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Fool heart por Pan_chan12

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Capitulo 1. Primer día. 

 

-Naruto Uzumaki, se le acusa de ser el principal participe del femicidio de Hinata Hyuga, ¿Como se declara? -pregunto el juez luego de haber terminado de leer el informe que se le fue entregado y dejandolo sobre su escritorio.

-Inocente dattebayo. -contesto con determinación en el estrado, ¿Y cómo no estar seguro de su palabra? Si el no había hecho nada, es más, el jamás haría algo considerado ilegal.

-¡Mientes! -grito eufórico el padre de la chica levantándose de su asiento, mirando con odio al acusado. -¡Se que fuiste tú, estuviste ahí, deberían encerrarte!

-¡Silencio, Hyuga-san! -elevo la voz el juez, y teniendo que ignorar la mirada rencorosa del patriarca de la familia Hyuga, volvió a tomar la hoja que anteriormente había dejado en la mesa y se colocó los lentes nuevamente y suspiró. -Pero por desgracia, Hyuga-san tiene razón, Naruto-kun, tus huellas dactilares estaban por toda la escena, ¿Que puedes decir ante eso?

-Que se trata de un error, Hinata era mi amiga, la quería como si fuera mi hermana ¿Porque querría matarla?

-Segun los testimonios…-comenzo hablando el abogado de los Hyuga. -...un trabajador, que se encontraba cumpliendo su horario nocturno como recolector de basura, encontró ropa llena de sangre a las 23:52 pm en uno de los contenedores, exactamente unos 20 minutos después del asesinato de Hinata. Los médicos forenses la analizaron y efectivamente esa sangre era de ella. Pero eso no es todo. -dijo el abogado volviendo a abandonar el reporte. -Ese contenedor se encontraba exactamente a unos 4 metros de tu vivienda, pero con anterioridad las cámaras de seguridad del lugar te localizan entrando a la morada Hyuga, para después de 5 minutos te volvieran a enfocar saliendo de la misma, efectivamente con tu ropa ensangrentada.

-Lo se dattebayo, esa ropa era mía, pero yo no hice nada malo, entre a su casa porque no respondía a mis llamadas y cuando la Vi me asuste, me acerque y la abrace y fue ahi cuando seguro me ensucie. Entre en pánico y solo atiné a salir corriendo. -explico con nerviosismo, estaba siendo juzgado y con la mirada acusadora del abogado y con los gestos negativos del juez, eran señal pura de que no le estaban creyendo. Comenzó a sudar frío y a hiperventilar. -No soy un asesino dattebayo.

-Naruto-kun, por favor vuelve con tu abogado. -dijo finalmente el juez, y el rubio con las piernas temblando, sintiendo ya lo que se vendría, se puso de pie y comenzó a caminar lentamente hacia su anterior puesto. -Dadas las circunstancias y las pruebas que poseemos, no me queda más alternativa que sentenciar a Naruto Uzumaki a 7 años de cárcel, más otros 3 años de trabajo comunitario una vez cumplida su sentencia.

Y fue ahí cuando el mundo de Naruto se derrumbó, ya no escuchaba más nada, solo sentía simples balbudeos y voces lejanas que hablaban y hablaban sin parar. Todo a su alrededor daba vuelvas, veía todo borroso y sentía que todo se movía en camara lenta, el golpe del martillo del juez contra su mesa, las indicaciones de su abogado diciendo que buscará la apelación, los guardias de seguridad tomándolo de los brazos y forzandolo a caminar hacia una puerta y los festejos y gritos de alegría de los Hyuga al escuchar la decision.

Salieron del recinto con sus muñecas esposadas atrás de su espalda, tan fuertemente que hasta sintió que se le cortaba la circulación y sus manos se adormecian. Lo hicieron subir a la parte trasera de un camión blindado color azul eléctrico, y cerrando las puestas dobles en su cara, lo dejaron completamente a oscuras.

Mientras el camión se ponía en marcha, Naruto comenzó a recordar momentos de su vida, ignorando por completo las risas de los guardias que iban conduciendo y hartandose de sus patéticos chistes, como si todo esto fuese una broma para ellos, como se notaba que nunca los han juzgado injustamente, culpandolos de algo que jamás cometieron.

