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Limerencia: Cuando el amor no es amor. por Archi05

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Ni bien la cajera terminó de escanear el código del último artículo que había en su canasto, pagó el total de la compra y abandonó el supermercado con el par de bolsas en cada una de sus manos. Como de costumbre, luego de terminadas las clases pasaba por alguna tienda a comprar aquellos víveres que sabía que le harían falta para lo que sea que se le hubiese ocurrido preparar ese día. Observó su reloj de pulsera mientras esperaba que la luz roja del semáforo cambiara a verde para permitirle el paso recordando que iba notablemente más temprano de lo normal dado que el profesor que impartiría la ultima hora de clase no había podido ir por lo cual les habían permitido retirarse antes.

Mientras pensaba con que más acompañar lo que tenía planeado preparar de almuerzo había caminado las cinco cuadras de distancia que le quedaban desde la estación de trenes. Cuando finalmente llegó al bloque de apartamentos de uno de los barrios moderadamente baratos de Tokio ni siquiera tuvo que detenerse a sacar las llaves, simplemente abrió la puerta sabiendo que estaba abierta y entró.    

—Ya llegue —se anunció sin mucho entusiasmo quitándose los zapatos con los pies y dejándolos a un lado en el Genkan.

—Bie-ve-io.

Menma frunció el ceño con hastió y se dirigió a la mesada de la cocina donde dejó las bolsas.

—Tsk, no lo digas cuando se la estás chupando a alguien.

—Okey —el azabache se relamió los labios tras sacar de su boca el miembro de su cliente de turno.

—Hombre ¿ya te toca a ti? Perdóname, se me fue la hora —habló el chico de piel tostada al cual había encontrado en medio de un muy placentero orgasmo cuando abrió la puerta —. Honestamente la estoy pasando tan bien que no quiero irme ahora, ¿qué tal si lo compartimos? Parece que está lleno de energía el día de hoy. Mira, está muy húmedo.

Desgraciadamente para el pelinegro el apartamento era tan pequeño que al solo tener un ambiente, desde la diminuta cocina podía ver todo lo que estaban haciendo en el futon tirado en mitad de la sala. Sus ojos azules se posaron en el trasero de Sasuke que el sujeto abría para él, enseñándole su entrada donde se había corrido más de una vez. Le fue difícil disimular la mueca de asco pero al final lo consiguió permaneciendo con su rostro usualmente inmutable.

—No, gracias.

En tanto lavaba las verduras y sacaba de las bolsas las demás cosas que había traído consigo podía escuchar como el sujeto volvía a vestirse rápidamente para luego de dejarle algunos billetes a Sasuke, los cuales el azabache contó frente a él sin ningún disimulo, abandonar finalmente el apartamento no sin antes acordar que día de la siguiente semana volverían a verse. Cuando la puerta se cerró Menma soltó un suspiro, finalmente les había dejado a solas.

Aún desnudo el azabache observó de reojo al ojiazul que ya había comenzado a cortar algunas zanahorias y sin perder oportunidad, con aquel aire travieso que lo caracterizaba, dejó los billetes sobre la barra de desayuno y envolvió la cintura del pelinegro por detrás con sus largos y delgados brazos.

—Hoy llegaste más temprano que de costumbre.

—¿Y?

—No me gusta que me veas trabajando —espetó —. A menos que lo hayas hecho a propósito. ¿Verme de esa forma te pone? –inquirió divertido mordiéndose el labio inferior y atrapando desvergonzadamente con toda la palma de su mano el bulto en los pantalones de Menma.

—Sasuke —gruñó sabiéndose débil ante sus provocaciones. El azabache esbozó una sonrisa y tomándole del rostro para que dejase de cortar verduras y se concentrase en él, acercó su boca para darle un beso. Sin embargo antes de que los labios de Sasuke pudieran rozar los suyos Menma frustró su intento tapándole la boca con la mano con la que antes mantenía tieso un vegetal.

—¿Crees que olvido que se la estabas chupando a un tipo hace nada? Ya ve a ducharte —agregó volviendo su atención a la comida.

—Ven conmigo.

—No. Además voy a preparar el almuerzo.

Sasuke se separó para ojear lo que había dentro de las bolsas.

—Compraste muchas cosas ¿qué tienes en mente?

—Curry. ¿Tienes hambre?

