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Buscando la belleza por OldBear

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Notas del capitulo:

Notas del capítulo:

Disclaimer: este fic serán los personajes de marvel basado en el mundo de Betty la fea. Como algo lógico pero que es bueno aclarar, no gano ni un peso por ninguna de las dos historias, porque no son mías. Lo único mío es la idea de reunir esos dos mundos en este fic.

También quiero agregar que aunque está basado en Betty la fea, cambiare unas cuantas cosas, principalmente del final y, tratare temas de percepción corporal, bullying entre otros, de una forma un poquito mas profunda o seria de lo que lo hizo la novela. Por lo que no será completamente algo feliz y chistoso como lo era la novela. En otras palabras, este fic tendrá drama, angustia, y clasificación dentro de la mayoría de edad, para que estén advertidos.

La pareja principal de este fic es el Stony, pero hay varias parejas secundarias que se desarrollaran a lo largo de toda la historia: Brutasha, Hawksilver, winterfalcon, thorki, entre otras. 

 

Capítulo 1. Conociendo al jefe.

 

 

—Vamos Tony, ellos te dirán que sí.

Estaba nervioso.

—Verás como aquí si te van a aceptar.

Maldición, estaba más que nervioso por una simple entrevista de trabajo. Ya había asistido a más de 10 empresas pidiendo empleo con una hoja de vida perfecta y aun no obtenía nada. “No se preocupe, nosotros le llamaremos” era lo que siempre le decían, pero nadie jamás le llamaba, y él sabía muy bien por qué. Intentó alejar esos pensamientos, debía entrar a aquella empresa con buenas expectativas y la cabeza en alto si quería causar buena impresión.

Observó de nuevo el hermoso edificio que tenía frente a él. La empresa se llamaba SHIELD y se dedicaba, en pocas palabras, a todo lo que pudiera existir en el mundo de la moda. Había dejado para el final aquella empresa por qué significaba un reto bastante alto. Revisó su ropa por última vez, no estaba muy a la moda pero por lo menos se veía limpia y presentable, —a juzgar por él— y entró al edificio saludando al portero.

El lugar estaba a reventar ya que no solo estaban solicitando el puesto de asistente de presidencia, sino que también estaban solicitando a las modelos para la próxima colección de moda que lanzaría la empresa en poco tiempo. Eso le aterró aún más, el lugar estaba lleno de personas más que atractivas, y él no lo era para nada. Además eso hacía que la competencia fuera aún más fuerte.

En la recepción había una secretaria bastante hermosa atendiendo el teléfono y limándose las uñas: Natasha Romanoff, decía el gafete que tenía la mujer. Traía el pelo hasta los hombros, castaño, y con solo verla se podía decir que era la perfecta definición de “Femme Fatale”, su mirada lo decía. Estaba a punto de preguntarle a donde tenía que dirigirse cuando sintió que alguien le empujó y tomó su lugar frente al escritorio. Quiso gritarle a la pareja que lo empujó, pero decidió tranquilizarse y recoger los papeles que había tirado al suelo, no quería que lo sacaran del edificio por gritarle a un par de estúpidos.

Mientras recogía sus papeles y los acomodaba escuchó cuando Natasha le indicaba a la pareja que la reunión era en el tercer piso en la puerta doble del fondo, y supuso que él también tenía que dirigirse hacia allá.

Cuando el ascensor se cerró, el reflejo de las puertas le permitió comprobar si su pelo seguía en su lugar. Escuchó un murmullo a su espalda sobre si se había terminado toda la gelatina del mundo esa mañana, pero decidió ignorarlo y se dedicó a esperar que las puertas se abrieran en el tercer piso.

Quedó extasiado cuando vio el tercer piso, el lugar era hermoso y tenía un olor a perfume que llenaba sus fosas nasales y resultaba exquisito. Había bastante gente caminando de un lado para el otro sin prestarle atención y él no supo a quién preguntar hacia donde tenía que dirigirse, y sabía que se le estaba haciendo tarde para la entrevista.

Se puso un poco inquieto al no saber qué hacer, y caminó hacia un grupo que se encontraba reunido para ver si le podían informar, de pronto, del centro del grupo salió un hombre alto y esbelto, con el pelo más largo y negro que jamás había visto atado en una coleta, sus ojos azules eran increíblemente brillantes, y cargaba una sonrisa de medio lado que indicaba una seguridad inquebrantable. Era bastante apuesto, tanto, que Tony se congeló por un momento, y no logró captar del todo la cara de hastió que puso el otro.

