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“La Luz Que Atrae A La Oscuridad”

Autor: cr0wley r3a15

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Notas del fanfic:

      Cada cápitulo pertenecera a un personaje principal, argumentando sus propios pensamientos y experiencias durante el proceso de su vida cotidiana.


     Ningún personaje me pertenece. Naruto y compañía son propiedad del creador Masashi kishimoto. Así que como podrán observar este es mi segundo fic que publico. Los dos se iran actualizando la misma semana pero en distintos días.


     Si no es de tu agrado el fic POR FAVOR no lo leas, aunque te pediría que le dieras una oportunidad para ver si atrapa tu kokoro. Gracias y los dejo con el capítulo.


 


Nos vemos abajo..


 

-I-

 

“Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida en realidad, es una calle de sentido único”. Por: Agatha Christie.




     Trate de remover las pequeñas lágrimas que caían sobre mis mejillas, pero entre mas las limpiaban, mas iban brotando sin hallarle su fin, me resultaba patético sentirme de esa manera; tan vulnerable. La última vez que recordaba sentirme de esa forma, fue en el sepelio de mis padres.

“Que estupido” Pensé.

    Sabía que en algún momento terminaría colapsando de nuevo ¿Porque tuve que mirarlas? Patee con fuerzas las cajas que se hallaban en el piso, una tras otra iban ganando mi desprecio. Lo único que deseaba en ese momento era agarrar todas esas cosas y desechar de lo que me recordara a ellos; cómo esas fotos. Pero muy en el fondo de mi corazón, no deseaba que desaparecieran; no aun. Acomode cada una de las cajas, una encima de la otra, tratando de que no se desplomaron sobre mi.

     Me encontraba tan inmerso en mis recuerdos, que no me percate que la puerta de mi habitación se había abierto, sin hacer ningún ruido la persona que lo ejecutó.

- ¿Necesitas ayuda? - Preguntó aquel hombre que se hacia llamar mi hermano.

- No recuerdo haberte pedido tal cosa - Dije irritado por la intromisión, le cargue una mirada asesina tan propia de mi.

- Estúpido hermano menor - Menciono satisfecho.- Y yo que venia a ayudarte.

- Yo termino aquí, puedo solo - Le dije mientras me volteaba para dejar de mirarle.

- Entonces terminare con lo demás - Dijo revoleando los ojos, cansado.- Procura no tirar tu infancia.

 

“Tirar tu infancia” Pensé.

 

     A que se refería con eso, de pronto me percaté de que aun permanecían las fotos en mis manos, las mire por ultima vez, y las guarde en una pequeña caja de madera. Deseche todo lo inservible y almacene todo lo importante, lo que realmente valía la pena. Baje de mi habitación con bolsas en mis manos, cruze el pasillo del comedor que llegaba hasta la cocina, salí por la puerta de esta a tirar al contenedor la basura que cargaba.

     Que fastidioso era todo esto, tener que cargar con la mudanza y, encima con los recuerdos desgarradores de mi patética vida; me estaba sofocando. Hace más de un año que mis padres habían muerto en ese trágico accidente y, lo único que me quedaba de mi familia era: el idiota de mi hermano mayor, el que siempre se la pasaba haciendose el importante y, de cierta manera lo era.

          Entre nuevamente a la cocina, abrí la nevera en busca de una malteada sabor chocolate, lo que necesitaba en ese preciso momento era enfriarme las ideas; literalmente. Me recoste en el sofá de la sala, deseando que el dulce sabor a chocolate en mi boca, me calmara las ansias de querer estrangular a mi hermano, por hacerme pasar por toda aquella situación. La culpa recae totalmente en él ¿Porque simplemente no se tiraba de un edificio y me dejaba en paz?.

- En este momento quisieras que me lanzara de un edificio ¿Verdad? - Dijo con sorna.

- ¡Que demonios! - Acaso estaba leyéndome la mente el muy idiota.

- Calma, que no lo hago - Dijo, soltando una risita incriminatoria

     Ahi estaba de nuevo el engreido de mi hermano mayor; Itachi. Haciendo que mis nervios se disparen de inmediato con solo escuchar su estúpida voz.

- ¡Muerete! - Le grité enfurecido, tanto, que aprete el envase de la malteada, haciendo que por poco me ahogara con ella.

- Cuidado, no quisiera quedarme sin familia - Dijo con ironía el muy imbecil.

- Eso mas quisieras tu - Le fulmine con la mirada desde el sofá, sentía que mi cabeza me estallaba con solo continuar mirando su rostro.

    Itachi solo se carcajeaba de la risa que yo le causaba (porque era más que evidente que no se reía conmigo), se aproximo al sillón, cerca de donde yo estaba ¿Sera idiota? ¿Que no ve que lo quiero descuartizar con mi mirada?.