Un repentino silencio llevó a Menma a observarle un momento, arrepintiéndose al instante de hacerlo al ver la sonrisa pícara que surcaba los labios del azabache.

—No de comida —murmuró sugestivo. El ojiazul le fulminó con la mirada obligándolo a reformular su respuesta —. Mucha. Más si tú lo estás preparando, todo te queda delicioso. Te puedes casar.

El cumplido le sacó una sutil sonrisa que Sasuke no fue capaz de ver ya que sin demorar más se encaminó hacia el baño para darse una rápida ducha. Si bien le encantaba el sexo y todos los placeres que venían con el, detestaba sentirse sudado y cubierto de fluidos propios y ajenos. Lo odiaba. Aún no terminaba de acostumbrarse a su nuevo e improvisado trabajo. Se preguntaba cómo su madre había podido soportar tantos años viviendo esta vida de mierda. Y si a eso le agregabas que había conocido a un tipo asquerosamente rico el cual la había dejado embarazada por error y se había marchado sin más… Chasqueó la lengua irritado, no le gustaba para nada pensar en sus padres ni en como hubieran sido sus vidas si su padre no hubiese estado ausente.

Sin siquiera molestarse en cerrar la puerta, abrió el grifo y se metió bajo el agua tibia. Dejó que las gotas empaparan poco a poco su cuerpo y destensasen sus músculos. Le dolía terriblemente la espalda baja pero eran gajes del oficio. Tomó un poco de gel de ducha y se frotó las manos hasta generar algo de espuma y comenzó a esparcirla por su cuerpo como si con ello pudiese limpiar los besos y las caricias de los hombres a los que les permitía dárselas. Masajeó cada centímetro de su piel, enjabonándola con parsimonia. Se detuvo en su entrada y abrió un poco las piernas esperando expulsar todo el semen acumulado en su interior. Tener que limpiarse después de cada polvo era todo un fastidio. Si no fuera porque le pagaban más por hacerlo no se los permitiría. Aunque tampoco podía negar que le gustaba, quizás más de lo que debería. Le fascinaba sentir esa sensación de explosión en su interior cuando era llenado con aquella secreción caliente y viscosa, le resultaba exquisito.

Luego de unos largos quince minutos en los que estuvo tratando de limpiarse Menma apareció en el baño recostado en el umbral de la puerta.

—¿Estas bien? —inquirió recorriendo su cuerpo desnudo y mojado con la mirada. El azabache reparó en su presencia sin perder la concentración en lo que estaba haciendo.

—Ya salgo, es solo que ese idiota se corrió mucho.

—¿Quieres que te ayude?

—No, ya casi termino. Ve poniendo la mesa.

Menma asintió y regresó a la sala. Cuando Sasuke salió con solo una toalla blanca atada a su cintura se sentó en uno de los taburetes de la barra de desayuno. Era pequeña pero era suficiente para ellos dos. Tamborileó los dedos sobre la mesa mientras el ojiazul terminaba de servir los platos. Como le había pedido había colocado los manteles individuales de plástico con un inusual diseño monocromático de color gris que le daba elegancia a la pequeña mesa blanca. Los vasos y cubiertos que utilizarían también se encontraban perfectamente ubicados a cada lado del plato. Sin poder evitarlo sus labios se curvaron en una sonrisa. Menma era un chico tan detallista, él mismo había sido quien había escogido los individuales cuando le acompañó un día a comprar cosas para su casa. Como Sasuke acostumbraba a vivir solo con su madre desde que era un niño no tenían demasiadas pertenencias, lo necesario para él y para su ahora difunta madre.

—Huele muy bien —comentó cuando el ojiazul dejó un plato frente a él para luego poner otro en su lugar.

—Gracias por la comida —dijeron al unísono antes de comenzar, y con solo la primera cucharada Sasuke había tocado el cielo con las manos. A él nunca se le había dado particularmente bien cocinar, solía preparar algo sencillo para salir del paso o simplemente comprar comida ya preparada en una tienda de conveniencia. Así que desde que Menma había llegado a su vida, se encontraba a sí mismo esperando con ansias la hora de comer. Nada como la comida hecha en casa.