Comenzó a recordar la primera vez que conoció a Hinata, una niña hermosa de cabello corto y ojos perlados, en esos ojos nunca ibas a encontrar maldad ni resentimiento, era invierno y ella llevaba un abrigo de piel color crema, bufanda roja y guantes, el la invitó a jugar porque la vio escondida detrás de un arbol y creyó que ella también quería formar parte de su divertido juego de atrapadas. Sonrío enternecido cuando la niña se sonrojo cuando el de acercó. También recordó cuando ambos iban creciendo, ella empezó a  dejar que el cabello le crezca hasta dejarlo a la altura de su cadera, iban juntos a la escuela, hacían la tarea y hasta almorzaban, cualquiera que los veían, dirían que eran pareja. !o cabía duda que ella era linda, y a pesar de que en varias ocasiones ella se le ha confesado, jamás la iba a ver con esos ojos, porque era verdad lo que le dijo al juez, ella era como su hermana.

Hinata una vez le había contado que tenía un primo, el cual cayó preso por estar involucrado en las drogas, y desde ese entonces no supo más nada de el, y a decir verdad el nunca lo conocio, jamás se lo han presentado y en un rincón muy profundo de su ser, agradecía que jamás se hayan visto, Hinata era la heredera de la empresa de su padre, muchas personas se habrían acercado a ella con dobles intensiones, era normal que todos en su círculo familiar sospecharan de todos los que se atrevían a hablarle, y no le sorprendía que algún deficiente mental de haya cruzado en el camino de Hinata y matarla para conseguir beneficios. Apretó los puños con irá solo con pensar en que alguien tan retorcido pudo ser capaz de lastimar a su amiga, y dejarla en tan terrible estado, su cabello azulado se volvió rojo por su propia sangre regada en el piso, sus ojos estaban semi abiertos y la casa estaba patas arriba, no cabía duda de que por lo menos ella trato de defenderse. El camión se detuvo, lo que obligó a Naruto a dejar de pensar en su pasado y a estar atento a todo lo que ocurría en el exterior.

-Baja. -ordeno muy poco amable el guardia abriendo las puertas dobles, y Naruto sin responder se puso de pie y se bajó del camión.

Fue tomado de los brazos y lo obligaron a caminar hacia lo que sería su hogar y pesadilla. Una puerta con rejas altamente electrificadas y con alambre de púas en su parte superior fue abierta mediante un mecanismo que funcionaba desde el interior, el sonido de la alarma era ensordecedor y solo se detuvo cuando las puertas se abrieron completamente. Entraron y se sobresalto cuando los perros Ovejeros, siendo sostenidos por otros guardias, comenzaron a ladrarle eufóricos, mostrando los dientes y haciendo la mayor fuerza posible hacia adelante buscando de alguna manera safarse de sus entrenadores y morderle el cuello al rubio. Los guardias que lo custiodaban se rieron al respecto y continuaron avanzando. Volvieron a atravesar otra puerta, dónde ahí de encontraba un escritorio con un guardia detrás de un computador tecleando, en cuanto esté levanto la vista y lo miro, dejo se hacer lo que estaba haciendo y le posicionó en frente una hoja blanca y un tintero.

-Naruto Uzumaki, 18 años, sentenciado a 7 años de cárcel más 3 años de trabajo comunitario, femicidio. -el guardia encargado del escritorio suspiro negando con la cabeza al mismo tiempo que escribía en la hoja donde próximamente el rubio pondría sus huellas, como si sintiera lastima por el.

-Te van a matar ahí adentro.

Dijo con gracia el guardia, mientras los demas manejaban las manos del rubio contra su voluntad para que pudiera los dedos en el tintero y luego sus huellas en la hoja quedarían registradas para siempre, Naruto estaba blanco por lo que anteriormente dicho y no podía respirar, si el abogado dijo la verdad y buscaría la apelación, estará muerto antes de que siquiera pise de nuevo el juzgado. Lo llevaron a un lugar para sacarle fotos, de frente y de perfil, y luego a un sector en dónde dejaría sus pertenencias hasta que llegue el momento en que le den la libertad. Sintió como la circulación volvía a correr por su torrente sanguíneo como correspondía al momento en que le quitaron las esposas y lo primero que hizo fue sobarselas para mitigar un poco el dolor que sentía. Le parecio raro que un convicto estuviera ahí, su uniforme naranja lo caracterizaba como uno. Era un chico de cabello negro y largo hasta la espalda atado a una trenza, sus ojos eran enormes al igual que sus cejas, y se enconteaba anotando en una hoja al mismo tiempo que le ponía en frente una caja con su nombre impreso en la parte delantera.