El hombre esbelto lo miró de arriba abajo antes de hablarle:

—Disculpa criatura extraña, ¿Qué haces aquí?

—Estoy buscando la sala de juntas para el puesto de trabajo.

Aquel sujeto sonrió, dedicándole una mirada de superioridad a Tony y agitó su pelo ligeramente.

—Imagino que para el puestecito de asistente de presidencia, que es en el sexto piso, no para el de modelos, que es en este piso— abrió sus brazos dramáticamente al tiempo que agregaba—por que como puedes observar, en este piso solo hay gente linda, hermosa, guapa, y tú no lo eres.

Ouch, eso sí que le dolió, principalmente por que fue delante de tantas personas y muchas de ellas emitieron una risita mal disimulada. Tuvo bastantes ganas de partirle la cara al otro, y hasta estaba sopesando la posibilidad de hacerlo y salir de ese sitio sin trabajo, pero lleno de satisfacción. Quizás arrestado también, por golpear a alguien, pero sabría que valdría la pena.

—Señor Loki, compórtese— dijo un hombre rubio, bastante alto y fuerte, con una notoria cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo, que venía hacia ellos. Luego se giró para hablar con Tony: —lo siento mucho pequeño, el señor Laufeyson es la estrella creativa, pero es algo inmaduro.

El rubio ignoró el reclamo de Loki, y muy amablemente le indicó que las entrevistas para asistente de presidencia se realizaban en el sexto piso. Quizás fue la amabilidad de aquel hombre, o que después de pensarlo mejor entendió que sí necesitaba el empleo, pero decidió que podía dejar sus ganas de golpear al de pelo negro para después e ir a su entrevista.

En el sexto piso también había un desastre de tanta gente que iba de aquí para allá. Pero los escritorios con los asistentes que veía desperdigados y la seriedad con la que todos estaban vestidos, le indicaron que había llegado al piso correcto. De unas puertas dobles salió una chica con un conjunto verde ajustado y un extraño tinte rojo vino en su pelo. Tenía unas carpetas en la mano y dijo que llamaría a las siguientes personas para el puesto de trabajo de asistente de presidencia.

—Es el turno de Maximoff, Wanda.

—Soy yo— respondió una hermosa pelirroja con un minivestido al tiempo que taconeaba hacia el salón de juntas.

Tony no podía negar que era una mujer impresionante, y casi odió su mala suerte cuando lo llamaron para pasar también.

—Stark, Anthony.

—Soy yo— contestó.

La chica se le quedó viendo por un momento y lo hizo pasar. Dentro del salón de juntas solo había un hombre de unos 50 años sentado en una de los asientos principales alrededor de la larga mesa, y la chica llamada Wanda, con una sonrisa de plena confianza sentada en otro extremo, con las piernas cruzadas. Tony pensó que a un lado de ella, lo que el vestía parecían trapos viejos.

Gud Morning— saludó un hombre con una pésima pronunciación cuando salió de la puerta trasera del salón— mi nombre es Phil Coulson— se detuvo un momento para admirar a Wanda, luego le tomó la mano y la besó— pero usted My Lady, puede decirme solo Phil.

Coulson le preguntó cómo se llamaba ella, y Wanda le respondió con una mirada coqueta. Cuando le tocó el turno a Tony de presentarse, él sintió que no le prestaron igual de atención.

—Muy bien— comenzó Coulson cuando se sentó, bastante cerca de Maximoff— aunque yo tengo sus hojas de vida, quisiera que ustedes me contaran un poco de ustedes. Sus habilidades, que idiomas hablan, experiencias previas y, ya que estamos en eso, podrían decir algo personal. Si están casados o yo que sé… — hizo una pausa, detuvo su vista en Wanda y agregó: — o solteros…

Wanda se rió y Tony solo pudo bufar internamente. Sabía que haber entrado al mismo tiempo que la hermosa pelirroja iba a ocasionar que ni siquiera tuviera la mínima oportunidad para destacar.

Ella fue la primera en presentarse.

—Bueno, yo hice 6 semestres de finanza en la San Marino. No terminé porque me casé, ya sabe usted Phil, cuando uno ama a un hombre se entrega por entero…—agregó batiendo las pestañas, Phil se coloreó instantáneamente, cuando Wanda vio que consiguió lo que quería, sonrió— pero ya me divorcié, ahora estoy soltera. — Enroscó un mechón de pelo en su dedo, como si eso remarcara sus palabras. — Casi no tengo experiencia laboral pero, ganas no me faltan.