No hablaron demasiado durante el almuerzo. Por lo general las mañanas en el colegio siempre eran iguales y Sasuke no tenía mucho que contar además del sexo que había tenido con sus clientes, el cual a veces era bueno y otras no tanto. Lo normal. A algunos chicos los esperaba con más ganas que a otros pero aquello no significaba que le gustaba lo que hacía. Podría pasar el día entero quejándose de eso pero Menma no estaría muy dispuesto a escuchar. Si había algo que le hacía enfadar de sobremanera era que le hablase de esos chicos. Casi podía imaginar su expresión irritada cuando le encontró en mitad de una felación.

Cuando finalmente terminaron Sasuke se ofreció a lavar los platos en lo que el pelinegro se aprontaba para bañarse. No tenía problema en hacer ese tipo de quehaceres, le relajaba y le daba tiempo para pensar, sumergirse en sus pensamientos, pero esta vez tenía otros planes en mente por lo que no se entretuvo. Acabó rápido de lavar y fue sigiloso hacia el baño desde donde se podía escuchar la música que el pelinegro había seleccionado desde su lista de Spotify. Cuando abrió la puerta lentamente para no ser escuchado, Menma ya se encontraba bajo el chorro, con los ojos cerrados dejando que el agua helada golpease su rosto. Sasuke se mordió el labio inferior encantado con las vistas del firme y sensual trasero del pelinegro salpicado con algunas gotas que descendían provocativamente por su piel.

Dejó caer la toalla que mantenía alrededor de su cintura y se metió en la ducha junto al pelinegro, abrazándole por detrás, pasando sus manos por el formado abdomen. El cuerpo de Menma se tensó en respuesta a sus caricias. Un segundo después posó sus manos sobre las suyas deteniendo todo movimiento. Desde su posición Sasuke fue capaz de ver el miembro semi erecto del pelinegro que poco a poco comenzaba a despertar.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó soltando un gruñido de placer cuando el azabache llevó una mano a su miembro, comenzando a masturbarlo.

—Es que demorabas mucho.

Menma quitó la mano de Sasuke de sus partes para darse la vuelta y sujetarle el rostro con ambas manos antes de devorar sus labios en un violento beso. Sasuke gimió en su boca donde ambas lenguas comenzaban a luchar por ver quien tenía el control. Luego de unos cuantos segundos el azabache cortó el beso dando un suave tirón cuidadosamente con los dientes en el labio inferior del pelinegro y sin decir nada más, Sasuke bajó hasta su pelvis. Menma ahogó un jadeo en expectativa. El azabache sonrió orgulloso tomando con firmeza el miembro erecto del ojiazul para depositar un suave beso en la punta y tras relamerse los labios introdujo el glande en su boca, sintiendo el sabor salado de los fluidos que habían comenzado a escapar de Menma. Chupó la punta y dio un par de pequeñas lamidas más antes de atraparla nuevamente entre sus labios haciendo que el ojiazul soltase un gemido de placer.

Sasuke llevó su vista hacia arriba notando la mirada de Menma sobre él mientras le daba placer, y sin despegar la vista de sus ojos azules que ardían en deseo dibujó con su lengua pequeños círculos alrededor del glande observando su reacción.

—Ahh, Sasuke —gimió con voz baja y ronca, echando la cabeza hacia atrás y hundiendo sus manos en su cabello azabache. Cerró los ojos enfocando todos sus sentidos en la lengua de Sasuke dándole placer, cortando así el contacto visual durante un momento. Disfrutando de las sensaciones.

El azabache dejó de torturarle un segundo, separándose un poco para correrse el flequillo de la cara y acto seguido lamer toda la extensión del pene de Menma desde la base hasta la punta, pasando sus labios por sus testículos donde se detuvo un momento para repartir algunos besos y succionarlos de vez en cuando.

Menma dejó escapar un sonoro jadeo. Sasuke había cerrado los labios entorno al miembro del pelinegro y había comenzado a introducirlo en su boca, tragándolo poco a poco hasta que cupo toda su extensión. Chupó con fuerza, rozando el miembro caliente con su lengua. Podía sentirlo acariciando su laringe, le encantaba. El ojiazul no paraba de jadear advirtiéndole así del inevitable orgasmo. Segundos después Menma le tomó con delicadeza de los cabellos para hacer que se detenga y dejó escapar toda su semilla en su boca. Gran parte del líquido descendió por su garganta pero Sasuke retuvo un poco que luego escupió sobre la punta del miembro del pelinegro y lo esparció por toda la longitud de este para que actuase como lubricante en lo que vendría a continuación.