-Deja todas tus pertenencias en la caja: celular, joyas, aretes, dinero, cualquier cosa que tengas la dejas ahí, y se te lo devolverá cuando cumplas tu condena. -explico el guardia que lo condujo hasta ahí, y sin decir nada comenzó a rebuscar entre sus bolsillos, dejo su celular y unas monedas que casualmente traía consigo.

-Esa cara no es de nadie que haya robado un dulce. -dijo el convicto en un tono divertido alzando una ceja, mientras mascaba vulgarmente un chicle. -¿A quien mataste?

-Cejotas. -advirtio el guardia, el mencionado solo respondió con una sonrisa de medio lado y volvió a lo suyo.

-Solo quería saber.

-Asegurate de terminar tu trabajo y vuelve de inmediato a tu celda. -dijo encabronado el guardia, no era la primera vez que tenía que lidiar con presos con un sentido del humor turbio y con el tiempo aprendió a acostumbarse.

Una vez que Naruto se haya despojado de todas sus cosas, el convicto tomo la caja y la coloco en un estante dónde también había cientos de otras cajas de otras personas. El guardia lo tomo del brazo y lo volvió a guiar hacia otra habitación, mientras que el pelinegro miraba con mucha curiosidad la puerta por la que acabaron de irse.

Obligaron a Naruto a colocarse en fila junto a otras personas que estaban también en sus mismas condiciones para ingresar a la unidad, el rubio miro con curiosidad a los que serían sus compañeros, no parecía que estuvieran ahí por primera vez, rezaba para no ser el novato y que le echarán el ojo encima por ser nuevo.

-Ponganse detrás de la línea amarilla y desnudense. -ordeno otro guardia distinto a quien acompaño a Naruto en todo el trayecto, obedecieron y producieron a quitarse la ropa. -No les voy a decir mi nombre, y tampoco tengo interés en conocer el de ustedes, para ustedes soy el Gobernante. -comenzo a explicar seriamente mientras caminaba de un lado a otro son quitarles el ojo de encima a los presentes, Naruto escuchaba mientras de desvestía con inseguridad, el tipo se veía bastante raro, para empezar ¿Quien de taparia la mitad de la cara? ¿Estará enfermo o algo parecido?. -Manos Contra la pared y abran las piernas. -dijo el peliblanco, todos obedecieron y Naruto tapándose sus partes nobles camino hasta la misma, sintiendo vergüenza por la forma en que estaba. Miro de reojo hacia su espalda y vio como el guardia se acerca a ellos al mismo tiempo que se colocaba unos guantes de látex. -Alli adentro pueden pasar muchas cosas... -y mientras se disponía a explicar, sin delicadeza alguna colocaba dos dedos dentro de los anos de cada nuevo recluso y moviendolos en el interior como si nada, ignorando las quejas de los dueños de su hombria, verificando que no traigan nada que pueda perjudicar la integridad física de los demás. -...los humillaran, los acosaran, posiblemente también los violaron y les pediran favores. Y es su deber que jamás permitan eso sobre ustedes. -tiro los guantes usados ala basura luego de haberlos revisado a todos y se disponía a darles a cada uno un nuevo conjunto de ropa carcelaria, la misma ropa anaranjada que le vio al recluso de cejas grandes. -Me escucharán únicamente Ami y a los demás guardias que estén al mando, bajo ningún concepto obedezcan lo que los reclusos les pidan u ordenen, ellos no toman las desiciones aquí, sino nosotros.