Esa si fue la gota que derramó el vaso. Más que una entrevista de trabajo Tony se sentía en una entrevista con un proxeneta o futuro cliente. Maximoff parecía querer ganar el puesto por otros atributos que no podían escribirse en una hoja de vida.

— ¿Y de idiomas? —Coulson tenía la voz entrecortada, incluso tuvo que beber el vaso de agua que estaba frente a él en la mesa.

—Se un poquito de Inglés, pero se manejarme muy bien.

Cada palabra que decía la pelirroja estaba cargada de doble sentido, y su expresión corporal demostraba que lo hacía apropósito. Tony no podía estar más incómodo con esa situación.

—Además soy amiga de Sharon, ella me dijo que aplicara para este puesto. Que yo era ideal.

Tony se mordió el labio al escuchar eso, no sabía quién era esa Sharon, pero por la forma en que asintió Phil era obvio que la conocía. Eso sumaba otro punto a los muchos que ya tenía Maximoff.

— ¿Y qué me dice usted? — preguntó el otro hombre dirigiéndose a Tony, quien no parecía estar tan afectado por los atributos de aquella mujer.

Tony se aclaró la garganta, si tenía una oportunidad para lucirse era esa, aunque no pudiera vencer a la hermosa mujer físicamente, sí estaba mejor preparada que ella.

—Yo hice mis estudios en…, si ven mis reseñas tengo al director de la catedra como referencia, puesto que mis notas fueron laureadas y mi tesis también. Trabajé un tiempo en…. Se hablar inglés y francés de forma fluida y un poco de alemán y japonés. Y en cuanto al estado civil soy soltero.

—Por supuesto— escuchó que Coulson decía simulando una tos.

Aguantó las ganas de golpear al maldito Coulson y salir de ahí. Se fijó que no tenía ni dos horas en esa empresa y ya quería golpear a dos personas.

—Bueno mis primores—Coulson tomó la palabra haciendo amplios ademanes con las manos, — espérenos fuera un segundo mientras deliberamos, usted no— dijo cuándo Wanda y Tony caminaban hacia la puerta, señalando a la pelirroja, — usted quédese unos segundos para hacerle unas últimas preguntas.

Cuando las puertas se cerraron a su espalda Tony sopesó la idea de irse a su casa de una buena vez y no esperar la posible burla cuando le dijeran “No se preocupe, nosotros le llamaremos”

Estaba tan distraído que terminó por chocar contra uno de los asistentes del lugar. El asistente tenía una bolsa de chips que habían terminado desperdigadas en el suelo.

— ¡Ay mierda!, el señor Steve me va a matar cuando vea este desorden. —exclamó al tiempo que se agachaba a recogerlos, Tony se sintió apenado y decidió ayudarlo. En eso estaba cuando sintió que el murmullo general se había calmado de repente, y observó que casi todos se habían quedado viendo a los dos hombres que salían del ascensor en ese momento. — Ay no, ayúdame a taparlo para que no lo vea. — pidió el asistente, y agarrando a Tony por los hombros lo hizo pararse de tal forma que tapara los chips en el suelo.

Tony vio, al igual que muchos, detenidamente a los hombres. El mayor debía rondar los 60 años, tenía puesto un traje que desde lejos gritaba que era de diseñador, una corbata morada —que quizás desentonaba— y parecía querer convencer al más joven de algo, según gesticulaba.

El más joven tenía que ser uno de los modelos del lugar, o eso pensó Tony. Era demasiado guapo para ser un humano normal. Traía un traje gris sencillo pero que lucía extremadamente bien en él. El pelo peinado hacia atrás, unas gafas sin montura que enmarcaban unos hermosos ojos azules y… a Tony por poco y se le sale el corazón de tan rápido que latía al ver a semejante adonis.

Era obvio que no fue el único que se quedó admirando al más joven, puesto que encontró a varias modelos que estaban haciendo lo mismo.

— ¿Quiénes son? —susurró más bien para sí mismo, pero el hombre a su lado lo escuchó.

El asistente pareció no creer que Tony no reconociera a aquellos dos que habían salido del ascensor.

— ¿Eres nuevo en este planeta verdad? El señor mayor es el presidente de todo esto, se llama Than Noxtrol. Le decimos Thanos de cariño—a Tony le pareció que el hombre a su lado utilizó el apodo con demasiado cariño, pero no preguntó nada. — Él más joven es su hijo, mejor dicho hijastro. Steve Rogers. El que me va a matar ya que está viniendo hacia acá…

—Peter Quill—dijo el llamado Steve al tiempo que se inclinaba y recogía parte de lo que se había caído, lo tiró directamente al pecho de Quill y se pasó la lengua por los labios— ¿Por qué teniendo aquí tantas personas esto parece un vertedero?

