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I'm Still a Human

Autor: MilkyJeanFoxserbug

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Notas del capitulo:

Los personajes de esta historia pertenecen a Eiichiro Oda.

Un sordo golpe avisó  al moreno que su juguete había intentado escapar nuevamente. Parecía que últimamente todas sus creaciones querían alejarse de él.

Soltando un suspiro dejó de enfocarse en aquellos planos colocados en perfecto orden sobre su escritorio y se levantó de su cómoda silla reclinable para dirigirse hasta el lugar de origen del sonido. Tuvo que salir de su tranquilo y solitario ­­­­sótano para subir por las escaleras a prisa, asegurándose de no toparse con ninguno de los habitantes de aquella casa, no tenía ganas de que los trabajadores de su padre le mostraran más de su fingida preocupación.

Pasó a toda prisa por el comedor y subió otras escaleras hasta el segundo piso, dobló por tres pasillos diferentes y abrió la puerta de la que era su habitación designada, lugar donde no había dormido desde que llego a aquella casa hace ya seis meses. Casi corriendo se adentró al lugar y tomó al  pequeño animalillo que yacía tirado en el suelo, con sus patitas metálicas abolladas y la mitad de su cuerpo hecho con paciencia totalmente arruinado. Su pequeño hámster robotizado no solo había destruido la jaula donde le tenía encerrado, sino que también demostraba la poca resistencia ante grandes alturas.

— Lo mejor sería conseguir más sujetos de prueba y ver cómo reaccionan ante las modificaciones. —se dijo a sí mismo mientras tomaba el cuerpo del animal y lo depositaba en la basura, al menos no perdió tanto tiempo creándolo. Después de ya tantas pruebas había aprendido a no esforzarse demasiado en las modificaciones en animales, esperaba el momento de tener un espécimen más adecuado. Se acercó a la jaula y la observó totalmente destrozada, una sonrisa bastante macabra se formó en su rostro, los avances físicos  estaban haciendo maravillas al incrementar la fuerza que poseía, solo necesitaba verificar la agilidad y velocidad, además de necesitar realizar los estudios con algún animal mentalmente mejor desarrollado, aunque no se negaría a iniciar la experimentación en humanos si el consejo así se lo ordenaba.

— Es el tercero que muere en este mes, ¿estás seguro de que el proyecto va bien? —un alto rubio de abrigo negro se paró en el marco de la puerta, mirando de reojo al moreno.

— No solo va bien, Cora-san, se encuentra en perfecto estado —sus plateados ojos  brillaron con la emoción en ellos, dirigiéndole la mirada al mayor se levantó de un salto. — Ya está todo listo para seguir con las pruebas, solo unas pocas modificaciones a los planos originales y nuevos sujetos de prueba, el único problema es que necesito aumentar el presupuesto para diferentes materiales. —comenzó a hacer planes de una vez, alcanzó uno de los muchos cuadernos y con una pluma fue garabateando números y dibujos que sólo él podría entender.

— No creo que al consejo le agrade mucho tener que aumentar las inversiones en tu proyecto… —le lanzó una mirada preocupada y enseguida le pasó una carpeta con papeles al menor— De cualquier forma, Law, tienes una reunión justamente con el concejo hoy, desde hace tiempo que piden informes de todo y solo los hemos estado evadiendo, comienzan a impacientarse respecto a si lo lograrás. —terminó de decir el hombre, rogando porque el otro tuviera listos los informes que le pedían.

El chico solo se dedicó a hojear los papeles que le entregaron, tenía demasiados problemas en la cabeza como para prestarle atención a su tutor que a veces rayaba en una madre sobreprotectora, le tenía aprecio pero a veces se convertía en un verdadero fastidio.

— Bien, si los del consejo necesitan que me reúna con ellos así será, los convenceré de comenzar las pruebas en humanos y te aseguro que no se negarán. —nadie iba a arruinar su proyecto y si querían resultados inmediatos eso les daría, era su deber traer esta idea y hacerla realidad.

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El ambiente en aquella sala era bastante aburrido, no solo por el hecho de que el joven “prodigio” como les obligan a llamarlo, Trafalgar Law no daba indicios de siquiera querer llegar a esa junta obligatoria del consejo. El rubio odiaba tener que asistir a las juntas de esa organización cuando no tenían nada que ver con los intereses de su propio sector, porque no solo estaba molesto con aquel proyecto millonario y su idea descabellada, sino que también odiaba al joven a cargo de dicha investigación, más allá del porte arrogante con el que iba o el obvio retardo hecho a propósito, la enemistad entre el rubio encargado del sector ecológico y Law era debido a cierto chico pecoso que lo estaría esperando en su cama. Y sí, su irritación se debía a que por esa junta no podría estar con su pareja. Maldito Trafalgar.

— ¿Cuánto tiempo debemos seguir esperando a que se digne en llegar? — preguntó Marco Phoenix, aquel hombre conocido por su ardua lucha por el bien natural y claro, el que más en contra estaba del proyecto que se presentaba.

