadamente en un intento de volver a unir sus bocas, a lo que Law respondió rápidamente dándole un manotazo y  apartándole bruscamente cada vez más de los nervios.

—Fu fu fu fu ¿Te estás revelando contra mi Law?— pregunto con un fingido tono ofendido el otro.

Y Law lo entendió.

 Con la rabia acumulándose por dentro y ganas de descuartizar algo, se levanto del sillón encarando al otro de pie.

—No— contesto furioso, volcando en la palabra todo el odio que pudo, dejándole claro al otro que no iba a hacer esto por las buenas, pero el rubio simplemente sonrió satisfecho. Sabía que le tenía a su merced, que podía hacer con él lo que quisiese, que el menor no se iba a revelar.

Porque Law todavía era muy débil.

Law, apretando los dientes agarro al otro del abrigo rosa, tiro de él haciendo que el rubio se inclinase y volvió a unir sus labios.

 Peleo contra el mayor en un intento de tomar el control, de demostrarle que aquello no iba a ser fácil, pero el rubio, agarrándole el pelo de la nuca con una de sus enormes manos, profundizo aun más el contacto inclinándose sobre él e impidiéndole poder hacer más que intentar seguirle el ritmo.

Law sentía la lengua del otro contra la suya, recorriendo su cavidad como si necesitase aquel espacio para vivir, instándole a que se rindiera y simplemente disfrutase de aquello. Se negó y apretando  el abrigo del otro aun más fuete volvió a la carga negándose a perder aquella batalla y volviendo el beso más intenso y salvaje si se podía. Las lenguas chocaban, los labios succionaban y los dientes rozaban peligrosamente la anatomía del contrario. Finalmente Doflamingo, mordiendo salvajemente su labio inferior, rompió el beso dejándole volver a respirar.

Fue entonces apoyó su frente contra la suya, en un contacto casi tierno, mirándole a los ojos a través de las horribles gafas, creando una intimidad demasiado profunda, con sus dedos aun acariciando su nuca dulcemente.

 Law asqueado quiso empujarle lejos de si, sabía que el otro jamás sentiría nada por nadie, nunca, pero que se comportase como si no fuese así, como si realmente le apreciase, realmente le dolía. Siempre le había dolido.

  —Túmbate en la cama— ordeno con la voz más ronca que él que jamás le había oído.

Law apretó los puños intentando contener su rabia y frustración y se dirigió a la cama de sabanas rojas obedientemente, parándose frente al pie de esta y mirándola con los ojos vacios. Casi al instante sintió las manos del otro rodeando su cintura y su cálida respiración contra su cuello.

Contuvo el aliento.

  —¿Nervioso?— se burlo el otro.

  —Cállate y acaba con esto— siseo mientras sentía los labios del mayor recorriendo su cuello lentamente y repartiendo cálidos besos contra su pelo empapado.

  —Fufufu lo siento pero no— la lengua caliente del otro realizo un lento lametazo contra la helada y sensible piel de su nuca provocándole una descarga eléctrica que recorrió toda su espalda — pienso disfrutar de ti lentamente.— anunció.

 El menor fijo su mirada en la pared intentando no pensar. La mano del otro se había colado por debajo de su sudadera y recorría suavemente su húmeda piel, acariciando cada milímetro a su paso. La juguetona boca en su cuello mordisqueaba y chupaba con cariño su nuca en una caricia posesiva.

La  otra mano del rubio voló de repente a su cabeza haciéndole inclinarla para tener mayor accesibilidad a su cuello y Law simplemente se dejo hacer, intentando contener cada mínima sensación que le provocaba el otro y sin apartar la mirada de aquel punto en la pared. ¿Era una mancha de semen o era su imaginación?

De repente sintió un tirón y su querida sudadera voló por la habitación antes de que pudiese hacer nada para evitarlo hasta ir a parar a un rincón. El frio de la habitación choco contra su piel mojada e instintivamente se pego contra el cuerpo caliente a su espalda sintiendo entonces la erección del otro contra su trasero.

Volvió a mirar el punto intentando ignorarlo.

Unos hilos invisibles agarrón entonces su cuerpo y se encontró a si mismo tumbándose sobre la cama, abriendo las piernas en una pose sugerente e impropia de él mientras que el rubio en frente suya solamente se relamía.

—Para— se quejo frunciendo el ceño— sabes que odio eso—  inmediatamente las cuerdas desaparecieron, pero él se quedo en la posición en que el otro le había dejado, obediente y sumiso.

  —Lo siento—contesto el rubio tumbándose sobre el— pero si simplemente te quedas quieto esto pierde su diversión—

Law le fulmino con la mirada sintiendo la pierna del otro entre las suyas acariciándole aquella parte sensible de su anatomía y haciendo que su cuerpo temblase ante la presión. Doflamingo volvió a comerle la boca famélicamente, con tantas ansias y ganas que al poco rato estaba suplicando por poder respirar en el beso.