Tony se fijó que la voz de Steve era firme, mas no estaba gritando. Le recordaba mucho a la autoridad que denotaban los militares cuando hablaban.

—Quiero que busque a limpieza, y me deje esto como un cristal, por favor. ¡Pero ya!

Bueno, aunque era verdaderamente autoritario, sabia como decir por favor, y eso era raro en un jefe. Quill salió casi corriendo y Steve, sin fijarse ni un segundo en Tony, dio media vuelta y alcanzó a su padrastro para entrar a la que parecía ser la oficina de presidencia.

—Su atención por favor— la voz de Phil Coulson lo hizo girarse— temo decirles que ya tomamos nuestra decisión sobre el asistente a la presidencia, lo sentimos mucho.

Tony no se sorprendió demasiado al escuchar eso, sabía muy bien cual pelirroja había ganado el puesto. Pero eso no significaba que en verdad no le molestara. Tardó unos minutos en retirarse por que tuvo que ir al baño, y eso provocó que tuviera la mala suerte de tener que bajar en el ascensor junto a Wanda. Quizás fue el destino en vez de mala suerte, para restregarle en la cara que la chica se iba montada en un auto bastante bonito, quizás un mercedes, uno como el que jamás él se podría comprar.

Suspiró sabiendo que le tocaba irse en bus de nuevo.

Cuando llegó a su casa su madre lo recibió con una sonrisa.

— ¿Cómo te fue tesoro?

Su madre era una mujer verdaderamente encantadora y amorosa. Siempre la había visto como un descanso a su alma cuando el día resultaba frustrante. Siempre odió al universo por no haber nacido con la belleza de María Stark. Con sus largas pestañas, su vista perfecta, su pelo ondulante y coqueta sonrisa. No se le hacía extraño lo enamorado que estaba su padre de ella, de María se podía enamorar cualquiera, pero de Tony era difícil hacerlo, o eso pensaba él.

—Bien mamá— vio a su madre, ella estaba tan esperanzada de que encontrara empleo que no pudo evitar mentirle— creo que esta vez sí me darán el puesto, solo debo esperar a que llamen.

María sonrió y se encaminó a la cocina con la excusa de prepararle unos bocadillos para celebrar; en eso tocaron el timbre y Tony decidió abrir. Cuando fue a abrir la puerta se encontró con Stephen Strange, su mejor amigo de la infancia, o quizás su único amigo desde la infancia. Strange pasó sin preguntar, como siempre hacia, y fue directamente hasta la cocina para saludar a su madre.

Tony tiró del brazo de su amigo con dirección a su habitación y solo pudo reírse cuando Stephen le recordó a su madre que no se olvidara de llevarles un jugo más tarde.

—Tú piensas que mi casa es comedor público— le reclamó sentándose en la cama. Strange tomó una silla que estaba cerca y le dio vuelta para sentarse.

Su amigo no le hizo caso a su reclamo, siendo que nunca dejaría de ir a comer a su casa. Tomó un chocolate que Tony tenía encima de su escritorio y lo abrió ofreciéndole un poco a su verdadero dueño.

—Mejor dime como te fue en la entrevista.

—Igual que siempre— suspiró pesadamente, aburrido de repetir lo mismo siempre. —Esta vez logré llegar a entrevistarme con el encargado porque no puse la foto en la hoja de vida. Pero sé muy bien que le dieron el puesto a una pelirroja que iba con minifalda.

Strange no pudo evitar reírse ante la suerte de ambos. Los dos eran muy listos y con una buena hoja de vida, pero no podían poner su foto si querían llegar a hablar con algún entrevistador, ¿por qué? Por el simple hecho de que eran bastante feos.

—Ni sabes cómo me sentí al lado de ella, era preciosa, y yo…

Tony ni siquiera tenía un espejo en su habitación, se conformaba con el que tenía en su baño y con las miradas de burla de las personas para saber qué tan feo estaba. Desde sus lentes de marco grueso y gran aumento, sus frenos y su forma de vestir y de peinar. Las fue enumerando una por una en voz alta para compadecerse junto a Stephen.

—Y tu estatura— le recordó su amigo, comiendo el último trozo de chocolate, — recuerda que eres bajito, tu piel no es clara como esos modelos europeos, ni oscura como esos modelos africanos, eres como un rollito de canela. — La risa de Strange no se calmó ni aunque Tony le arrojó una almohada a la cabeza. — No es mi culpa que parezcas un deslavado— agregó casi sin respirar entre carcajadas.