Una vez que el guardia termino de hablar, se les dió a cada uno una caja con sábanas, frazadas, una almohada y objetos de aseo personal. Formaron una fila detrás del peliblanco y mediante el mismo sonido de la alarma las puertas se abrieron, y fue ahí cuando el calvario apenas estaba comenzando. Primeramente, Naruto apenas podía caminar después de la repentina invasión a su zona trasera, segundo, los convictos comentaron a gritar y a vociferar la entrada de los nuevos ingresantes, arrojándoles cosas desde los pisos superiores, algunos hasta haciendo gestos obsenos con sus bocas simulando una felacion y mirándolos con deseo, Naruto sintió ganas de vomitar, un chico lindo como el no sobrevivirá a todo esto. Subieron por las escaleras al primer piso para que el guardia le asignará las celdas correspondientes

-Yamamoto celda 225, Takeda celda 214, Kiyoshi celda 208. -subieron al segundo piso luego de haber dejado a los mencionados con sus nuevos compañeros. -Nohara celda 319, Kasuki celda 316, Uzumaki celda 314. -cuando mencionó al último recluso, las puertas se abrieron, a Naruto se le erizaron los pelos y la piel se le puso de gallina cuando los presos allí presentes se le quedaron viendo con el celo fruncido, hasta que hubo uno especialmente quien bajo de la litera de arriba de un salto y se acercó al nuevo miembro con superioridad.

-¿Y este quien es? -dijo mirándolo de pies a cabeza, la voz de ese sujeto era tan gruesa e íntimidsnte que Naruto se encogió en su sitio.

-Uchiha, no empieces.

-No puedes traerlo aquí, estamos llenos, si lo dejas tendrá que dormir en el suelo.

-Ese no es mi problema, arreglense como puedan. -contesto harto el guardia, cansado de tener que lidiar con ese sujeto todos los días, siempre era lo mismo, hacer y traer a los nuevos que más le convenían al Uchiha y los que no, simplemente obedecer y ya, eso no estaba en sus planes y jamás lo estará. -Uzumaki, pon tus cosas ahí. -ordeno, pero cuando el rubio movió apenas un pie para avanzar, el Uchiha se le puso enfrente para cortar su trayecto. Naruto se estremeció al chocar apenas contra el fuerte pecho de ese pelinegro, ya empezaba a odiar ese lugar.

-No lo creo.

-Uzumaki, pon tus cosas ahí. -ordeno nuevamente el guardia más cabreado que nunca.

-Si pones tus cosas en esa cama te las meteré por el culo. -dijo el pelinegro esta vez hablándole a Naruto. Este solo atino a bajar la cabeza, ese sujeto era detestable pero al mismo tiempo íntimidsnte. No quería tener problemas en su primer día.

-¡Uzumaki, obedeceme ami, no lo escuches!

-Pero nomás míralo, está aterrado. -dijo en broma, los demás convictos ahí presentes comenzaron a reírse. El guardia solo se quedó mirando la situación con enojo, cometería el error más grande del mundo si dejaba al novato en manos de Sasuke Uchiha en la misma celda, por lo que optó por la opción más sensata que había.

-Uzumaki, sal y espérame afuera. -el mencionado dió una última mirada al pelinegro, quien no le quitaba la vista de encima, era una mirada un tanto incómoda y llena de intensidad, quien sabe que pensamientos estarán pasando por la mente de Sasuke ahora mismo, el rubio se volteo y camino hacia la salida de esa celda sintiendo todas las miradas en su trasero, lo que lo obligó a apresurar el paso para salir de ahí. El guardia entro a la misma una vez Naruto se vio afuera y enfrento al Uchiha. -Dejame decirte una cosa, si algo le llega a pasar al novato, te las verás conmigo. -dicho esto, camino hacia afuera de la celda y con solo apretar un botón, la reja se cerró dejando a los convictos nuevamente encerrados.

-¡No sé preocupe, lo haremos sentir como en su casa! -grito irónicamente mientras volvía a su puesta en la litera.

-Naruto Uzumaki, celda 302. -dijo el guardia una vez que atravesaron el largo pasillo en el mismo piso. Apretó un botón y las rejas se abrieron, Naruto entro a la misma y efectivamente había una cama vacía en la litera de abajo, y tres convictos mirándolo fijamente desde sus literas, entre ellos el mismo convicto de cejas grandes del principio. Se asusto en cuanto las rejas se cerraron detrás de el, ya no había escapatoria ni ayuda, estaba solo.