—Estás tan impaciente ¿quieres que te folle aquí? ¿Rápido y duro?

—Sí.

De pronto, Menma le hizo ponerse de pie y volvió a tomar sus labios en un beso necesitado. En un movimiento rápido cambió las posiciones, empotrando a Sasuke contra la pared, su espalda apoyada entre la fría y suave porcelana de los azulejos y el cuerpo caliente y excitado de Menma. El pelinegro sujetó una de sus piernas y la alzó para que Sasuke la enrollara en su cintura, acariciando sus muslos y su trasero al tiempo que le besaba la cara, el cuello, los labios, repitiendo todo el proceso. Provocándole ligeras cosquillas por donde su boca pasaba.

—Ahn. Hazlo sin condón. Ya no puedo más te quiero dentro ahora mismo —susurró rodeando su cuello con sus brazos, aferrándose a su cuerpo en lo que Menma cumplía sus deseos y colocaba la punta de su miembro en posición —. ¡Menma! —gimió cuando el pelinegro se enterró hasta el fondo en su interior. Entró y salió de él varias veces en un vaivén desenfrenado. Sasuke no pudo soportarlo mucho tiempo y se corrió entre ellos. Perdiéndose en el orgasmo mientras Menma alcanzaba el propio. Se retiró y volvió a entrar con fuerza una última vez antes de terminar en su interior.

—Vamos a la cama —gruñó excitado, alzando al azabache desde las nalgas hasta llevarlo al dormitorio donde dejó caer su cuerpo en el colchón que se hundió ante su peso para luego colocarse encima suyo.

Sasuke le tomó del rostro, atrayéndolo hacia él y le besó una vez más, jugando con su lengua un buen rato antes de invertir las posiciones, colocándose a horcajadas del pelinegro. Volvió a unir sus labios en un beso desesperado y buscó con su mano el miembro de Menma que había vuelto a despertar. Lo llevó a su entrada y sin más preparativos se dejó caer sobre él.

—Mhn es enorme, me encanta —gimió, cerrando los ojos, disfrutando de la sensación del pene de Menma dentro de él. Los abrió solo para ver el rostro del pelinegro perderse en el placer mientras comenzaba a mover sus caderas, aumentando el ritmo poco a poco para luego detenerse y volver a comenzar en lo que parecía ser una exquisita tortura —. Voy a correrme —jadeó palpitando su segundo orgasmo.

—Dámelo.

Menma posicionó ambas manos en sus caderas y le penetró bruscamente, entrando y saliendo a velocidad. Follándolo duro. Cuando Sasuke estalló entre sus vientres, Menma se detuvo, sintiendo como el interior del azabache presionaba su miembro, instándolo a seguir. Una vez que Sasuke recuperó el aliento de un suave tirón el pelinegro volvió a recostarlo en la cama, apretando su cuerpo contra el colchón, volviendo a dejarle un recorrido de besos desde el cuello hasta la clavícula, mientras sus manos se movían expertas hacia sus rozados pezones. Sasuke soltó un jadeo cuando Menma tiró de uno de ellos al mismo tiempo en el que deslizó su miembro en su interior, penetrándole lentamente. Unieron sus bocas una vez más, el azabache se aferró a sus brazos conforme Menma iba aumentando el ritmo de sus embestidas hasta que finalmente se dejó ir en su interior, dejando escapar toda su semilla. Menma salió de él y se tumbó a su lado. Sasuke le sonrió con ternura mientras intentaba recuperar el aire que había perdido durante la actividad, el pecho de ambos subiendo y bajando.

—Como siempre, eres increíble —musitó el pelinegro con sus sentidos aún entumecidos por el reciente orgasmo.

—Lo mismo digo.

De pronto el sonido del teléfono celular de Sasuke rompió aquella atmosfera plagada de erotismo y absoluta confianza. Menma le observó con su cabeza apoyada en su codo mientras Sasuke se estiraba para tomar el teléfono de su mesita de noche.

—¿Hola? —su voz había sonado tan fatigada que debió carraspear y volver a repetir para recuperar su usual tono de voz —. ¿Hola?