- Quita esa cara de asesino en serie - Dijo con aire serio.

- Entonces deja de provocar esas ganas - Le dije arremetiendo contra su seguridad.

     Nos quedamos en silencio después de lo mencionado, tanto el cómo yo no articulamos nada, en lo que respecta a mi no me incomodaba permanecer de esa forma, por lo cual no me interesaba si el hablaba o no. Simplemente me quede ahi a esperar; observando.

Suspire profundo.

- Envie tus documentos - Me dijo sin siquiera mirarme.

- Porque tanta prisa, no es propio de ti - Le miré inquietante, me había tomado por sorpresa, sabía que nos mudaremos a otra ciudad, que tendría que cambiar de escuela y a decir verdad, ya hasta lo deseaba.

- Solo quiero que esté todo listo, sasuke - Aceptó, creyendo que con eso me tranquilizó.

     Saco de su bolsillo un pedazo de papel un poco arrugado; parecía un panfleto. Me lo extendió para que lo mirara y, así lo hice.

- Debía haberlo consultado contigo - Me explico el muy descarado, era más que claro que el no haria eso, simplemente hizo lo que mas le convenia y despues me soltara la bomba; cómo lo hacía ahora.

- ¿Que te hace pensar que me tragare eso? - Le solté el estúpido papel encima ¿Que se creía? Aún era demasiado pronto para largarnos.

- Se que te dije que nos mudaremos en 3 meses - Menciono.- Pero la empresa ya requiere que sea en dos semanas.

     “Ya requería” Lo maldije a él y a su estúpida compañía ¿Que diablos se creían? ¿Que era lo que esperaba para decirmelo. Ya no sabia si queria descuartizarlo con la mirada o de verdad lo haría una hacha.  

- ¿En dos semanas? - Pregunte con agravio, esperando que por lo menos se disculpara conmigo por haber pasado por alto ese dato tan importante.

- Bueno…- Balbuceó la respuesta.- Eso fue hace una semana.

       “Algun dia de estos lo ejecutaría con mis manos” Pensé. Ahora si mi cabeza estallara, por dios, estábamos a solo una semana de marcharnos. ¡¡Maldito Itachi!! Bufe entre dientes. Me levanté del sofá, no podía asimilar aún la noticia.

- ¿Cómo? Aun para la escuela seria un problema - Dije aun cabreado, era ilógico, estábamos a mediados de marzo, incluso si conociera a dios, sería imposible entrar a una escuela en estos tiempos.

- La mamá de mi nuevo jefe es la directora de una prestigiosa escuela - Explico con cautela.- Por eso fue mucho más fácil que ingresaras y, claro tus notas.

- Aun así, debiste decirlo - Dije, aun sintiendo que mi cuerpo hervía por la cólera que me invadía.

     Subí a grandes zancadas las escaleras, dirigiéndome a mi habitación. Me rehuse completamente a salir fuera de mi morada lo que restaba del día, era eso o tener que lidiar con la policía por haber desaparecido su cuerpo, porque tal y como me hallaba era lógico que sucedería.

 

 

    Me desperté mucho más temprano a lo que estoy acostumbrado esa mañana, mire el reloj tipo retro que se encontraba sobre la cómoda (aun lado de mi cama), me quede un poco perplejo al notar que era casi media hora antes de lo habitual.

     “Con lo que me encanta madrugar” Pensé sarcástico. ¿Porque la sociedad había inventado la escuela? Seguramente no tenían algo mejor que hacer con sus inservibles vidas y optaron por molestar a las personas con esa idea. Busque de mi armario un atuendo que dijera “no me molestes o te asesino”, así que tome un pantalon mezclilla, color negro, un tanto ajustado pero sin exagerar, una camisa a cuadros color gris. Me enfundé mis botas tipo militar color cafe oscuro, algo casual cómo me gustaba. Me cepille los dientes repetidas veces (hasta hacer sangrar las encias), me peine el cabello de manera que quedara asimétrico.

     Baje a la cocina en busca de algún alimento que llenara el vacío con el cual siempre me despertaba por las mañanas. Para mi suerte (en este caso mala) solo quedaban lo restos del cereal barato que tanto le gustaba a mi hermano y, solo para poder hacerlo enojar; lo comeria. Desee poder ver la expresión de su cara, cuando viera que ya no quedaba nada de él.

- ¡Horrible! - Exclamé al tiempo que se formaba una mueca de repugnancia en mi rostro. Aquel día me comienza a doler las tripas por el cereal, así que me lo termine, conteniendo las ganas de vomitar.

    Recogi mi desorden y, me propuse a irme. Esa mañana me tocaría caminar hasta la escuela, lo ultimo que queria era que Itachi me llevara; como de costumbre, y me fui.

- ¿Entonces te marchas? - Dijo aún visualizando el documento que firmaba.