-No quiero problemas. -fue lo único que se le vino a la mente y lo único que atino a pronunciar debido a su nerviosismo. Miro a todos los presentes y fijo su mirada en uno que le resultaba familiar, su apariencia era igual a alguien que ya conocía muy bien, pero no quiso darle importancia. -Prometo que no me meteré en sus cosas y los respetaré dattebayo. -un silencio incómodo se hizo presente en el lugar, hasta que un convicto, que por cierto estaba sin camisa y sin pantalones, emitió una estruendosa risa ante tal presentación.

-Pues, bienvenido a la suit presidencial, majestad. -los otros dos reclusos se rieron ante lo dicho por su compañero, un castaño de cabello corto y tatuajes en sus mejillas. -Pon tus cosas en esa cama vacía. - dijo mientras se disponía a ponerle los pantalones. -Antes la usábamos para masturbarnos entre nosotros, pero ahora ya es privada. -A Naruto se le revolvió el estómago con solo pensar en eso, en que a partir de ahora estaría durmiendo sobre los fluidos de esos sujetos que usaban esa cama para sus asquerosidades. -Por cierto, soy Kiba Inuzuka. -se presento el castaño ya con los pantalones puestos, pero aún faltaba ponerse la camisa. -El es Rock Lee, seguramente lo habrás visto al entrar. Y este es Neji Hyuga.

-Na-Naruto Uzumaki. -dijo sin mirar al sujeto, solo estaba concentrado en arreglar su cama, colocando las sábanas y frazadas. Y lo peor de todo, es que el famoso primo de Hinata estaba en su misma celda, totalmente desinteresado en su presencia y su atención estaba volcada en el libro que tenía entre las manos. No pudo evitar sentir miedo, aunque el no había hecho nada malo, si le brindaban mal la informacion del porque el rubio estaba ahí, seguramente lo mataría.

-¿Y porque estás aquí? -pregunto Lee desde su litera de arriba, que era la misma que compartía con Naruto.

-Estoy aquí por un malentendido dattebayo.

-Si, igual que todos. -respondio Kiba en tono de gracia, volviendo a su litera de abajo que compartía con Neji. -Todos nosotros estamos aquí también por un malentendido.

-Pero lo mío es real. -dijo molesto volteando su rostro hacia el Inuzuka. -Yo no debería estar aquí.

-Pues que pena. -hablo el Hyuga sin despegar su mirada del libro, Naruto se estremeció nervioso. -Pero tendrás que quedarte aquí con nosotros hasta que cumplas tu condena. Que, por cierto, ¿De cuánto es? -Neji le miro, efectivamente es el primo de Hinata, tiene sus mismos ojos pero los de ese tipo despedían un aura diferente al de su difunta amiga, no son puros como los de Hinata, sino putrefactos y llenos de rencor, daba miedo.

-7 años más 3 de trabajos comunitarios.

-¡¿7 años?! -expreso Kiba sorprendido, volviéndose a sentar en el colchón. -Oye, pero no a cualquiera le caen 7 años así como si nada, ni siquiera a un ladrón le dan esa condena. ¿A quien mataste, travieso?

-Eso fue lo mismo que le pregunté cuando apenas estaba ingresando. -dijo Lee divertido ante la situación, y Kiba siguiéndole el juego también riéndose.

-¡No mate a nadie, ¿De acuerdo?! ¡Ya les dije que estoy aquí por error!

-Como digas. -dijo Kiba divertido mientras volvía a recostarse.