— No creo que vaya a tardarse mucho más —como siempre, aquella mujer de cabellos oscuros le trataba de calmar mientras le mostraba una de esas sonrisas calmadas y maternales, Nico Robin, la mujer activista por la cultura y en especial amante de la historia.

—Eso quisiera creer, Robin, ¿Cómo es que le tienes paciencia a ese niño egocéntrico? — murmuró molesto el hombre mientras se inclinaba para poder hablarle. En el consejo, solo esa mujer era de su total confianza y por lo tanto podía contarle lo que realmente pensaba.

— Trafalgar-san es un buen chico y está tratando de hacer realidad uno de sus sueños, no creo que tenga malas intenciones. — contesto la morena, dando por sentado que no pensaba mal del joven.

— Pero bien sabes que el principal inversionista tiene “malas intenciones” y seguramente no le importen algo tan tonto como los sueños de un niño. —contestó con aquella cruel realidad que muchos ignoraban.

Estaba por agregar otra cosa hasta que una fuerte voz le interrumpió.

— Señor Phoenix, si ya terminó me encantaría que le prestara atención al joven Trafalgar —su voz se escuchaba molesta e hizo que se avergonzara mientras Robin reía en voz baja de que su compañero hubiera sido regañado de esa manera. Alcanzó a ver la sonrisa burlona en el rostro del chico parado en frente de todos y la rabia se hizo presente al instante, seguía sin creerse como el bueno y amigable de su Ace podría ser capaz de ser amigo de un sujeto como ese, aún así se tragó su rabia y se acomodó mejor en un su asiento para escuchar las excusas que el tipo pondría.

— Bien, Trafalgar, ya puedes comenzar. —le dijo Sengoku, mientras todos los presentes dirigían su atención al mencionado.

— Gracias Sengoku-ya. Primero quisiera disculparme por mi retardo, lamento si les quite tiempo de sus apretadas agendas. — Marco casi quiso girar los ojos ahí mismo por la obvia falsedad en aquellas palabras, aunque los demás parecían tragárselas por completo.

— Hace aproximadamente tres mes presenté mi idea al concejo, idea centrada a la medicina actual y Smoker-ya ha sido muy amable al comenzar a invertir generosamente en el proyecto —el peliblanco mencionado solo hizo un asentimiento y dejó que el otro prosiguiera. — Conforme el prototipo avanzaba y lo aplicaba, era capaz no solo de unir miembros cercenados, también de replicar órganos y como esperaba, estos eran totalmente funcionales, lo que por cierto ha salvado la vida de varios animales…—

— Disculpa que interrumpa Trafalgar, pero me interesaría saber de dónde conseguiste los animales y si estos no sufrieron daño alguno. —el rubio atento a todo necesitaba preguntar por ello.

— No te preocupes por eso Marco-ya, todos los animales fueron rescatados de la calle, muchos con heridas causadas por sus anteriores dueños y con mis conocimientos médicos fui capaz de otorgarles una segunda oportunidad. Lo más difícil de llevar es adaptación de la pieza en el organismo, pero con tiempo pudieron controlarla como miembro propio, claro cuando se trata de algo interno no hay ningún problema porque ni siquiera lo notan. He de resaltar que no perdí a ningún paciente y por supuesto todos y cada uno de los animales ahora tienen un hogar y vida estable. —cuando terminó de hablar se escuchó un aplauso por los demás presentes, logrando sacar una sonrisa de superioridad al moreno sabiéndola ocultar perfectamente.

— Ahora bien, este método está ya listo para ser probado en humanos, si mis cálculos no fallan y es evidente que no lo harán, todo será muy seguro, solo necesitamos una persona para comenzar. —hubo un asentimiento general por parte de los otros.

— Bien, así como lo pides el concejo aumentara los recursos y esperaremos para finalizar el proyecto y sacarlo a la luz— anunció Sengoku.

Dicho esto los presentes de la sala salieron, dando por terminada la reunión.

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— Law-chan se lució en esta reunión­ —un hombre alto, rubio y con un característico abrigo rosa acarició los cabellos de aquel chico moreno, logrando sacar de quicio a éste.

— Eres malditamente molesto Donquixote-ya —dijo el chico sin mirarlo, alejando la mano del hombre y volviendo a su bitácora, haciendo algunas anotaciones en las mismas.

Después de aquella agobiante y totalmente aburrida reunión Law había regresado a casa, alegrándose por la evidente ausencia de Cora-san, sin embargo poco había durado su felicidad, pues el molesto rubio, hermano de Cora-san lo había estado siguiendo desde que salió de la reunión y lo abordo justo cuando introducía la llave para abrir su casa, casi matándole del susto.

— Fufufu, que irritado pareces estar, Law-chan­­ —el rubio se sentó en uno de los sillones de la sala de estar y bebió dela copa con vino que el dueño de la casa le ofreció de mala gana en cuanto entró sin invitación.

— Por supuesto que estoy irritado, el idiota de Marco-ya sospecha más de lo que me gustaría y pone en riesgo el plan original. —apretó con fuerza el bolígrafo, partiéndolo a la mitad y llenándose las manos de tinta por la rabia de que todos sus días incontables de investigación se podrían ir a la mierda por culpa de las sospechas de ese hombre— ¿No podíamos hacer todo sin vernos involucrados con el consejo? —preguntó más que frustrado por eso.