>> Hola ¿llamé en un mal momento? <<

Menma le miraba con expresión aburrida, apenas podía escuchar la voz del chico del otro lado de la línea.

—Eh… No, no para nada. Estaba… haciendo unos trabajos para la universidad.

—¿Universidad? Tú ni siquiera asistes a la universidad.

—Shh —replicó haciéndole señas con las manos para que se callara.

>> Quería saber si podíamos vernos mañana <<

—¿Mañana? Seguro, nos encontramos donde siempre.

>> Perfecto, sé que fue una llamada muy corta pero debo irme ahora, solo quería oír tu voz y de paso invitarte a salir, te llamo más tarde ¿ok? Adiós <<

—Adiós…

Sasuke observó el celular en sus manos, la expresión en su rostro había cambiado totalmente. Tenía una cita. Una cita con aquel chico rubio y guapo de ojos azules con el que aún no se acostaba pero que estaba seguro era capaz de hacerle tocar las estrellas con solo un par de palabras. Se preguntó a donde tenía pensado llevarle esta vez. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por las palabras del pelinegro recostado a su lado.

—¿Estás saliendo con alguien?

—Mm algo así —comentó tumbándose nuevamente —. Tengo una cita mañana así que…

—Lo sé. No te dejé ninguna marca, puedes estar tranquilo.

—No es eso. Me refiero a que no podremos vernos.

—¿Piensas traerlo aquí? —la expresión relajada de Menma cambió a una de ligera sorpresa. Los únicos chicos que venían a su casa además de él eran clientes. Que Sasuke trajera a su proyecto de novio donde follaba con otros chicos no era muy inteligente de su parte, además de ser algo de muy mal gusto. Menma lo mataría si se lo hiciera a él, pero bueno él no era su pareja —. Hice suficiente curry, puedes recalentarlo mañana.

—Yo me arreglo. Sabes, ahora mismo me gustaría algo más… pegajoso —concluyó llevando una traviesa mano a su miembro que inmediatamente reaccionó ante la familiar caricia. Los labios del pelinegro se curvaron en una sonrisa ante sus provocaciones.

—Eres insaciable.

Una vez más, Menma se posicionó sobre el azabache, separando sus piernas y colocándose entre medio de ellas. Se miraron con intensidad y mutuo deseo antes de volver a besarse. Un beso lento al principio que luego fue volviéndose cada vez más demandante. Sasuke alzó la barbilla para que Menma le besara el cuello, y sin previo aviso flexionó las caderas y hundió su erección en su interior, empujándola más adentro. Sasuke soltó un gemido y alzó el trasero para pegarse más a él. El pene de Menma rozando deliciosamente su próstata. Menma aumentó el ritmo. El climax estaba cada vez más cerca. Le penetró más fuerte, entrando y saliendo repetidas veces hasta que no tardaron en alcanzar nuevamente el orgasmo. Ninguno de los dos dijo nada más y ambos cayeron rendidos en los brazos del otro.

Cuando Menma abrió los ojos, Sasuke aún seguía durmiendo placenteramente a su lado. Lo contempló mientras dormía, como hacía cada vez que tenía oportunidad. Apartó un mechón de sus cabellos azabache y se perdió en sus recuerdos. Pensando en el poco tiempo que había pasado desde que se conocieron y en lo estrecho que se había vuelto su vínculo.

Recordaba aquella noche de invierno como si hubiese sido ayer. Mientras salía del colegio con sus amigos se había detenido junto a un montón de máquinas expendedoras para comprar una bebida. Sus amigos le esperaban a media cuadra de distancia. Había puesto el dinero y tecleado la máquina rápido para marcharse cuanto antes cuando escuchó a alguien hablar. Fue apenas un susurro pero él había sido capaz de escucharlo.

—No puedo creer que me despidiera.

 Menma le observó sorprendido, no se había dado cuenta de que estaba allí. Un joven de más o menos su edad, sentado justo en la entrada de un callejón sin salida, estrecho y oscuro, pegado a las máquinas. El chico mantenía su espalda apoyada en la pared y cubría su rostro con sus brazos mientras lloraba. No supo si fue la lástima o la curiosidad lo que le llevó a hacerles una señal a sus amigos para que se fueran sin él y acercarse al sujeto.