Su manos ahora recorrían su cuerpo sin el impedimento de la sudadera, deleitándose en cada curva y en la suavidad de aquella piel morena. Acercando uno de sus largos dedos a uno de los rosados pezones, el mayor comenzó a rozarle la piel sensible a su alrededor pero sin llegar a tocarlo, mientras tanto la otra mano del rubio recorría la piel de su cadera, delineando la línea del pantalón suavemente pero sin bajar más allá.  Torturándole y poniéndole de los nervios al saber lo que iba a hacer pero no hacía.

Law tumbado en la cama quieto y aun con la boca del otro sobre la suya, intentaba contener aquellas sensaciones pese a que aquellas caricias realmente le estaban excitando. Por fin el mayor libero sus labios dirigiéndose a su cuello repartiendo lametazos y mordisqueándole tranquilamente. Law sin poder volver a recuperar la respiración se mordió el labio fuertemente. Dolor contra placer, tenía que funcionar.

Pero entonces aquellos largos dedos en su pecho agarraron por fin el ya duro pezón y lo apretaron sin piedad. Una onda de placer recorrió su cuerpo llegando hasta su ingle.  Rápidamente se tapo la boca con el dorso de la mano conteniendo el gemido que había estado a punto de escapar de sus labios.

Doflamingo rio ante su acción y su risa reverberó contra su cuello.

—Veamos cuanto aguantas así.

Era bueno en aquello, había que reconocerlo, pese a que Law estaba conteniéndose con todas sus ganas, mordiéndose fuertemente el dorso de la mano y concentrándose en el dolor, las manos del otro conocían los lugares exactos donde provocarle estremecimientos.

Doflamingo, ignorando sus pensamientos, comenzó a besar aquel pecho bajo él lamiendo y succionando lentamente, deleitándole con el sabor de aquella piel morena, mordisqueándola firmemente y dejando aquellas marcar rojas que tardarían en desaparecer. Marcaba cada rincón como suyo y provocaba estremecimientos al menor por la lentitud con la que lo hacía.

 Su mano comenzó a hacer círculos con los dedos sobre su ingle, introduciéndose cada vez mas bajo el pantalón del otro mientras Law fingía ignorarlo. Su boca se cerró por fin sobre el pezón y sin preliminares succiono fuertemente. Sintió entonces la mano del menor cerrarse sobre su pelo echándole hacia atrás y alejándole, sonrió pese a que aun no conseguía que algún sonido escapase de la boca del otro.

Su mano ya se había colado por debajo del pantalón y bajándoselo hasta las rodillas comenzó a acariciarle los muslos al menor de una manera obscena y posesiva, apretándole suavemente el trasero al subir y acercándose peligrosamente a la entrepierna del otro que comenzaba a despertar. Pero seguía sin escuchar un mísero sonido.

—Law—llamo ya sin paciencia levantando la cara para mirar al otro—deja de hacer el tonto y quítate la mano de la boca— murmuro tomándole de la muñeca y retirándosela— quiero oírte gemir.

Law le miro con el odio pintado en la mirada pero respirando irregularmente aun mojado por la lluvia y ligeramente sonrojado por sus caricias. Aquello le estaba excitando  más de lo que pensó que haría.

 “¿Cómo puede ser tan  erótica una persona?”

—Lo siento Joker…— empezó el otro llamándole por aquel nombre que tanto odiaba— pero yo me niego a gemir por tu culpa.

Aquello cabreo al mayor, que ya, sin delicadeza, apretó la entrepierna del menor firmemente por encima de la ropa interior, haciendo que este abriese lo ojos sorprendido y soltase el anhelado gemido.

—Ngg— su mano se froto fuertemente contra aquella zona— …espera, no— el menor intentaba alejarse de él y de su mano pero al estar acorralado contra la cama no llego muy lejos. Doflamingo le tomo de la barbilla y hizo que le mirase mientras la otra mano seguía provocándole temblores contra aquella zona.

—Law, qué no se te olvide a quien perteneces — su voz adquirió aquel ton peligroso mientras el menor agarrándole de un brazo y cerrando los ojos fuertemente le arañaba el hombro intentando contener el placer— si te digo que te abras de piernas y gimas, tu lo haces obedientemente y me das las gracias ¿Entiendes?— Su mano volvió a ejercer presión y Law se arqueo contra él haciendo que su pechos chocaran placenteramente.

—No— contesto irrespetuosamente el menor una vez pasada la oleada de placer, mirándole con aquella mirada arrogante y la sonrisa torcida.

El mayor frunció el ceño ante la respuesta y ahora si realmente cabreado, tomo al menor de la cintura y girándolo lo estampo contra el colchón de la cama. Luego, con la delicadeza ya desaparecida, le levanto las caderas pasando una mano por debajo de su cuerpo, le quito la ropa interior bajándosela también hasta las rodilla y comenzó a acariciarle el trasero mientras se recostaba sobre él.

—Pues será por las malas—anunció el mayor comenzando a frotar su entrepierna, aun con el pantalón puesto, contra el trasero del menor.

Law cerró los ojos fuertemente ahora que el mayor no le veía y mordió las sabanas volviendo a contener los gemidos que volvían a escapar por su boca. Ya no tenía la ropa interior por lo que la mano del rubio se deslizaba ahora furiosamente sobre su longitud haciéndole querer dejarse llevar y gemir como una vulgar ramera pidiendo por más.