- Si…- Dije cortante, esperando que dejara de preguntar sobre mis asuntos.

- Aquí tienes, toma - El sujeto me extendió la hoja que había terminado de rellenar, sonriendo amablemente.

- Gracias - Agradecí no muy satisfecho. Después de todo era su obligación, guarde el documento en  mis cuadernos, para que no se arrugara.

      Me despedí del director con debido respeto. A pesar de mi mal temperamento y, mi humor, se me daba muy bien fingir amabilidad. Salí de su oficina a grandes pisadas en dirección a la salida del instituto.

 

“¡Sasuke!”

 

     Escuche un grito proveniente de atras de mi espalda. Me detuve en seco al reconocer aquella peculiar voz, la cual era casi siempre molesta para mi.

- Sasuke… espera - Dijo agitadamente aquella chica de cabellos rojos, parándose frente a mi.

- Hola karin - Le dije sin tantos ánimos, no es que no me cayera mal, solo no me importaba mucho su presencia. Aunque a decir verdad, pensaba que ya se había marchado del instituto.- Todavia sigues aqui.

- ¿Porque no me habías dicho? - Pregunto de inmediato sin ningún rodeo, sorprendiéndome un poco, pero era algo que ya veía venir.- Te vas a mudar, ¿Cierto?

     Karin era una de las pocas personas a la que podía llamar “amigos” si es que así se definiría su compañía constante junto a mi. Su actitud y personalidad no siempre me agradaban, pero su imperactividad me divertia; en ocasiones.

- ¿Porque te lo diria? - Respondí con una pregunta, esperando a que se molestara y se marchara. Lleve mis manos a los bolsillos de mi chaqueta. Ella engrandeció un poco sus ojos, molesta. Se acomodó sus anteojos con el dedo índice.

- Esta bien - Contestó, dándome la espalda en mi cara, deteniéndose un tanto.- Espero que te vaya bien y, ojala ahora si logres hacer verdaderos amigos, tantos para que no te acuerdes de nosotros.

 

      Me quede paralizado por unos breves instantes, aún no podía procesar sus palabras, no quería que llegaran a mi cabeza. Ella siempre se dio cuenta, ella nunca apartaba su mirada ni su atención sobre mi. La había herido, como nunca lo había hecho antes, sus palabras comenzaron a explotar en mi subconciente, por reacción, le alcanze a tomar su brazo atajando sus pasos de golpe, la voltee tan rápido, que casi hago que sus anteojos cayeran.

- ¿Eso quieres? - Pregunte ofendido, ella solo desvió su mirada, apartandola de mi.- Dime ¿Eso es lo que quieres?

- ¡¡Callate!! - Grito enfurecida, tanto que sus ojos comenzaron a tornarse cristalinos, alcanzando después el llanto.

 

     No importa que tan fría fuera mi actitud hacias las personas, tampoco me interesaba que tan cruel quisiera demostrarme ante ellas. La conocía de casi toda la vida y aunque me cueste admitirlo, ella vio mis cambios, sufrió por los mismos. Porque siempre me mantuve alejado de todos, inclusive de ella. No podía dejarla ir así, en ese estado tan deplorable. Sujete con delicadeza su mentón, haciendo que me mirara a la cara, su rostro se encontraba enrojecido por las lágrimas, las cuales yo era el causante.

- Lo lamento, karin - Le solté cautelosamente, sabía que mi disculpa traería una de dos opciones: Que me golpeara como solía hacerlo cuando se enoja o me perdonaría por mi actitud soberbia.

- Es que… Tu… Se los… Dijiste a… Ellos - Finalizó a pesar de estar balbuceando entre sollozos, culpa de las lágrimas.

- Si lo hize - Mencione, dandole credito a lo que acababa de argumentar.- Pero solo lo hice porque sabía cual iba a ser tu reacción, de la que no me equivoque.

 

     Ella solo atino a afirmar lo que yo trataba de insinuar. Pasó suavemente sus manos sobre su rostro, quitando los residuos de humedad en sus mejillas. Dirigió después su mirada en mi, observando incrédula. De pronto una tensión se posó alrededor de sus hombros, endureciendo su cuerpo de a poco.

- ¿Qué ocurre? - Ahora era yo quien la miraba sin comprender absolutamente nada.- ¿Que pasa?

- Entonces…- Su semblante seguía conservando su aire nostálgico.- Ya no te veré más.

 

     Su voz se fue encogiendo al decir toda la frase, de pronto una sensación extraña llegó a recorrer mi espalda. Si bien era cierto que su existencia me resultaba patética, en ciertas ocasiones, el verla así, tan vulnerable como cuando yo me mostré de esa forma similar anteriormente; tan incompetente.

“¿Porque le causaba tanto dolor mi partida?” Medite.