La puerta de su habitación se abrió y entró María llevándoles un jugo y unos sándwiches que Stephen no dudó en tomar.

— ¿Y es una empresa grande? —Preguntó Strange cuando volvieron a quedarse solos— No me has dicho el nombre

— Fue en Shield— Stephen indicó que conocía la agencia— para el puesto de asistente de presidencia.

— ¿Howard sabe que fuiste a aplicar para un asistente de presidencia?

—Por supuesto que no, diría que invirtió demasiado en mi educación superior para ser un simple asistente, ¡pero ya no sé dónde más aplicar! — Se frotó la cara apartando las gafas un momento—He intentado en 10 empresas ya.

Tony se tiró cuan largo era en la cama y Strange lo observó por un momento, intentó decir algo pero tocaron a la puerta de la habitación.

—Toc toc— Howard, su padre, entró y vio detenidamente la habitación frunciendo el ceño ligeramente— ¿Están ustedes dos, solos? — preguntó con suspicacia.

—No papá—se quejó Tony sabiendo lo que pensaba su padre. Era inaudito, pero Howard siempre pensaba que él y Stephen harían algo más que solo conversar— mamá debe de estar en su habitación.

Su padre asintió lentamente, ya que el hecho de que su esposa estuviese en su habitación no le tranquilizaba del todo.

—Ah bueno ¿Y cómo te fue en la entrevista en dónde estabas?

—Bien, me entrevistaron dos de los directivos…

— ¿Estuviste solo con dos de esos directivos? — La consternación en la cara de Howard Stark era más que notoria, y el enojo estaba comenzando a instalarse también. — Sabes lo pervertidos que pueden llegar a hacer esos riquillos…

—Tranquilo papa, — suspiró con cansancio— estuve con otra chica que fue a la entrevista.

Aquello pareció calmar la furia de su padre, a quien no le agradaba escuchar de ninguna forma que su hijo estuviese solo con ningún hombre, y mucho menos con más de uno.

—Eso está mejor. Recuerda lo que siempre he dicho: El diablo es puerco*, y no sabes lo que pueden hacer esos directivos que siempre andan con el diablo de la mano.

Howard salió de la habitación asegurándose de dejar la puerta abierta tras de sí, y Tony sonrió.

—Mi papá cree que algún hombre podría sobrepasarse conmigo luego de saber que soy gay— suspiró— creo que es el único que me ve bonito.

Stephen solo sonrió y terminó de beberse el jugo.

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Cuando Phil Coulson le dio los papeles de la ganadora como su nueva asistente, a Steve le dieron ganas de matarlo. De entre todas las personas que Coulson pudo haber elegido decidió tomar a Wanda Maximoff, la mejor amiga de su prometida Sharon.

— ¿Es que acaso te volviste loco? —preguntó Steve intentando mantener toda la calma que podía. — ¿Es que más nadie se presentó que la elegiste a ella?

Coulson sonrió nerviosamente, intimidado por la mirada aterradora que su jefe ponía sobre él.

—Ella me parecía idónea para sus gustos y… necesidades.

—Necesidades— repitió Steve— yo lo que necesito en un asistente que tenga algún estudio o experiencia, o que por lo menos hable el inglés bien, Wanda no tiene nada de eso.

—Pero señor— Coulson tragó duro mientras se acercaba al escritorio. — Ella es una mujer muy atractiva, como a usted le gusta.

Steve lo miró por unos segundos, el tonto de Phil tenía razón con respecto a sus gustos, solo que eso no significaba que iba a sacrificar el rendimiento en su trabajo por tener a una pelirroja con piernas hermosas, pero muy incompetente, que además le tendría por completo vigilado.

—Tráeme otra opción si no quieres que te despida. — Sentenció finalmente.

Coulson corrió y no tardó más de cinco minutos en volver con la hoja de vida de Tony.

— ¿Y él? es un hombre, y no es nada presentable que digamos. Pero tiene todo lo que usted dice. Aunque si me permite abogar de nuevo por la señorita Wanda…

—Déjame solo — pidió Steve.

 

Se quedó ojeando el currículo que Phil le había dejado, y se sorprendió de todo lo que ponía. Ese candidato estaba sobre calificado para el puesto. Era demasiado bueno para ser verdad. Decidió que comprobaría por sí mismo las referencias para el puesto, y si eran ciertas, llamaría a ese tal Anthony Stark para hacerle la entrevista él mismo.

 

 


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