— Sabes que Kaido es muy generoso al dar el dinero para el verdadero proyecto—Doflamingo se puso totalmente serio, como el hombre de negocios que era ­—, pero no se puede hacer grandes retiros de dinero sin dar aviso alguno para el uso de estos, por eso tu proyecto es la cuartada perfecta para el arma que tanto desea. —

— Cuando me contactaste para este proyecto no me imaginé que tendría que soportar tanta gente idiota para seguir con esto. —soltó un suspiro; se levantó para lavarse sus manos llenas de tinta y comenzó a recordar el cómo conoció a aquel sujeto extravagante, hace tan solo seis meses de ello.

Recordaba haber salido temprano de la universidad para llegar a tiempo a la conferencia que daría su padre o al menos ese era el plan original hasta que un hombre fornido de gafas negras, al que después conocería como Vergo, lo tomó del brazo y como si no pesara nada le había metido a la limosina, cayendo arriba de aquel rubio excéntrico. Desde ese momento su tranquila vida se había visto afectada por el par de hermanos y el trato que por lo interesante en el decidió aceptar y a día de hoy solo se arrepentía de verse obligado a la cuartada del concejo.

— Hay algo que aun no entiendo respecto a Kaido-ya, ¿Por qué quiere un arma humana si tiene a cientos de hombres bajo sus órdenes?­ —vaya que un hombre que controlaba aquel inmenso poder militar no necesitaba preocuparse de ese tipo de cosas.

— Parece que aún no lo entiendes Law-chan. Cuando un hombre tiene dinero solo busca derrocharlo en lo que el llamaría sus juguetes y por supuesto bajo la excusa de la prevención, si lo amenazan va a usar a su juguete para destruir todo, no creo que lo vaya a utilizar más allá de mero capricho. —

Eso le molestó bastante, no solo por el hecho de quererse cumplir un capricho, lo cual todos los ricos hacían y se volvía algo común, sino porque su trabajo al crear una buena pieza de ingeniera se vería desperdiciada en el punto en el que el hombre se aburriera de este, terminaría trabajando como otro soldado más u olvidado para convertirse en otro de los sirvientes.  Sonaba bastante a lo que había hecho su padre con él, abandonarlo y dejarlo al cuidado de unos extraños que un día conoció, igual no debía dejarse llevar por sus sentimientos ahora, debía controlarlos y ocultarlos como justamente llevaba haciendo desde que era niño, solo así podría concentrarse en sus proyectos y recibir su paga, tampoco debía importarle lo que  sucediera o las consecuencias que llegaran de ello ya no deberían afectarle a él, se sentiría más tranquilo en cuanto terminara todo y volviera a la facultad de medicina a graduarse, hasta se alejaría de la ingeniera para no recordarlo.

— Deja de pensar en ello y mejor alégrate —Doflamingo logró sacarlo de sus pensamientos y le lanzó una mirada de completa seriedad— Mientras venía de camino uno de los chicos de Garp me llamó con urgencia, seguramente lo recuerdas, Portgas D. Ace. Me informó que encontró al hombre perfecto para el proyecto y le encargue a Monet que revisara su expediente, el chico seguramente te interesará. ­—

Por supuesto que conocía a Ace, no solo era un chico molesto que tocaba a su puerta cada fin de semana, también era de las pocas personas a las que podía considerar amigo, aunque el termino era tan lejano que ya no le daba tanta importancia, era un buen chico, pero demasiado insistente a su parecer, justo ahora le agradecía internamente por encontrar a alguien tan pronto.

­— Muy pocas personas me interesan, no veo porque sería diferente con este chico­. —se acercó al mayor para que le entregara la gruesa carpeta en la que se encontraba el historial de aquel sujeto.

— No seas tan pesimista, incluso podrías formar una bonita amistad con el sujeto, o eso antes de que lo arruines por completo­; — le dijo como clara broma que el de moreno pasó por alto— El chico llegara mañana en la tarde, trata de no ser tan huraño con él, me retirare para entregarle los informes a Kaido y me comunicaré contigo cuando den luz verde a continuar todo. —el hombre se levantó y dejó la copa ahora vacía en la mesa de centro.

En unos pocos segundos el sonido de la puerta al cerrarse le indicó que al fin se había largado de su casa.

Abrió la carpeta, topándose enseguida con la foto de un chico pelirrojo y de piel demasiado pálida, con rasgos duros y mirada asesina, por un momento la imagen llamativa de aquel tipo le tomó por sorpresa, incluso removió algo en su interior, como si le hubiera visto en algún otro lado.

El expediente era bastante extenso, tendría mucho que leer aquella noche, le animó tener una excusa para pasar su noche en vela, aunque no le hubiera gustado hacerlo conociendo el pasado de alguien.

Bajó la vista de nuevo y se encontró con el nombre de la persona, el cual al leerlo la primera vez resonó varias veces en su mente, no sabía que podía esperar de Eustass Kid. 

Notas finales:

Gracias por leer.

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