De pronto las luces se apagaron, signo de que había que ir a dormir, la única luz que aparecía era la de la luz de la luna colándose por la única ventana con rejas de la celda. Naruto abrió las cobijas y se metió entre ellas, aunque mantenían sus ojos cerrados no pudo pegar un ojo en toda la madrugada, había mucho ruido y en la noche era cuando su sentido auditivo se agudizaba y podía escuchar todo lo que ocurría a sus costados. Lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos azules, deslizándose por sus mejillas con marquitas y no pudo evitar que pequeños sollozos escaparan de su boca, el no debería estar ahí, debería estar en el calor de su habitación durmiendo plácidamente y no descansando en un sucio colchón lleno de semen viejo, por culpa de un imbécil que ahora mismo debe estar en cualquier parte del mundo, riéndose de él por haber Sido tan estúpido en caer en la trampa y ocacionsr que lo culpen a él mientras que el verdadero asesino está suelto. Extrañaba a sus padres, quería estar con ellos, y en lugar de eso estaba pasando frío en esa sucia celda, lo que aumento aún más sus sollozos y sus lágrimas se volvieron abundantes. Lee se removió en su sitio al escuchar dichos sonidos y abrió lentamente los ojos, asomp su cabeza desde arriba, dejando caer algunos mechones negros y dejarlos colgando a los costados de su cabeza.

-¿Estás bien?

-Claramente no estoy bien. - respondió molesto, recalcando lo obvio y secándose las lágrimas con el talón de las manos.

-Descuida, la primera noche es difícil dormir. -dijo con cierto tono de melancolía, de alguna forma Lee lo entendía, sabía lo que se siente estar en un sitio que no conoces, rodeado de hombres con cargos penales y dónde tu vida siempre está en riesgo. -En las noches puedes escuchar todo: ronquidos, sonambulismo y hombres teniendo sexo. -Lee emitió una risa divertida al escuchar como Naruto tenía arcadas al escuchar lo último dicho por el. -Oye, ¿Eres homofóbico o algo parecido?

-N-no, no me molesta dattebayo, solo que...me incómoda la idea.

-Pues aquí verás mucho de eso, así que será mejor que te acostumbres. -dijo mientras guardaba silencio por un momento. -Si es que realmente no quieres tener problemas.

Naruto se quedó callado también, se estaba debatiendo mentalmente si debía preguntar o que, pero sentía mucha curiosidad de porque ese convicto lo estaba tratando tan familiarmente, al principio llegó con la idea de que en su primer día ya iba a ser linchado por toda la cárcel, ese trato tan cordial no se lo espero de ningún preso.

-Oye… -¿Hm?

-¿Porque me dices todo esto?

-Oh…puede ser porque me recuerdas a mi la primera vez que llegue aquí.

-¿Se puede saber que hiciste para terminar aquí?

-Preferiria no decirlo. -dijo clavando su mirada negra en el techo, recordando sus primeros días en la cárcel, el momento en que cometio el peor error posible que lo llevo a ese lugar, y a toda la gente que perdió en su trayecto. Definitivamante no quería volver atras. -No es algo importante.

-Oigan, si van a cuchichear asi todas las noches será mejor que me lo informen, así le pido al guardia unos tapones para oídos. -comento Kiba mirando a los responsables de cortar su sueño.

-Sigue en pie la propuesta de cortar tus pezones para que los uses como tapones. -dijo Neji tetricamente aún con sus ojos cerrados, pero despierto desde hace ya rato gracias a la conversación de Lee y el novato.

-¿Porque mejor no cortamos los tuyos? -respondio Kiba molesto, dando una patada contundente a la litera de arriba donde es andaba su compañero. Ese par nunca se ha llevado bien desde que los pusieron juntos, siempre peleando y fastidiando, normalmente Neji era el que comenzaba el pleito de la forma más tranquila posible, y Kiba lo continuaba y no se detenía hasta que alguno de los dos resultará en la enfermería, su carácter era horrible. Naruto salto en su sitio ante el repentino golpe y Lee comenzó a reírse.

-¡Oigan! -grito el guardia nocturno desde la reja, golpeando la misma con su barrote. -¡No es hora de estar jodiendo! ¡Duérmanse de una vez!

-No te asustes, Naruto. -comenzo hablando Kiba en susurros una vez que el guardia ya se fue. -A pesar de las peleas nocturnas que se monta este infeliz de arriba, tuviste suerte en haber caído con nosotros. -dijo Kiba guiñándole un ojo, Neji rodo los ojos antes de voltearse para poder volver a consiliar el sueño, y Naruto se quedó estático ante aquel gesto de su compañero, se sintió nervioso y sin responder solo atino a darle la espalda y tratar de dormir.


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