Fue entonces cuando oyó la cremallera del mayor bajar lentamente a sus espaldas y  sabiendo lo que venía todo su cuerpo se tensó. Apretó las sabanas fuertemente al sentir algo grande y duro apretarse contra su trasero colándose en el dolorosamente, sin delicadeza alguna. Como había pensado lo harían sin preparación.

—No sabes cuánto tiempo llevo esperando esto Law— comento el otro realizando un largo lametazo a lo largo de toda su columna y apretando más el agarre sobre su miembro mientras seguía introduciéndose— eres aun mejor de lo que me imagine—

Law contuvo un jadeo de dolor mientras sentía al otro metiéndose cada vez más dentro de él.  La visión se le volvió borrosa por las lagrimas de impotencia y un gemido lastimero de dolor escapó de sus labios antes de que pudiese contenerlo.

El mayor paró al instante al oírle dándose cuanta de lo que estaba haciendo y entonces comenzó a bombear su mano sobre la entrepierna del menor aun más rápido, haciendo que otra oleada de placer recorriese a Law de pies a cabeza. Con su lengua el mayor comenzó a lamer  y besar aquella delicada nuca, aun empapada, a modo de disculpa.

—Relájate— ordeno con voz seria y ¿preocupada?. Law descarto la idea y intentó hacer lo que el mayor le decía. Con las caricias del otro no tardo mucho en conseguirlo.

Y entonces el mayor entro hasta el fondo, apretándose contra sus paredes, volviéndolo suyo  y golpeando fuertemente aquel punto sensible de su anatomía.

—Aah— gimió fuertemente temblando fuertemente por aquella oleada de placer que le había producido aquel movimiento.

—Muy bien— comento el mayor inclinado sobre él susurrando con la voz ronca contra su oreja mientras comenzaba a retroceder para volver a embestir— buen chico.

Y entonces volvió a entrar volviendo a golpear aquel punto y haciendo que volviese a gemir fuertemente, haciendo que el grito retumbase por las paredes de la habitación obscenamente. Law sentía al mayor contra él, mordisqueándole la oreja donde tenía los pendientes, con su espalda contra su pecho y dándole placer de todas las maneras posibles. Con su mano recorriendo su entrepierna frenéticamente y golpeando aquel punto débil dentro suyo.

—Máas…— le traiciono su boca antes de que pudiese impedirlo. El rubio sonrió contra su espalda y comenzó a profundizar el movimiento de vaivén, volviendo aquel acto demasiado salvaje para cualquier otra persona, pero Law en cambio solo gimió más fuerte apoyando su frente contra las sabanas y levantando ligeramente las caderas para favorecerle al otro la entrada.

Tenía calor, mucho calor, y las sacudidas cada vez más fuertes que recorrían su cuerpo le anunciaban que el fin de todo aquella tortura estaba cerca. A su espalda el mayor también gemía sonoramente contra su oreja, mientras sus manos le sostenían contra su enorme cuerpo y le llevaban al séptimo cielo.

—Ahh…—gimió el moreno en un gemido mucho más alto que los anteriores, ya sin aguantar más con toda aquella presión acumulándose en su cuerpo, comenzando a derramarse entre escalofríos sobre la mano del otro.

Pero el otro entonces apretó fuertemente la base de su miembro impidiéndole acabar y haciendo que su miembro palpitase dolorosamente. Un gemido lastimero escapo de sus labios.

—Dime Law— comenzó el otro sin dejar de moverse dentro y fuera suyo, golpeándole vilmente su punto débil y provocándole aun más placer que seguía acumulándose en su cuerpo sin poder ser liberado— ¿ A quién le perteneces?—preguntó con un tono de voz absolutamente calmado.

Law apretó los dientes, sino acababa ahora iba a desmayarse por tanto placer, lo sabía, pero para hacerlo debería contestarle al otro, debería aceptarle, y aunque pudiese mentirle sabia que se estaría traicionando a sí mismo.

Otra envestida mucho más fuerte que las anteriores hizo que su visión se llenase se puntos azules, no podía más, no podía más.

—A ti…— se rindió al fin con un ligero sollozo de necesidad— soy tuyo, todo tuyo…—

El mayor a sus espaldas se estremeció y sintió como algo caliente le llenaba por dentro y casi al instante el mayor le libero.

Perdió la consciencia de su entorno. Placer. Era lo único que sentía. Solo estaba él y aquel remolino de sensaciones que atacaban cada fibra nerviosa de su cuerpo y le conducía al cielo.

Gritó.

Cuando volvió al mundo solo sentía el blando colchón bajo su cuerpo invitándole a dormir y descansar su dolorido cuerpo, un brazo rodeándole por la cintura posesivamente y unos dedos trazando el tatuaje tachado a sus espaldas.

La marca de Joker.

 

 

 

Notas finales:

Bueno hasta aqui el principio, en el proximo aparecera Kid, lo prometo.

Asique ¿que les a parecido? ¿Continuo?

Besos y gracias por leer n.n dejen reviewsss


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