      Yo nunca mostre interes en su persona, ni una sola vez lo hice, entonces porque ¿Qué era lo que la motivaba a hacer todo ese drama?.

- Dime karin - La sostuve con más fuerzas, acercando su cuerpo al mío, quedando a sólo unos cuantos centímetros de lejanía.- ¿Que es lo que ves en mi?

      Al parecer su rostro no se mostró sorprendido, ni siquiera inexpresivo, ella posó sus ojos en los míos, tan delicadamente, que justo en ese momento se me hizo un nudo en la garganta, al escuchar su respuesta.

- Veo a un chico, hundido en sus tinieblas...Que no permite que ni un rayo de sol se adentra en su cueva, eso es lo que veo en ti, sasuke.

    En realidad, no podía creer lo escuchaba, pero era cierto, no cabe duda que me conocía más que a nadie, sentí como poco a poco iba bajando la mirada, incapaz de sostener la suya. Tal vez era porque nuevamente sus palabras retumbaban en mi mente. Cada vez más repudiaba su existencia, pero solo era porque siempre tenía un poco de razón.

- Si, puede que tengas algo de verdad en tus palabras - Dije lo más sereno que pude articular.

- ¿Solo eso? - Su mirada nostálgica volvió a ocupar su rostro.- ¡Vaya! no me lo esperaba.

- ¿De que se trata? - Dije curioso, ante la posibilidad de otro de sus comentarios tan allegados a la realidad.

- Vete, si es así cómo lo deseas, pero no me vengas a fingir tu grata amabilidad… Que no te va - Arremetió contra toda mi persona, sin lugar a dudas esta persona frente a mi; me conocía, tanto que habría llegado a sumirse en la desesperación por mi culpa.- Ya puedes soltarme, entendi.

- ¿Y si lo hiciera? ¿Estarías contenta? - Pregunté en voz baja, mirando fijamente sus ojos, que me observaban inquietos.

- Lo estaría… Por ti.

      Me tomo con la guardia desprevenida, sus acciones peculiares eran lo que la hacían de esa manera. Se abalanzó sobre mi, entrelazando sus brazos a mi espalda, acortando por completo nuestra distancia. Me apretó con delicadeza, tal vez con torpeza. Le escuché susurrar algo que, no logré entender que fue. Por unos instantes me permití a mi mismo tener contacto con el suyo, después de todo, no era algo que se volvería a repetir.

 

- Cuídate - Dijo sonriendo ampliamente, soltandome por completo. Me quede inerte, viendo únicamente cómo la silueta de su cuerpo iba desapareciendo frente a mi.

     “Será imbécil, ella no vive en esa dirección” Pensé divertido al verle marcharse.

 

    

     Esa tarde me mire en el espejo que se encontraba en el baño; cansado de mi mismo. Me pregunté muchas veces el porqué de mi actitud tan soberbia y, para nada amigable. Sentía cómo la sangre comenzaba a hervir por dentro. Tanto que hasta me asfixiaba, así que opté por meterme a duchar para dejar de sentir esa estúpida sensación en mi, aunque también deseaba poder asfixiarme de verdad. Sali del cuarto de baño después de estar ahí alrededor de media hora.

     Escuche a Itachi llamarme reiteradas veces, pero lo mejor que hacia era ignorarlo por completo. Lo menos que el podía hacer por mi era: dejar de molestarme, pero era evidente que no iba a dejar de hacerlo.

- Sasuke, ya es hora de irnos - Le escuche decir, atrás de la puerta. Apenas caía en la cuenta de que mi vida cambiaría al irme.

    Baje las escaleras casi a cuestas, sintiendo que mi cuerpo se esforzaba por moverse. Saque las maletas aventandolas al coche de mi hermano. Visualize por última vez la residencia con desgano. Mi hermano solo me miraba consternado.

- Vamonos - Murmure por lo bajo, inexpresivo. Pase el cinturón de seguridad rodeando mi cintura; ajustandolo.

- Será un nuevo comienzo, Sasuke - Le oí decir a lo lejos, como si su voz estuviera a metros de distancia de mi, lo cual era ilógico ya que estaba a un lado de mi. Pero la situación hacia que me sintiera así, tan vacío.

     “Comenzar de nuevo” Pensé, mientras Itachi acelera el automóvil, rumbo al lugar que sería mi nuevo comenzar.

 

Notas finales:

  Que tal? qué les pareció esta historia, muy corta, muy oscura, muy melodramática, opinen sus reacciones xD, bueno en lo que respecta a mi, espero que si haya sido de su agrado, espero que se hayan divertido leyendo o que se yo, son sus reacciones, bueno sigan esperando la continuación para la próxima semana, dejen sus comentarios.


 


      Alguna sugerencia, criticas constructivas (no destructivas), sin mas que agregar los leemos para la próxima entrega.

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