Menma le dio un toque en el hombro con la lata de café que recién había comprado. Todo su interior se revolvió cuando este le miró, con sus ojos negros ahora rojos e hinchados por las lágrimas. Era precioso.

—No era lo que quería —mintió. El chico observó la lata y luego regresó su vista a él, aceptando el gesto.

—Gracias.

Sasuke le había dedicado una sonrisa. Sus lágrimas se habían detenido, y ahora bebía poco a poco el café que le había regalado, dejando que la lata calentase sus manos frías y sin guantes.

Las presentaciones vinieron más tarde, después de que se acostaran por primera vez. Sasuke le había llevado a su pequeño apartamento y se había desecho en sus brazos. Ni siquiera había tenido ganas de ahogar sus penas en el alcohol de algún bar de mala muerte donde algún tipo desagradable hubiese querido aprovecharse de su inestabilidad emocional. Lo único que quería hacer en ese momento era llorar hasta quedar seco y olvidarlo todo. Menma simplemente se dedicó a escuchar.

Al parecer Sasuke había estado manteniendo relaciones sexuales con su jefe desde hace tiempo. Cuando su esposa se enteró e inició los trámites de divorcio, decidió cortar relación con Sasuke y le despidió sin más, ahorrándose el escándalo que hubiera sido si toda la compañía se enteraba de su aventura. Sin embargo, Sasuke no solo sufría por haber perdido su trabajo sino que quizás había desarrollado sentimientos por ese hombre que sin pensarlo dos veces le había puesto de patitas en la calle. Con el tiempo se fueron convirtiendo en una especie de amigos con derechos. Algo que les convenía a ambos, Sasuke se rehusaba a volverse a enamorar aunque le había confesado que él era totalmente su tipo, y él simplemente no tenía tiempo para eso ni tampoco tenía interés en intentarlo con nadie, por eso para él desfogarse con Sasuke era más que suficiente.

Con el ambiente en el que había crecido, donde ni siquiera había podido asistir a la escuela como un niño normal, era muy difícil para Sasuke conseguir trabajo. Nadie quería tomar a alguien sin estudios. Le había visto ir con ilusión a un montón de entrevistas y regresar con el ánimo por los suelos. Y a él no le quedaba más que consolarle y decirle palabras de apoyo que al final del día no servían para nada. La situación económica de Sasuke estaba muy mal, aunque su ausente padre se dignase a pagar la renta de su apartamento quizás como una forma de redimirse a sí mismo por sus años de ausencia, Sasuke necesitaba dinero para comer y eso no salía de su adinerado padre. Por ello había encontrado un par de chicos que estaban dispuestos a pagarle por sexo. Así se había criado y aquello era algo que sabía hacer. Al principio no estuvo de acuerdo con su decisión, pero era su vida y su trabajo, y él seguía viviendo con sus padres por lo que no podía brindarle apoyo económico aún si lo quisiera. Y conociéndolo, Sasuke tampoco lo aceptaría.

Soltó un suspiro y se acercó a su rostro. Le acarició levemente la mejilla y Sasuke se removió en respuesta, ladeando el rostro para acercarlo más a la tibia mano del pelinegro. Aquello le sacó una sonrisa.

—No has cambiado nada.

Antes de levantarse le dio un beso en los labios y le dejó seguir durmiendo. Él debía volver a su casa pronto, por lo que comenzó a vestirse. Una vez listo, tomó sus cosas y se fue. Cerrando el apartamento con la copia de la llave que Sasuke le había dado.

 

~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~

 

Unos cuantos golpes en la puerta le llamaron la atención. Antes de que pudiera sacarse los audífonos la figura de su madre apareció frente a él, a los pies de la cama. Apagó la música y le hizo un gesto a su madre para que supiese que ahora la estaba escuchando.

—La cena estará lista pronto ¿me ayudas a poner la mesa? —pidió con aquella radiante sonrisa que hacía difícil decirle que no.

Asintió para luego levantarse de la cama y seguir a su madre escaleras abajo.

—¿Papá aún no ha llegado?

—Aún no, pero me acaba de llamar para decirme que ya viene en camino. Tengamos todo listo para cuando llegue.

En la cocina, Naruto ya estaba colocando los vasos en la mesa mientras hablaba por teléfono. Antes de entrar su madre se detuvo en la puerta haciendo que Menma casi chocase con su espalda. Preguntándose porque se había detenido alcanzó a escuchar la conversación de su hermano.

—Perdón ¿estabas durmiendo? Está bien. Quiero llevarte a un lugar que mis amigos me han dicho que es genial —Naruto sonrió y rodeó la mesa para colocar los vasos del otro lado —. Sí, podemos estar toda la tarde si quieres. Yo tampoco puedo esperar a que sea mañana.

—¿Al fin consiguió novia o qué? —susurró burlón —. Así de enamorado se ve más tonto de lo que ya es.

Kushina volteó a mirarle ceñuda.

—Menma, deja a tu hermano en paz. Además lo dices porque tú nunca te has tomado el tiempo para enamorarte.

—No necesito algo como eso. Estoy bien así —se limitó a contestar, encogiéndose de hombros.

Su madre hizo un mohín pero antes de que pudiera decir algo más, Naruto les observaba molesto desde su lugar.

—No puedo escuchar con ustedes murmurando a mis espaldas —se quejó luego de haber cortado la llamada.

—Lo siento, cariño —se disculpó entrando en la cocina —. ¿Has quedado para salir con una chica?

Naruto se tensó al escucharla. Menma lo notó y alzó una ceja con curiosidad.

—Sí.

—¿Y cuando la conoceremos?

Menma simplemente rodó los ojos. Ahí iba su madre otra vez metiendo la cuchara donde no la llamaban. Naruto se rascó la mejilla algo nervioso.

—Pronto. Le dije que podía venir a cenar cuando quisiera.

El rostro de Kushina se iluminó al oír aquellas palabras, y el pelinegro deseó no haber estado allí en esos momentos. Fue a buscar los cubiertos y pretendió que no los estaba escuchando. Naruto no podía disimular lo incómodo que estaba. Inmediatamente su madre comenzó a planearlo todo, desde que iban a comer hasta los cambios que debía hacer en la casa antes de la llegada de su invitada. Porque todo debía de estar perfecto.

—¡Ya llegue!

Afortunadamente su padre había llegado y rápidamente la atención se vio dirigida hacia él, y cómo le había ido en su trabajo. Aunque era obvio que Kushina retomaría la noticia de la supuesta novia de Naruto durante la cena.

 

~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~

 

Finalmente el día tan esperado por todos, especialmente por su madre, había llegado. Kushina había estado como loca la última semana pensando que podía cocinar para su futura nuera. Compró manteles y platos nuevos, y hasta les había hecho pintar una pared.

Horas antes de su llegada, le había tenido metido en la cocina ayudándola a preparar el montón de comida que seguro la chica se vería obligada a comer. Su padre como siempre llegaría casi en hora y Naruto pasaría toda la tarde con su novia antes de ir, por lo que él era el único que tenía que lidiar con su efusividad. ¡Por todos los cielos! Si solo faltaba que le mandase a ponerse traje y corbata. Era demasiado. Aún no llegaba y él ya quería que se fuera, y eso que la pobre no tenía nada que ver. Todo era culpa de su madre.

Cuando Naruto por fin llegó, todos fueron a recibirlos, unos con más ánimos que otros cabe destacar pero todos se reunieron en el pequeño recibidor. Kushina apenas podía contener la emoción. Tenía pintada una enorme sonrisa en los labios.

—Mamá, Papá, sé que esto puede llegar a sorprenderlos un poco pero quiero presentarles a mi… novio.

Tanto Minato como Kushina quedaron paralizados de asombro. Menma vio como la sonrisa de su madre se borró al instante. Y con un par de palabras más Naruto dio el tercer strike. Ahora quien había quedado sin habla era él.

—Su nombre es Sasuke.

Notas finales:

Hola mis amores! <3 


Finalmente he podido traerles la historia que les debía


Les prometí que la tendrían y aquí está, para todos los que la estaban esperando desde ¿que? ¿la mitad de inmarcesible? x)


Lamento que la portada no sea la mejor, la hice como hace dos años o así y como verán no me llevo (ni me llevaba, ni me llevaré -probablemente-) muy bien con el photoshop xD Aún así espero que el primer capítulo lo compense.


Ojalá les haya gustado =)


Me gustaría recordarles que la limerencia es una enfermedad, así que ya saben por donde vendrá la cosa


Sin más que añadir, nos leemos en el siguiente!


Besitos <3 

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